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Personas mayores y pacientes con enfermedades neurológicas presentan más dificultades a la hora de ingerir alimentos

Elblogoferoz.-Alrededor de 50 profesionales sanitarios entre médicos, enfermeros y dietistas se han formado estos días en el curso sobre el manejo teórico-práctico de la disfagia orofaríngea, organizado por el servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Ntra. Sra. de Candelaria (HUNSC), adscrito a la consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias.

Se trata una patología que imposibilita la deglución con normalidad, presentándose de manera frecuente en la población mayor de 60 años con un alto grado de dependencia, en personas con extirpación de laringe o en aquellas que tras superar un episodio de ictus o convivir con enfermedades neurológicas tales como demencias, ELA y Parkinson, sufren serios problemas a la hora de ingerir alimentos. Este puede derivar en desnutrición o deshidratación, pérdida de peso e incluso rechazo de la comida por parte del paciente, además de provocar riesgos en la seguridad a la hora de la ingesta, puesto que al no tragar bien el bolo alimenticio, llega a ocasionar atragantamientos y neumonías por aspiración.

Los profesionales del servicio de Endocrinología del Hospital Universitario Ntra. Sra. de Candelaria, conscientes del incremento de la población mayor de 60 años en nuestro entorno y de los problemas nutricionales derivados de la evolución fisiológica de este colectivo, entienden que la mejor fórmula para ofrecer un diagnóstico precoz se hace necesario un trabajo multidisciplinar entre médicos y enfermeros tanto de Atención Primaria como de Especializada, así como entre los diferentes servicios hospitalarios, de ahí la celebración del taller sobre el Manejo Teórico-práctico sobre Disfagia Orofaríngea, en el salón de actos de Traumatología del HUNSC.
Especialistas en digestivo, neurología, endocrinología, otorrinolaringología, radiología, nutrición y enfermería han profundizado en aspectos como la fisiología de la deglución, la disfagia asociada a ictus y enfermedades neurodegenerativas, la valoración del estado nutricional, los soportes nutricionales en caso de disfagia y cómo afecta a pacientes frágiles y ancianos, entre otros puntos.

Los familiares y cuidadores, así como los médicos que sospechen que un familiar o paciente pueda padecer disfagia orofaríngea, cuentan con cuestionarios validados científicamente para aproximarse a su diagnóstico, que en los casos más graves se completan con pruebas diagnósticas como la fibrolaringoscopia o la videofluoroscopia, además de la evaluación por el método volumen-viscosidad.

Test volumen-viscosidad en el HUNSC

La disfagia puede causar desnutrición hasta en un tercio de los pacientes que la padecen y está relacionada con mayor discapacidad, estancia hospitalaria prolongada y mayor mortalidad, por lo que se hace necesario emitir un diagnóstico precoz que evite complicaciones nutricionales y respiratorias en estos pacientes.

Un test que se ha demostrado muy útil en la práctica clínica es el método de exploración clínica volumen-viscosidad (MECV-V), que en el caso del Hospital Universitario Ntra. Sra. de Candelaria, se realiza por una enfermera especializada en Nutrición, tanto en consultas externas como durante el periodo de hospitalización.

Entre 2009 y 2011 se llevaron a cabo 40 evaluaciones siguiendo este método en pacientes con disfagia, en el que tras una encuentra clínica, se procedía a la introducción de alimentación mediante una jeringa destinada para esta función en tres texturas diferentes (néctar, líquido y pudding) y en volúmenes diferentes (5, 10 y 20 mililitros) para conocer la capacidad de deglución del paciente, su eficacia y su seguridad.

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