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¿Otra compañía aérea canaria? Por Juan Carlos Díaz Lorenzo

En las últimas semanas estamos asistiendo a noticias que hablan de proyectos de nuevas aerolíneas relacionadas con Canarias. La novedad más reciente nos la proporciona Jorge Marichal, presidente de Ashotel. Ha dicho hoy, según recoge Europa Press, que la patronal hotelera tinerfeña estudia la creación de una compañía de cuatro aviones para fomentar el turismo nacional en Canarias o participar en el accionariado de alguna otra con el fin de facilitar la apertura de nuevas rutas aéreas con las islas.

Vamos por partes. Para una flota inicial de cuatro aviones se baraja una inversión inicial de 25 millones de euros y ello permitiría gestionar 180.000 plazas aéreas anuales en rutas “rentables y seguras” de ocupación como Madrid y/o Barcelona. Obviamente se trata de un riesgo pero, en todo caso, la iniciativa corresponde al sector privado, quedando fuera las instituciones públicas. Parece lógico y deseable y más cómo está el patio.

Se ha referido el presidente de la patronal a la participación en el accionariado de alguna compañía en el porcentaje suficiente como para tener “poder de decisión”. Esta posibilidad se traduce, a nuestro juicio, en una opción más delicada, pues para ello hay que tener un 51 % del capital, si queremos que las cosas funcionen de acuerdo con nuestros intereses y necesidades. Se precisa, además, músculo financiero suficiente para afrontar su desarrollo, sin olvidar que habrá que poner al frente a personas competentes, que entiendan del negocio, y no a enchufados fruto de los intereses económicos adquiridos. Con ello evitaremos fracasos estrepitosos.

Estamos de acuerdo en que el precio de los billetes está caro. Las compañías aéreas nacionales están sacando buena tajada de la desaparición de Spanair. Nunca los canarios ponderaremos lo suficiente lo que esta compañía significaba para la conectividad del archipiélago. Iberia, el sucedáneo Iberia Express, otro sucedáneo llamado Vueling y Air Europa –en estos momentos la mejor compañía del sector– se reparten el mercado. De Ryanair, mejor no hablar. Y hablando de carestía, caros, muy caros están los billetes de los trayectos internacionales de Binter Canarias.

El problema, o mejor dicho parte del problema, es que el potencial turismo peninsular está como mínimo igual de resentido en su economía que el canario (no hay dinero, para qué nos vamos a engañar) y los que pueden permitírselo posiblemente buscan otras opciones, más próximas o más baratas. Cuestión que, a nuestro juicio, implica un debate profesional, serio y profundo, dejando matices políticos a un lado. La iniciativa del presidente de Ashotel nos gusta, aunque, a decir verdad, no nos causa entusiasmo. Vaya la verdad por delante.

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