FIRMAS Marisol Ayala

Muere El Batu, el chico de los mil tatuajes. Por Marisol Ayala

Hace seis años saltó a la fama de manera inesperada. Con escasos manejos de la vida y poca cultura a El Batu le llegó de sopetón una popularidad que le desbordó; cuando esa se acabó el joven asumió mal el anonimato, de tal manera que David Delgado, así se llamaba El Batu, decidió el sábado poner fin a su vida en su casa del barrio de Alcaravaneras.

Tenía solo 30 años. Ocurrió que este muchacho pasó de la noche a la mañana de ser un pibe de barrio a icono de una parte de la juventud de nuestra ciudad que le admiraba casi al mismo tiempo

que hacía burla de sus alegatos, desmedidos y absurdos, los cuales él y sus amigos grababan en la calle y colgaban en las redes sociales para regocijo de sus fans que, en su mayoría, nada tenían que ver con su personalidad. Nada.

De hecho fue en las redes sociales, en el mundo virtual, donde El Batu alimentó su imagen de matón de barrio retando cual pandillero tatuado y organizando “quedadas” para anunciar e intimidar a sus contrincantes de peleas callejeras allá donde los citaba. El otro paso era realizar las peleas y de nuevo colgarlas en YouTube y otras redes.

El Batu fue lo que se conoce como un fenómeno social en las redes y eso nadie los discute. Ese fue El Batu de sus inicios porque el de años después fue, otra cosa. Malas compañías, poca cabeza y la búsqueda de notoriedad cuando ya se habían apagado las luces.

El-BatuEl Batu en varias instantáneas. Como él hubiera dicho… “y ta y cua pim pam”

Siempre dije que algo debía tener este muchacho para estar tres o cuatro años en la cresta de la ola. Algo, digo, porque la primera vez que un diario canario decidió entrevistarlo en la redacción se debatió duro sobre la conveniencia o no de entrevistar en la prensa seria a quien nada aportada a la sociedad, a quien no era más que un pobre chico, retador, matón, amenazador, levitando con su fama. Pero había un argumento de peso que puso punto y final a la discusión; en ese momento -hace seis años- El Batu atesorada más de un millón y medio de visitas en YouTube; sus videos caseros eran seguidos, esperados y comentados.

Unos datos apabullantes, de manera que un compañero acudió a entrevistarlo. Para nuestra sorpresa aquella entrevista alcanzó los 450 comentarios, récord hasta entonces de esa web, así como  un importante número de visitas. Firmaba autógrafos, era reconocido, le saludaban… todos querían posar a su lado…Hasta Santiago Segura le llamó para intervenir en una de sus películas.

Pero cuando a El Batu se le diluyó la fama cual azucarillo quedó al descubierto que no tenía armas para defenderse de una popularidad mal digerida; a partir de ahí  comenzó un vida quizás más desordenada que la que ya llevaba antes de alcanzar la fama.

El siguiente paso fue entrar en un estado depresivo que finalmente la tarde noche del sábado le invitó a poner fin a su vida. Millones de internautas de todo el mundo visualizaron los vídeos de El Batu en YouTube: Uno de los momentos más destacados de su presencia en las redes fue el duelo virtual que mantuvo con John Cobra, un internauta valenciano de discurso violento y fascista.

Lo cierto es que el chico de los mil tatuajes el sábado perdió su última pelea. La de la vida. Sus amigos, sus admiradores, su familia le despide en la red y hay frases que retrata su entorno: “¿Porké no me llamaste, hermano

Descanse en paz.

 

 

 

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