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ENTREVISTA. Javier Salas, el fotógrafo que retrata el alma. Por Mónica Ledesma

Elblogoferoz / Mónica Ledesma.- Un gesto, una emoción, un momento fugaz robado en el tiempo se transforma en sentimiento a través de su cámara. Un arte envuelto en naturalidad que expresa, que habla y que conmueve a quien contempla el trabajo de uno de los fotógrafos españoles más reconocidos a nivel mundial: Javier Salas.

Etiquetado como el fotógrafo de los famosos, su objetivo intimista ha capturado con exquisita elegancia infinidad de rostros populares durante los más de 20 años que lleva de profesión, pero a pesar de rodearse de estrellas, lo cierto es que Salas es un hombre con los pies en la tierra, cercano, amable y, sobre todo, al que le encanta hablar de su trabajo sin perder nunca la sonrisa.

Jennifer López, Kate Moss, Charlotte Rampling, Antonio Banderas, Tarantino, Alejandro Sanz, Enrique Iglesias, Ryuichi Sakamoto, José Saramago, Messi o Penélope Cruz -con quien logró en el año 2001 ser el primer español en ocupar la portada de la revista ‘Time’ – son solo algunas de las muchas estrellas que han posado ante el firmamento de su cámara. Un universo de glamour en forma de retratos con el que ha logrado inmortalizar su nombre dentro del mundo de la imagen.

Antonio Banderas en dos fotografías de Javier Salas.
Antonio Banderas en dos fotografías de Javier Salas.

Considerado como el fotógrafo de los famosos, Salas afirma que «le he dado al retrato la importancia que no tenía hasta entonces en España”

Colaborador habitual de revistas y publicaciones como ‘Vogue’,‘Elle’, ‘GQ’, ‘Vanity Fair’, ‘Rolling Stone’ o ‘El País de las Tentaciones’, así como de los sellos discográficos Emi, Virgin o Sony-BMG, el fotógrafo cántabro ha visitado recientemente Tenerife para impartir una conferencia en la Universidad Menéndez Pelayo (UIMP), dentro del curso ‘La Moda como proyección social. Fotografía, Revistas y Escaparates’. Allí charlamos con él sobre su trayectoria y sobre como logró cambiar con su técnica el concepto que hasta entonces se tenía de la fotografía de moda en España. Un retratista que busca el alma más allá del píxel.

Javier Salas posa tras la entrevista / Foto: David Domínguez.
Javier Salas posa tras la entrevista / Foto: David Domínguez.

-Curiosamente usted es médico. ¿Qué le hizo abandonar esta profesión para dedicarse al mundo de la fotografía?

-El interés por la fotografía surgió en mi desde que era muy joven, aunque en cambio estudié y acabé la carrera de Medicina. Creo que quien sepa a los 18 años qué es lo que le gustaría hacer en la vida tiene mucha suerte. No fue mi caso, pues a esa edad no lo tenía claro. Vivía en Santander y se me daban bien las ciencias, por lo que me decanté por matricularme en la Facultad de Medicina. Paralelamente había hecho algunos cursos de fotografía y de cine en el Instituto de Ciencias de la Educación, por lo que mientras estudiaba la carrera continuaba sacando fotos y dándome cuenta de que realmente ésto era lo que me atraía. Al final tuve que elegir entre dedicarme toda la vida a hacer algo que no me gustaba o lo contrario.

-¿Tras tomar esta decisión siguió formándose en fotografía o ya cogió la cámara sin más?

-Lo cierto es que pensaba que estaba bien formado en el mundo de la imagen, pues a nivel amateur había hecho algunos trabajos para grupos de música. Pero, cuando decidí irme a Madrid en busca de trabajo, allí me di cuenta de que tenía muchas lagunas y que aún tenía que aprender bastante si me quería dedicar a este mundo. Por aquel entonces no sabía que existía el oficio de asistente de fotografía en España, que en cambio sí se estilaba en otros países. Así fue como comencé. Durante tres años estuve trabajando como ayudante de un fotógrafo de moda y después con otros más. Aprendí un poco de todos, pues creo que este trabajo, como cualquier otro oficio, se aprende trabajando. Las academias de formación están muy bien, pero al final es el trabajo lo que te da la experiencia.

El cantante Alejandro Sanz ante la cámara de Salas.
El cantante Alejandro Sanz ante la cámara de Salas.

-¿Recuerda cuál fue su primera sesión fotográfica?

-Por supuesto. Mi primera sesión semiprofesional fue en Santander al grupo Rockabilly. Fue muy curioso porque en ese carrete, ya que he sido analógico más de media carrera, cada disparo que hice era una foto totalmente diferente a la otra. Lo recuerdo con mucho cariño.

-¿Y cómo va entrando en el mundo de la fotografía de moda?

-Por formación. Mis comienzos como ayudante de fotografía fueron precisamente en este campo, haciendo catálogos y editoriales de moda. Lo que pasa es que por el camino me encontré con una realidad propia. Yo no era fotógrafo de moda sino retratista. Cuando buscaba con mi objetivo, aunque fuera una modelo, lo que quería era captar algo diferente a lo que se hacía por aquel entonces en moda y fue entonces cuando asimilé que lo que me atraía era el retrato, el cual comencé a aplicar a los demás campos, no sólo a la moda, sino a la publicidad o la música, ya que también he hecho muchas portadas de discos.

El actor Eduardo Noriega.
El actor Eduardo Noriega.

-¿Personalmente, qué le aporta el retrato?

-Retratar a alguien, y mejor si es conocido, me llena mucho, pero en especial me satisface ver la utilidad de mis trabajos publicados como portadas de discos o de revistas. Siempre me ha interesado más la utilidad que pueda tener una foto en si misma que ésta como obra de arte para una galería o un museo.

-¿Cuál es el secreto de Javier Salas como retratista?

-Para mi lo más importante y lo que siempre me ha funcionado es no forzar a nadie a nada. Intento ser yo el que vea lo que busco, no que me lo den ellos a mi. La gente cuando está delante de una cámara no está quieta, pues siempre hace algo mientras. Se rascan, se tocan el pelo, se mueven.. yo observo esos gestos que me llaman la atención y los intento captar o, en todo caso, se los hago repetir. Es lo que busco. Capturar un gesto que ha hecho el personaje porque es algo suyo. Y esa manera de no forzar a la gente a nada y que luego se reconozcan, ya sea en una portada de revista o de un disco, es lo fundamental. Si el se ve se verá su música o lo que represente. Todo se consigue si es natural.

Una sensual Eugenia Silva posa para Salas.
Una sensual Eugenia Silva posa para Salas.

-Su nombre comenzó a sonar con fuerza en España a raíz de sus trabajos para el semanario ‘El País de las Tentaciones’. ¿Qué significó para su carrera?

-El periódico ‘El País’ contactó conmigo a raíz de ver mis publicaciones en ‘Vogue España’. Esta publicación semanal tenía un formato muy de mi estilo, pues daba mucha importancia al retrato de moda. Cuando me lo propusieron dije uff este es mi medio y al par de números ya conseguí ser la portada. Cuando empecé a publicar en España todas mis referencias eran anglosajonas y todos los fotógrafos a los que admiraba, discos o revistas eran, sobre todo americanas. Esto fue en parte lo que llamó la atención.

-¿Qué considera que ha aportado a la fotografía en España?

-Me fui a Madrid a trabajar en el año 1989 y en 1993 ya empecé por mi cuenta. En aquella época todo el meollo se cocía en Estados Unidos debido al auge de la industria del entertainment. El cine, la música… todo eran personajes y celebrities, algo que tardó más de diez años en llegar a España que, como siempre va con retraso en casi todo. Cuando yo empecé en este mundo, aquí los fotógrafos estaban divididos en dos categorías, por un lado los de moda y por otro los mediocres, por así decirlo. Yo quería ser del primer grupo, pero hasta entonces el retrato no valía nada, era el relleno de las secciones malas de las revistas de moda. En cambio fuera de este país, era un género en auge. Yo veía como Madonna ocupaba las portadas de las revistas de moda en el extranjero y en cambio en España no se hacía nada al respecto. Recuerdo que muchos compañeros me decían que del retrato no podía vivir y que desistiera de mi idea. Pero yo me cuestionaba lo contrario. Si todas mis referencias de fotógrafos internacionales que han marcado tendencia de moda en el siglo XX eran retratistas, como Richard Avedon, Helmut Newton, Steven Meisel, etcétera, por qué no podía hacer lo mismo aquí. Tenía claro que hacer retratos no era un paso imposible para la moda. Y así empecé. Creo que con los retratos puedes hacer un poco lo que realmente quieres.

El escritor Paulo Coelho en un retrato de Salas.
El escritor Paulo Coelho en un retrato de Salas.

-Entonces, podríamos decir que ha marcado tendencia…

-Llevo más de 20 años de profesión y sé que ahora hay mucha más gente que hace lo que yo inicié hace tanto tiempo. Considero que en España he dado un pasito a la hora de darle importancia al retrato, algo que hasta entonces no tenía. Pero esta aportación fue casual. Tuve la suerte de encontrar ese vacío en el mundo de la fotografía hecha en España y de poder entrar en un hueco que estaba sin explotar, como el tema del personaje famoso, un campo que hasta entonces no se tocaba en este país.

-En 2001 logró ser el primer fotógrafo español que publicó en la portada de la revista ‘Time’ ¿Este reconocimiento fue un punto de inflexión en su trayectoria profesional?

-Lo cierto es que no. Lograr esa portada fue algo casual que coincidió con el ascenso de la carrera como actriz de Penélope Cruz. A ella la conozco desde su primera película y cada año hacemos juntos varias sesiones. Cuando comenzó a abrirse camino en Estados Unidos, la llamaron de esta revista y ella me propuso a mí como fotógrafo. Más bien fue un golpe de suerte y la importancia de este hecho la relaciono más con la anécdota de ser el primer español en ser portada de la revista que con otra cosa.

La actriz Penélope Cruz, con la que Salas logró la portada de la revista 'Time'.
La actriz Penélope Cruz, con la que Salas logró la portada de la revista ‘Time’.

-Durante todo este tiempo ha tocado muchos campos de la fotografía, pero en cambio se le conoce más como el fotógrafo de los famosos. ¿Le molesta este calificativo?

-El que me llamen así lo dicen ustedes, los periodistas (risas). Lo cierto es que hay algo que siempre me ha perseguido en mi trabajo y es que el valor del personaje retratado no deje ver la foto que hay detrás. Le gente está más pendiente de si ha salido bien Penélope, Paz Vega o Banderas que la foto en sí. Es algo que me da coraje, pero al final lo he terminado admitiendo con el paso del tiempo.

-¿Es fácil trabajar con famosos?

-Hay de todo, pero por mi experiencia puedo asegurar que cuanto más famoso es el personaje es mucho mejor para trabajar, pues es más sencillo. Te puede dar más problemas alguien que está empezando en su carrera, que comienza a tener un cierto estatus de personaje, que alguien ya consolidado, pues son mucho más recelosos con su futuro. Pero el que ya está arriba y que se ha hecho mil fotos es el que mejor imagen e impresión suele dejarte.

La vocalista de Marlango, Leonor Watling.
La vocalista de Marlango, Leonor Watling.

-¿Cómo es una sesión con una celebrity. Lleva un story board previo o prima la naturalidad?

-Depende de el ritmo de trabajo que te marquen, pues a veces tienes que hacer la sesión en solo una cita o en otras tienes todo el día para trabajar con ellos… Cada historia es diferente y a veces cuando tengo un personaje muy potente sí suelo llevar un guión preparado si dispongo de poco tiempo. También la localización para la sesión te condiciona mucho el resultado, pues no es lo mismo en un estudio, en un hotel o en plena calle.

-¿Si tuviera que elegir de entre todas las fotografías que ha hecho, con cuál se quedaría?

-No me quedo con ninguna fotografía, sino con las experiencias y con el personaje. Tengo especial recuerdo de mis trabajos con sabios, es decir, escritores, premios Nóbel o compositores. Pasar tiempo con ellos, como lo hice con José Saramago o Amin Maalouf, es algo que te desarma. Si me quedo con algo es con las vivencias que me ha dado mi trabajo.

José Saramago en una tierna fotografía junto a su mujer, Pilar del Río, tomada por Salas en Lanzarote.
Saramago en una tierna fotografía junto a su mujer, Pilar del Río, tomada por Salas en Lanzarote.

-Su escalada de éxitos ha sido constante, pero  ¿considera que ha sido más fácil subir o mantenerse?

-Se sube muy rápido y de una manera muy vertiginosa, pero está claro que lo complicado y difícil está en mantenerse. Creo que el camino adecuado no es permanecer ahí una vez que has llegado sino seguir subiendo a otro nivel, aunque mucho más despacio. Si no vas siempre hacia delante y sólo pretendes vivir del pasado, al final no logras nada, pues esto se acaba. Hay que estar siempre un poco despierto e intentar no estancarte. Obviamente cuando tienes un respaldo resulta algo más fácil continuar, pero por otra parte también puedo decir que pese a ello hace quince años yo trabajaba mucho más que ahora. El reconocimiento no garantiza nada.

-Imagino que la crisis económica también le habrá afectado en su profesión..

-Mucho. Desaparecen revistas, anunciantes y los presupuestos de las compañías discográficas ya no son lo que eran. Aún así como he tenido mucha variedad de clientes, mi bajada de ritmo ha sido normal por un proceso de maduración profesional. Hablo de España, porque fuera estas cosas no pasan y el ritmo es diferente. Todos los fotógrafos acaban yéndose a Estados Unidos porque la madurez de esta profesión está mucho mejor planteada que aquí. Yo viví en Nueva York durante tiempo. Allí tenía a mi agente hasta que tuvo que cerrar tras la crisis de las Torres Gemelas. De todas formas aunque es otro mundo no me interesaba el estilo de vida americano del todo por la pasta o el tanto tienes tanto vales. Eso no iba conmigo. Además, a ellos tampoco les gusta que un europeo trabaje allí, gane dinero y luego regrese a su país.

Espectacular fotografía de la gimnasta Almudena Cid.
Espectacular fotografía de la gimnasta Almudena Cid.

-¿Cómo ve el nivel de la fotografía en nuestro país?

-Hay grandísimos fotógrafos y creativos en España, pero el problema en este país no radica en estas dos partes sino en las empresas o marcas. Desde hace unos años no se da rienda suelta a los fotógrafos o a los creativos, pues los anunciantes parece que tienen miedo a salir con algo novedoso al mercado a no ser que lo vean en una publicación americana donde ha funcionado muy bien. Entonces lo copian. Así lo veo. Me ha sorprendido mucho el hecho, aunque no voy a decir nombres, de ver hace poco en una revista de primera línea un editorial de un gran fotógrafo español que era un plagio total de postura, localización y concepto de un editorial que hace seis años hizo ‘Vogue’ en Francia. Esto es un ejemplo de lo que está ocurriendo en España. Ese fotógrafo no necesitaba hacer un plagio porque tiene oficio, pero se ve forzado por quien lo contrata y termina fusilando otro trabajo. Esto es muy triste. Si las empresas no se atreven a arriesgar, lo que se logrará es que la creatividad de los artistas quedará en una pura copia. En España vamos siempre diez años detrás del resto, aunque quizás ahora se haya logrado reducir a cinco. Pese a todo, este país va siempre a la cola.

-Y ya que ha hablado de plagios… ¿Le han copiado algún trabajo?

-He visto cosas pero también es lógico que siempre se tengan referencias y se tire de ellas. En fotografía pasa lo mismo que con el fenómeno de la moda. Todo es cíclico. Los diseñadores dicen vamos a hacer algo estilo años 50 o 60 y por su parte los fotógrafos pues vamos a hacer algo estilo Avedon. Es normal que hayan similitudes.

La actriz y presentadora Manuela Velasco.
La actriz y presentadora Manuela Velasco.

-¿En qué proyectos está inmerso actualmente?

-Ahora trabajo con el grupo Condé Nast para sus publicaciones ‘Glamour’, ‘Condé Nast Traveller’ o ‘Style’, así como para otras revistas como ‘Telva’ o ‘Elle Portugal’, para la que acabo de hacer un editorial de moda. Las siguientes semanas ya son una incógnita, pues nunca sé que haré más allá de quince días. Es cierto que portadas de discos cada vez hago menos y en publicidad pues mantengo algunos clientes. En cuanto a proyectos personales como exposiciones no tengo en mente realizar alguna por el momento, aunque estoy trabajando en otras cosas que no se pueden contar.

-¿Cómo ve el futuro de la fotografía?

-Cuando surgió todo el tema de la digitalización fue un momento en que me pareció que todo se venía abajo, pues las nuevas cámaras permitían disparar de cualquier manera y después con un buen dominio del PhotoShop arreglarlo todo. Esta es una herramienta que no suelo utilizar en mis trabajos. Mis imágenes son inéditas en su mayoría y si la empleo es para jugar con la iluminación. No obstante a la larga me he dado cuenta de que cuando se necesita oficio se requiere de alguien que lo tenga. Yo sé lo que es mandar las copias perfectas a las revistas y que se ajustaran al papel de manera artesana. Ahora las tienes que mandar en un archivo que se descarga y quien lo ajusta pues, muchas veces, no tiene ese cuidado que se tenía antes. Esto lo he notado muchísimo y creo que ha afectado a la calidad de la fotografía, al igual que el cambio de cámaras. Durante mucho tiempo trabajé en analógico con una Leika y una Pentax, hasta que ya por costo no eran viables, pero si afirmo que no ha habido cámara digital que me haya dado esa satisfacción que tenía en mis inicios. Ya no es una cuestión de píxeles sino del alma de la foto. Las texturas no son iguales, son más frías y se pierde mucho.

 

Joaquín Sabina también posó para Salas.
Joaquín Sabina también posó para Salas.

 

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  • He leido ENTREVISTA. Javier Salas, el fotógrafo que retrata el alma. Por Mónica Ledesma | Elblogoferoz.com con mucho interes y me ha parecido didactico ademas de bien redactado. No dejeis de cuidar este blog es bueno.

  • ADMIRO SU TRABAJO Y SU TESON POR CONSEGUIR HACERSE UN FOTOGRAFO DE ALTISIMO NIVEL.