FIRMAS Salvador García

La dignidad de la profesión. Por Salvador García Llanos

Todos los días son importantes para los periodistas pero, pensando en las circunstancias actuales, tan llenas de zozobra y de incertidumbre, los de esta semana lo serán más al celebrarse en Berviers, cerca de la ciudad belga de Lieja, la asamblea anual de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) en la que se integran varias organizaciones profesionales españolas. El tratamiento de asuntos como la defensa de la libertad de expresión, la aplicación de códigos deontológicos profesionales, la preservación de la cláusula de conciencia y las condiciones profesionales del ejercicio de periodismo, afectadas por problemas de distinta consideración, han hecho que la convocatoria sea aguardada con verdadero interés.

A ver qué resuelve, en efecto, con respecto a una moción en cuya redacción ha colaborado el periodista español Paco Aujide(Periodistas en español) y que, en vísperas de la convocatoria, ha sido apoyada por organizaciones y sindicatos de distintos países. El texto descarna aspectos de la crisis que padecen el sector y la profesión. Ya hemos analizado algunos de ellos en anteriores entregas y otras intervenciones públicas. Incide, por otro lado, en la defensa de los periodistas y se pregunta cuál es la respuesta que se debe dar desde la Federación Europea de Periodistas (FEP), participante también en esta asamblea, así como cuáles las implicaciones para los profesionales en general.

“En principio, tenemos que ser plenamente conscientes -señala el texto de la moción- de lo que Tony Judt describía como “la adoración reciente de la productividad y el mercado”. Para este intelectual británico, desaparecido recientemente, “no hay nada más ideológico que la idea que sugiere que todos los asuntos políticos, privados o públicos, deben girar en torno a la economía globalizadora, con sus leyes inevitables y sus peticiones insaciables”.

Esto conduce, siempre según esta iniciativa, a que la FEP deba dotarse de un verdadero proyecto que incremente las perspectivas y los mecanismos de protección colectiva de los periodistas. “No debe aislarse -señala- de los demás sectores implicados en la acción sindical en los medios y organizados en la Confederación Europea de Sindicatos”.

Teniendo en cuenta los temores y las debilidades de los profesionales en sus medios, significando las circunstancias de incertidumbre y precariedad que, a su vez, repercuten en la calidad del propio trabajo y del producto periodístico, hay que conceder la natural importancia a la que reconoceríamos como parte dispositiva de esta moción, publicada íntegramente en el número 204 de HOJA DEL LUNES del pasado 29 de abril.

Hay que hacer frente, recomendaba entre otras cosas, a la precariedad galopante de la profesión periodística, mediante la aproximación del estatus de los periodistas a la pieza con los del periodista que disfruta de un contrato estable. Hay que rehabilitar la profesión periodística mediante políticas salariales acordes con el nivel de responsabilidad de los periodistas. Hay que actuar para elaborar un soporte y una base común de condiciones de trabajo. Y confeccionar un sistema de protección de los derechos de autor idéntico en todos los países, inseparable de su derecho moral y de la debida protección de los trabajos de los periodistas, en los que se basa el periodismo ético.

La propuesta también consigna el objetivo de fijar la independencia de las redacciones frente a las presiones exteriores, las económicas, de los accionistas o de los grupos de presión. La ética del periodismo debe ser protegida de cualquier presión. Por eso, pide un umbral límite para la concentración de grupos multimediáticos que quiebran el pluralismo en el marco de una esfera mediática globalizada.

Finalmente, y no menos importante, aboga por la democratización de la enseñanza del periodismo en la universidad y por facilitarlos estudios periodísticos en los países en los que ello sea necesario pues la profesión debe estar abierta y asumir una política de formación permanente que se extienda de principio a fin de la carrera profesional.

Se trata, en definitiva, de recuperar la dignidad de la profesión. Para ello es indispensable movilizarse, agruparte y hacer un ejercicio efectivo de solidaridad, de modo que sea posible superar temores e incertidumbres y ejercer aquélla con la mayor solvencia posible.

Ganarán el periodismo, la democracia, la ciudadanía y la misma libertad de expresión.

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