FIRMAS

Agua tónica y ginebra con apócope, por favor. Por Ramón Alemán

Un servidor tiene la mala costumbre de no dejar nunca una discusión a medias; da igual que la cosa vaya sobre el asunto más trivial. Y si se trata de discrepancias acerca de la lengua española, la pasión me puede y sigo debatiendo incluso cuando la otra parte ya se ha retirado de la batalla (por aburrimiento, probablemente). De esto puede dar fe mi queridísima Leidy Jiménez, traductora venezolana que soporta estoicamente mis arrebatos dialécticos y que ayer me ayudó a intentar dilucidar si podemos considerar que con la voz ‘gin’ estamos ante una apócope de ‘geneva’, palabra en la que se apoyaron los ingleses para inventar el nombre de esa bebida a la que nosotros llamamos ‘ginebra’. Por cierto, mi última discusión (no fue con ella) tiene que ver precisamente con la palabra ‘apócope’: un amigo de Facebook me dijo que debí haber escrito ‘el apócope’ donde escribí ‘la apócope’, pero no tenía razón.

Hoy voy a cerrar aquí dos asuntos que tengo pendientes con sendos amigos virtuales de la página de Lavadora de textos en Facebook. La cuestión en ambos casos tiene que ver con los sustantivos femeninos que empiezan –o no– con /a/ tónica. Hace unos meses se montó un follón a cuenta de un comentario que publiqué en relación con una frase en la que se leía «Un agüita…». Decía yo entonces que el artículo que precede a la palabra ‘agüita’ debe ser ‘una’, y no ‘un’, ya que lo que sigue es un sustantivo femenino que comienza con /a/, pero ese sonido no es tónico. ¿Acaso escribimos ‘un almohada’? Yo diría que no… Pero sí escribimos ‘un águila’, ‘el habla’ y ‘algún área’, porque esos nombres sí empiezan con /a/ tónica.

Una señora pareció no entender mi argumento, hasta el punto de que llegó a preguntar qué tenía que ver la diéresis con el artículo ‘una’… No tiene nada que ver, evidentemente, y, dado que esta amiga (a estas alturas examiga, creo) no entró nunca en razón –pese a la tormenta de comentarios con los que decenas de personas trataron de decirle lo mismo que yo–, ahora lo explicaré otra vez por si ella casualmente lee estas líneas.

Veamos: para empezar, aunque escribamos ‘EL agua’, ese artículo es en este caso concreto femenino y proviene del latín, que nos dio ‘illa’ y después ‘ela’, tal y como explica el Diccionario panhispánico de dudas, de la Real Academia Española. Con el transcurso de los siglos (y resumiendo mucho), cuando la palabra femenina que seguía al artículo ‘ela’ comenzaba con /a/ tónica, ambas aes se fundían en un economizador abrazo gráfico: en lugar de ‘ela agua’, a los hispanohablantes nos pareció mejor escribir ‘el agua’, a secas (o a mojadas). Pasado un tiempo, decidimos hacer lo mismo con el artículo ‘un’ y con los adjetivos ‘alguno’ y ‘ninguno’, de tal manera que solemos escribir ‘un águila’, ‘algún área’ y ‘ningún alma’. Pero, ojo, en estos tres casos no es incorrecto usar las formas femeninas de toda la vida: podemos decir ‘una águila’, ‘alguna área’ y ‘ninguna alma’, aunque casi nadie lo hace.

Nada de esto tiene sentido cuando entre el artículo –o el adjetivo– y el sustantivo femenino se interpone otra palabra, así que diremos ‘la nueva área’ y ‘una hermosa águila’. Pero cuando esa palabra recién llegada se coloca al final, las formas correctas son estas: ‘EL área nuevA’ y ‘UN águila hermosA’. ¿Todo lo dicho desde el principio hasta ahora sirve para los adjetivos? No. Por lo tanto, dudo mucho que ustedes hayan escuchado alguna vez algo parecido a esto: ‘De esas dos torres, me gusta más el alta’. Lo correcto es ‘De esas dos torres, me gusta más la alta’. Pero sí decimos ‘Recibí el alta médica’. ¿Por qué? Porque en este último ejemplo el vocablo ‘alta’ es un sustantivo.

El otro debate –que más bien fue un soliloquio– tuvo lugar ayer mismo: hablaba yo de la apócope (la supresión de una o más letras al final de una palabra) y un amigo de nuestra comunidad de lavadores de textos comentó que debí haber escrito ‘el apócope’. Pues bien, aquí podemos decir exactamente lo mismo que en el caso de ‘una agüita’. ¿Comienza ‘apócope’ con /a/ tónica? No: el acento recae en la primera /o/, así que el artículo ‘la’ está muy bien puesto, como también lo está en ‘la amiga’, ‘la alquimia’, ‘la antigüedad’, ‘la alacena’, ‘la austeridad’…

Para terminar, quiero explicarles que el título que abre este artículo no tenía otra razón de ser que usar las palabras ‘agua’, tónica’ y ‘apócope’ en un juego de palabras más bien simplón, aunque lo cierto es que, tras la breve investigación que hicimos Leidy Jiménez y yo, llegamos a la conclusión de que ‘gin’ no es en sentido estricto una apócope de ‘geneva’; pero sí que es su «abreviamiento fonético», según señala José Martínez de Sousa en el Diccionario de usos y dudas del español actual (Ediciones Trea). En cualquier caso, si se da la ocasión, la próxima vez iré al grano y diré simplemente «Un gin-tonic, por favor».

 

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