FIRMAS Juan Velarde

El CD Tenerife sube y Decepción no se larga. Por Juan Velarde

El CD Tenerife ya está en Segunda División A. Misión cumplida, el deber ejecutado como se había mandatado, cumplido limpiamente el expediente y ahora a preparar con calma lo que será un año duro en la categoría de plata del fútbol español. No queda de otra. Salvo contadas excepciones, son muy pocos los que logran el milagro de dos ascensos consecutivos en esas alturas del fútbol español. De hecho, si la memoria no me falla, el último club en lograrlo fue el Albacete, que pasó de estar militando en 1990 en Segunda B a jugar en Primera en 1991.

Alguien pensará, con el ‘buen’ criterio que le caracteriza a mis críticos, que ya está este tribunero aguando la fiesta de una ingente empresa como es la de haber salido del pozo de la Segunda División B. Vamos a ver, es cierto que la división de bronce del fútbol español es un auténtico caos, un dislate y encima ser líder durante 38 jornadas lo único que te garantiza es tener una doble oportunidad de ascender. Si fallas en la eliminatoria directa, la de los campeones, tienes la carta de jugártela después en los dos cruces de repesca.

Sin embargo, una entidad como el CD Tenerife tenía que subir y que se hayan montado macrofiestas para recibir a los jugadores como héroes espartanos me parece una exageración y una falta de respeto, por ejemplo, a quienes no hace mucho, hace cuatro años, lograban en Montilivi ascender al olimpo de Primera tras vencer por 0-1 al Girona, gol de Kome, La Segunda División es la categoría que, por historia, le corresponde a la entidad blanquiazul y, con un poco de suerte, dentro de cinco o seis años, tal vez se pueda pensar en un hipotético salto a Primera, pero ahora toca lo que toca, permanecer y asentarse.

La pena es que la directiva blanquiazul, capitaneada una vez más por Miguel Decepción, no ha decidido dimitir en bloque tras amargar a la parroquia con dos descensos seguidos y una estancia de dos años en Segunda B. El presidente dirá que si ha tenido que tragar quina durante los dos últimos campeonatos, ahora no va a dimitir. Es más, se pondrá la medalla de que es el mandatario que ha vuelto a poner en el mapa del fútbol profesional al CD Tenerife. No obstante, los socios y accionistas tienen la palabra (y el voto) y mientras sigan refrendando la acción de este iletrado funcional también son corresponsables de los designios deportivos e institucionales de la entidad.

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