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CD Tenerife, fe y gallardía. Por Ricardo Melchior

A punto de cumplirse dos años desde que disputara su último partido en Segunda División A, el 4 de junio de 2011, el Club Deportivo Tenerife está a un paso de regresar a la categoría de plata del fútbol español. Lo puede conseguir este mediodía, en la localidad barcelonesa de Hospitalet, a poco de que sea capaz de reproducir la sensacional actuación que ofreció el pasado domingo en campo propio, donde más de 16.000 aficionados disfrutaron del juego y los goles brindados. Con los pies en el suelo, sin necesidad de pecar de euforia, confiamos en que el salto de categoría pueda producirse en esta primera oportunidad, por el camino más corto.

Al margen del desenlace que tenga esta eliminatoria, deseo aprovechar la oportunidad para valorar la campaña realizada por el equipo representativo durante el torneo regular, que le valió para alzarse con el campeonato del grupo. El hecho de que haya ocupado la primera plaza durante 35 jornadas, prácticamente de principio a fin de la competición, ayuda a entender la aptitud demostrada por los jugadores y el cuadro técnico, que se ha visto correspondida con la complacencia de sus fieles seguidores, ese público que tanta admiración despierta en todo el país. Basta con ver la cantidad de aficionados que arropará hoy al equipo, lejos de la Isla.

En tiempos de suma dificultad para afrontar lo que supone la participación en esta categoría, con unos ingresos económicos muy menguados y la exigencia común de regresar al ámbito de la Liga de Fútbol Profesional, la tarea para acabar primeros no se antojaba fácil. Sin embargo, la labor emprendida por alguien que conoce la casa como Quique Medina, al frente de la Dirección Deportiva, con la elección de un entrenador nuevo, en la persona de Álvaro Cervera, y la configuración de la plantilla de futbolistas, ha dado notables resultados, que todos deseamos que acaben por cuajar con el ascenso a Segunda A.

Seguramente fruto de la sintonía entre uno y otro, con una parecida sensibilidad por el fútbol de cantera, ha sido la irrupción de jóvenes jugadores procedentes del filial, como son los casos de Bruno, Alberto, Jesús, Yeray, Ayoze o Roberto. No cabe duda de que la presencia de todos ellos en el conjunto blanquiazul incentiva a muchísimos niños y jóvenes, practicantes de este deporte por toda la geografía insular, que ven posible jugar algún día en el equipo de su tierra. Además, se trata de un estímulo añadido para quienes dedican buena parte de su tiempo al fútbol base, como preparadores y directivos, dentro de unas instalaciones profundamente renovadas durante la última década.

Del mismo modo, corresponde reconocer el esfuerzo realizado por los dirigentes de la entidad, encabezados por Miguel Concepción, que no han cejado en el empeño de devolver al Tenerife a la categoría que se merece: como poco, la Segunda División. Sobre todo, por la escasez de recursos en una coyuntura económica tan adversa como la presente. De ahí que también resulte admirable la perseverancia de los incondicionales seguidores del equipo, capaces de renovar su fidelidad con la institución en este período tan complicado. Para orgullo del tinerfeñismo, son pocos los lugares donde puede apreciarse algo igual.

El deseo de todos es que tan notable tarea pueda verse culminada hoy con el premio del ascenso. Si fuera así, estaríamos ante una nueva celebración popular, propia de los grandes acontecimientos que han marcado la historia del club. Si no, convendrá redoblar todos los apoyos para perseverar en el siguiente intento, como solo saben hacerlo los mejores deportistas y las aficiones más leales. Con fe y gallardía.

 

Ricardo Melchior Navarro

Presidente del Cabildo de Tenerife

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