FIRMAS Marisol Ayala

Aborto, texto y pretexto. Por Marisol Ayala

Todo marcha atrás, todo mira al pasado, todo oscila entre la  caspa y lo rancio. Todo o casi todo. España ha dado un paso atrás de tal calibre que hay que respirar hondo y poner distancia para no sospechar que el día menos pensado tocarán en la puerta y comenzarán a repartir cartillas de racionamiento. Si, de racionamiento. Enlazo este alegato con la Ley de Aborto que nos quiere colar el cejudo Ministro de Justicia, Gallardón, inmerso en esa guerra de guerrillas en la que se ha metido el “progresista” del gobierno del PP mintiendo y amenazando a las mujeres con frases como “en España “jamás” se podrá abortar por razón de discapacidad”. ¿Quién es este fulano de zapatos de charol para creerse el guardián de las mujeres españolas?, ¿quién…?. Es el tonto del bote de Gallardón el mismo que no descarta que su ley permita el aborto frente a la existencia de un supuesto, por grave, malformación del feto”. A ver. A mis entendederas, cortas y lentas, comprender a este pijo de cinco tenedores me cuesta cada vez más. Mucho. ¿Discapacidad sí y malformación no..? Explíqueme que me pierdo.

Gallardón absorto en sus oraciones

Gallardón absorto en sus oraciones

Más; ¿quién es este simplón para hacer burlas de consignas históricas que las mujeres hemos abanderado en el pasado para decidir lo que nos apetece…?. ¿Quién…?. Y sí para lograr lo que queríamos en cada momento hemos tenido que salir de España allá hemos ido, de ahí que todo esto me haya devuelto a una España oscura que ha puesto en riesgo la vida de tanta mujeres que a caballo en la clandestinidad se la han jugado. Digo que hace meses que asisto perpleja a este debate y digo también que he llegado a la conclusión de que a esta gente, o le paramos las patas o las generaciones siguientes lo tendrán muy jodido. Frente al aborto, la libertad es exactamente querer tener o no tener un hijo. Eso.

Seamos claros: la ley de aborto que el PP quiere aprobar no es una simple reforma legal, es una revancha, ganar un pulso histórico, una vuelta a poner las cosas en “su sitio”. Ordenarnos la vida. Que las mujeres no sean libres para decidir sobre su embarazo a pesar del sagrado poder que la naturaleza nos confiere, la transmisión de la vida, y que ellos quieren ahora ser mediadores, arrebatarnos ese don a través de la religión, de la ideología o de la autorización externa. Pretenden, no se engañen, restablecer un principio de autoridad que las leyes habían soslayado porque lo que persigue la ley de Gallardón es que por encima de la mujer esté el médico, el juez o el psicólogo que son los que darán o no el visto bueno a su decisión.

Alguien escribe lo siguiente y lo uso: “la democracia había conseguido en nuestro país sacar la maternidad del entramado del poder, convertirla en una decisión íntima, respetable y respetada pero la llegada del PP al Gobierno nos recordó nuestro verdadero papel en la sociedad. “Las mujeres, mujeres, son madres” dijeron. Y apareció claro nuestro destino único, universal, milenario sin escapatoria alguna.  A fin de cuentas, el aborto no es el texto, sino el pretexto de una sublevación contra el tiempo y la libertad de las mujeres.  La “disparatada” reforma de la ley del aborto que promueve Gallardón debe ser frenada en seco pero no por divisiones en el PP sino porque a ella se opone la inmensa mayoría de la sociedad. Hay que invitar a Gallardón a que estudie los informes que señalan que las leyes restrictivas no reducen el índice de abortos, sino que dan mayor inseguridad a las mujeres y las aboca a prácticas clandestinas aumentando así la tasa de mortalidad y morbilidad materna. En este sentido ahí va un dato: el 13% de las muertes de madres se deben a abortos inseguros; 8 millones y medio de mujeres en el mundo experimentan complicaciones en abortos clandestinos. La clave para disminuir el número de abortos es incrementar la inversión en planificación familiar e incrementar asimismo el uso de anticonceptivos y no hay más. Resumiendo: que los mismos que hoy se apuntan a legalistas, los que disfrazan sus objetivos de una “protección”  irracional y vergonzosa hacia las mujeres son los que forman parte de un Ejecutivo que no cumple las leyes constitucionales al no ofrecer ni sanidad ni educación pública ni una vivienda digna a los ciudadanos. Esos que han hecho retroceder 50 años los derechos logrados por los ciudadanos: Se los han cargado.

Contaré finalmente que no menos de tres veces he abortado en mí vida y que las tres fueron de forma clandestina, con el miedo en el cuerpo, pensando que en una de ellas no despertaría y el médico amigo acabaría juzgado como asesino. Recuerdo aquellos episodios personales como algo negro, feo, turbio, peligroso por eso tan solo pensar que el tal Gallardón puede condenar a nuestras hijas, nuestras nietas, nuestras amigas a repetir la escena me asusta y bien saben que yo asustarme, poco. No permitamos que también ellas se vean obligadas a buscar quien les haga un apaño.

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