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Canarias está a las puertas de la recuperación. Por Paulino Rivero

Canarias avanza. Todos los analistas y observatorios así lo han reiterado, con claridad, en los últimos meses; buenas expectativas a las que, con los datos en la mano, se ha sumado días atrás la Confederación Canaria de Empresarios. No está resultando fácil, requiere enormes esfuerzos, pero avanzamos y lo hacemos en la buena dirección.

Más despacio de lo que todos deseamos, es cierto, pero cuando todos los informes hablan de que la recuperación económica llegará a las Islas antes que al resto de los territorios del Estado -o cuando se habla del segundo semestre de 2013 y de 2014 como el momento en que la generación de empleo vuelva a coger fuerza- solo cabe concluir que lo estamos logrando. Y avanzamos porque todos, sin excepción, estamos trabajando duro para superar la durísima coyuntura económica de los últimos años.

No hay espacio para las euforias ni para actitudes autocomplacientes, y no lo habrá mientras decenas de miles de familias vivan atrapadas en la pesadilla del desempleo o de la falta de oportunidades. Ahora bien, los datos que afloran en todos los informes deben constituir un motivo para la esperanza, para un optimismo al que no debemos ni podemos renunciar.

Vamos a salir de esta crisis, y lo vamos a hacer antes que muchas comunidades autónomas, mejorando nuestro modelo económico, fortaleciendo nuestro tejido productivo y, en lo que constituye un compromiso irrenunciable del Gobierno que presido, sin hipotecar la cohesión social.

Canarias avanza. No lo digo yo. Tampoco es una interpretación libre del Gobierno que presido. Lo apuntan todos los indicadores y lo hacen apoyándose en datos objetivos. Canarias avanza y así lo confirman los principales especialistas y agentes económicos, que desde hace meses vienen señalando al Archipiélago como la punta de lanza de la recuperación en el conjunto del Estado.

Seguimos pisando una realidad con muchísimos problemas, con unos índices de paro que constituyen nuestra principal preocupación, con familias enormemente debilitadas económicamente. No hemos escondido ni escondemos esa realidad, no miramos hacia otro lado ni, desde luego, restamos gravedad a situaciones que lo merecen. Pero no por ello debemos renunciar al optimismo y a la esperanza a los que, insisto, invitan todos los analistas.

Una dirección a la que apunta, por ejemplo, el citado informe de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE) -presentado días atrás- sobre la evolución de la economía canaria, en el que se indica que la economía de las Islas “comenzará a crecer en el segundo semestre de este año, por encima de la recuperación prevista para el resto del país, con lo que sus efectos sobre el empleo serán perceptibles en 2014”.

Ya a finales del pasado año me hacía eco en este mismo blog de informes como el de laFundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), el del servicio de estudios de BBVA, el del grupo Hispalink o el del Instituto Flores de Lemus (Universidad Carlos III). Todos en la misma dirección. Todos en la línea que ahora confirma el estudio de la CCE: Canarias fue la comunidad que experimentó un mayor crecimiento en 2012 y los primeros síntomas de recuperación comenzarían a verse en el segundo semestre de 2013.

Canarias avanza. Y no es por casualidad. Con toda la humildad del mundo y con las precauciones necesarias, conscientes de que aún queda mucho por recorrer y que es mucho lo que tenemos aún que mejorar, sí se hace preciso destacar aquellas apuestas que, impulsadas por el Gobierno canario y respaldadas por las instituciones y agentes sociales de las Islas, están contribuyendo a la mejora, lenta pero incesante, de nuestros indicadores.

Canarias ha sabido compatibilizar las exigencias sobre endeudamiento y objetivo de déficit (impuestas por Bruselas y Madrid) con la defensa y garantía de los servicios esenciales, preservando el peso de los servicios públicos y de las políticas sociales.

Canarias ha cumplido. Canarias cumple. Fue la primera comunidad en llevar a cabo una reforma de la Administración, con reducción de consejerías, altos cargos, sueldos y otros gastos.

Canarias ha activado mecanismos de estímulo y dinamización económica con la participación de todas las instituciones y agentes sociales del Archipiélago, y ahí están los pactos por la economía y el empleo, los pactos sociales, las mesas de trabajo o, entre otras iniciativas, el comité de inversiones.

Canarias ha promovido proyectos cargados de solidaridad y sensibilidad social que bien merecen que el Estado se implique y cumpla con su parte; iniciativas como, entre otras, el plan contra la pobreza, la ley de vivienda que evita los desahucios, el plan de empleo social o la apertura de colegios en verano.

Y todo esto dentro de un gran eje estratégico que tiene a la creación de empleo y mejora de la competitividad como principales objetivos, un eje que tiene que ver con nuestro principal motor económico, y que se concreta en los planes de modernización y renovación de la planta hotelera y extrahotelera. Un gran proyecto que, a medio plazo, servirá de impulso para la reactivación del empleo y del tejido productivo de nuestra tierra.

De todo esto hablé esta semana en Bruselas con el comisario de Política Regional, Johannes Hahn, como interlocutor ante la Comisión Europea, y con el resto de presidentes de las regiones ultraperiféricas, en la presentación del Plan de Acción Canarias 2020, una hoja de ruta que ha recibido el aplauso de los responsables de la UE y que se ha señalado como ejemplo para el resto de las regiones comunitarias –y que precisa, claro está, del máximo apoyo de las instituciones europeas y estatales para alcanzar sus objetivos-.

Una estrategia inteligente, sostenible e integradora que busca, a grandes rasgos, la creación de empleo, el crecimiento, la diversificación, la relación con los países de nuestro entorno y el establecimiento de Canarias, ahora sí, de forma efectiva, como plataforma de interconexión entre continentes.

Canarias avanza. Canarias sigue trabajando en todos los frentes para despegar definitivamente. Y, ahora que nos acercamos a ese momento decisivo que todos los analistas prevén, es preciso que todos juntos, al margen de intereses partidistas y desencuentros que no llevan a ninguna parte, arrimemos el hombro y trabajemos para dar el impulso que hace falta para amarrar el cumplimiento de tan buenas expectativas.

No ha sido fácil. No es fácil. Pero los canarios hemos demostrado a lo largo de toda la historia capacidad para el sacrificio y para lograr nuestras metas a pesar de las dificultades.

Los próximos meses serán decisivos. Juntos podemos hacerlo. Ahora más que nunca, hace falta diálogo y entendimiento para dejar atrás, de una vez, lo peor de la crisis.

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