FIRMAS Salvador García

Rescatar el Taoro. Por Salvador García Llanos

Rescatar el Taoro, el antiguo hotel, el antiguo casino. Rescatarlo del cierre y del abandono casi total -todavía andan allí las dependencias del Consorcio de Rehabilitación Turística- y reactivarlo, proporcionando un uso que haga del emblemático inmueble lo que sea menos la visible coronación de la ciudad, un edificio que otrora plasmara el esplendor turístico de la misma y ahora sea reflejo de su proceso de decadencia.

En esa causa hemos volcado afanes en el pasado. Desde que se consumó el traslado del casino de juego al complejo turístico Costa Martiánez, advertimos, en el ejercicio de responsabilidades públicas, que era necesario no dejar pasar mucho tiempo con el edificio vacío, o más, sin saber qué hacer. Que la estampa de abandono se podía prolongar y que los daños derivados harían más difícil cualquier solución con el paso del tiempo. La primera, desde luego, era -y es- muy preocupante: el emplazamiento, en pleno parque, en una zona privilegiada del término municipal, requiere actividad para evitar la estampa de edificación fantasmagórica con un entorno pletórico de atractivos pero que, por tal circunstancia, pierde atractivo.
Creíamos que había llegado el momento de intentar la restitución del uso turístico. Volver a hotel, en definitiva. Siempre fuimos partidarios de enriquecer la oferta alojativa portuense con un par de establecimientos de máxima categoría. Y el Taoro era uno de ellos. Creíamos que era posible hablar nuevamente del Gran Hotel Taoro, de ahí que llegáramos a sugerir una operación similar a la que el Cabildo Insular había emprendido con el Mencey, en la capital tinerfeña. La corporación insular, una vez que los informes de sus técnicos despejaron el camino, afrontó el reto. Pero no salió bien, tras dos intentos, tras la convocatoria de un concurso público en el que la iniciativa privada, acaso reflejo de la crisis, no mostró interés y no participó. Conclusión: pasan los meses y los años y el edificio prolonga su cierre.
La noticia es que se intenta de nuevo, ampliando los usos en las bases del concurso que se volverá a convocar. Se trata de hacerlo más atractivo para los hipotéticos inversores. Y según puede leerse en información periodística, no necesariamente tendrán aquéllos que ceñirse o concentrarse en la explotación hotelera. Se precisa, en cualquier caso, que tales usos deben estar vinculados al turismo y favorecer la oferta desde este sector productivo.
No se dice ni se insinúa pero es probable que tal orientación anticipe alguna idea o algún perfil de lo que se pueda hacer en el Taoro, por ejemplo, que retorne el casino de juego o que sea factible la habilitación de instalaciones que la ciudad, ahora mismo, no dispone. Aun cuando, en ese sentido, habrá que delimitar muy bien los contenidos del futuro parque marítimo para contrastar la idoneidad de la localización de esas instalaciones. El hecho de que en el nuevo pliego de condiciones del concurso del Cabildo se amplíe la edificabilidad de parcelas próximas o se prevea la construcción de aparcamientos subterráneos que complementen una dotación comercial da a entender que tales perfiles se alejan, en efecto, de un uso residencial turístico convencional.
Otros aspectos, como la reversión del cánon, descontable de la inversión que efectúe el concesionario, o el tiempo de explotación, son también considerados como un reclamo para la iniciativa privada, de la que muchos portuenses siguen esperando que se moje.
Dejemos hacer. A ver si en las próximas semanas se aprueba y se publica el pliego y verifiquemos cuál es la respuesta. Tercer intento: ojalá sea el válido y definitivo.

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