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Elisa de Suñer, en el corazón de África. Por Mónica Ledesma

Elblogoferoz / Mónica Ledesma.- La sabana despierta al nuevo día envuelta en silencios, olor a tierra y libertad. Sólo el crujir de la hierba rompe un tiempo infinito al paso de una manada de elefantes, que juegan a eclipsar con sus siluetas la salida del Sol. A lo lejos, un majestuoso león bosteza tras despertar de su sueño al arrope de un baobab, mientras ajenos a su rugir un grupo de hipopótamos chapotea en las turbias aguas de un lago salpicando de pequeñas gotas cristalinas a un cielo que comienza a teñirse de colores.

La naturaleza en estado puro es la esencia de África, un continente que hace ocho años no solo cautivó la mirada de Elisa de Suñer, sino que se clavó de golpe en su corazón para inmortalizarse para siempre a través del objetivo de su cámara de turista. Fotografías de impresionante belleza que le han servido a esta tinerfeña para lograr el reconocimiento público de una de las firmas más prestigiosas del mundo de la imagen: National Geography, quien a través de la red Instagram ha premiado recientemente una de las miles instantáneas de esta amante de la sabana africana.

La familia de elefantes captada en el lago Amb que ha sido premiada por National Geographic en Instagram.
La familia de elefantes captada por Elisa de Suñer en el parque nacional de Amboseli y que ha sido premiada por National Geography en su perfil de Instagram.

La tinerfeña Elisa de Suñer acaba de ser premiada por National Geography en la red Instagram por la foto de una familia de elefantes que realizó en Kenia

Elisa viajó por primera vez a Kenia en el año 2005 animada por su hermana, la diseñadora de moda Lucía de Su. Junto a su marido llenó la maleta de ilusiones y puso rumbo a un país desconocido hasta ese momento para ella. Nada más bajar del avión, África la enamoró y, desde entonces, su idilio la ha llevado en dos ocasiones más a visitar este país en busca de nuevas emociones y, sobre todo, de hermosas fotografías que reflejan en todo su apogeo la fuerza salvaje de sus animales y la cultura ancestral de sus tribus.

La majestuosidad del león posa ante el objetivo de Elisa.
La majestuosidad del león posa ante el objetivo de Elisa.

Hasta ese momento, la fotografía había sido un hobby para ella. No estudió nada relacionado con el mundo de la imagen ni tan siquiera su profesión ha tenido que ver con esta pasión. No obstante, el sentimiento que derrocha en cada disparo la han llevado a ser merecedora de varios premios por parte de importantes grupos de Instagram reconocidos a nivel mundial como african_portraits o nikon_photography, entre otros más. Una red social de expertos y aficionados a la fotografía en la que Elisa empezó por casualidad y, sobre todo, por curiosidad.

Una jirafa come hierba en la reserva de Masai Mara.
Una jirafa come hierba en la reserva de Masai Mara.

“Hace tiempo, uno de mis hijos estaba haciendo un largo viaje por Europa y colgaba sus fotos en Instagram. Para poder seguirle y ver sus imágenes me creé una cuenta, pero después la dejé y cuando quise volver a entrar ya no recordaba la clave, por lo que tuve que crearme otra nueva, que es la que utilizo ahora: elisadesu”, explica la fotógrafa entre risas. Fue así como a partir de su último viaje a África, en octubre de 2012, se animó a publicar en este portal algunos de sus retratos de animales. Al principio tenía muy pocas fotos y solo diez seguidores. Hoy sus instantáneas africanas se cuentan a centenares y los fans ya superan el millar.

Un paraíso en fotografías

De esta manera, un nuevo mundo de hashgtag, reporter, etiquetas rojas que identifican las fotos premiadas (más de 40) y miles de me gustan y comentarios de quienes la siguen a través de esta red, han hecho que Elisa nade como pez en el agua en un paraíso virtual que le ha dado la oportunidad de exhibir al mundo su particular edén africano.

Elisa de Sueñer en una divertida imagen durante uno de sus safaris.
Elisa de Suñer en una divertida imagen durante uno de sus safaris.

Un álbum de impresionantes retratos donde primeros planos de un guepardo que acaba de cazar a una presa, graciosos bauinos que posan cual modelos, un león que mira curioso al objetivo o esbeltas jirafas que se contonean sobre la dorada hierba son solo una muestra de lo que busca transmitir con unas imágenes que reflejan toda la aventura que vive en primera persona.

“La primera vez que fui a África mi hermana y una amiga arquitecta, en cuya casa de Kenia nos estábamos quedando, nos animaron a mi marido y a mi a hacer un safari por la reserva de Masai Mara. Tuvimos que contratar una avioneta para poder llegar hasta el campamento y tras horas de viaje cuando pisé por primera vez la sabana fue algo increíble”, recuerda Elisa.

La foto que Elisa hizo a esta cebra también ha sido premiada en Instagram.
La foto que la tinerfeña Elisa de Suñer hizo a esta cebra también ha sido premiada en Instagram.

Los safaris fotográficos de Elisa de Suñer reflejan con sutileza toda la esencia de la naturaleza, de los animales en libertad y de la cultura de los Masai

“Me había comprado una cámara digital y me volví loca haciendo fotos, incluso tuve la suerte de captar a un leopardo durmiendo sobre una rama. Pero, el día antes de nuestro regreso a Tenerife, viendo las fotos que había sacado durante el safari, alguien tocó sin querer un botón y se borraron todas las imágenes. Fue una sensación horrible. Me entró una depresión enorme y no hacía sino llorar. Esa necesidad de volver a tener en mi cámara todas esas imágenes que aún siguen grabadas en mi memoria creo que fue lo que me hizo regresar de nuevo al país en 2007, aunque esta vez acompañada de mi madre y de mis hijos, que de tanto escucharme hablar de África se animaron a visitarla conmigo”, comenta la viajera.

Dos masai retratados por Elisa en pleno corazón de la sabana.
Dos masai retratados por Elisa en pleno corazón de la sabana.

La segunda vez que Elisa pisó Kenia su periplo de aventuras no tuvo fin. Junto a su familia realizó varios safaris en jeep por el lago Nakuru o la reserva Masai Mara, su primera experiencia sensorial con la madre naturaleza. Su cámara no dejaba de disparar a la par que su corazón latía con fuerza. Visitó el orfanato de los elefantes y estuvo alojada en el hotel Giraffe Manor en Nairobi, donde las jirafas rothschild son como huéspedes más de tan pintoresco lugar, ya que campan a sus anchas por los jardines y hasta meten sus cabezas por las ventanas de las habitaciones para que les den de comer.

Aventuras

Asimismo ha visitado Bostwana, Tanzania, donde ha podido contemplar el amanecer de la sabana desde lo alto de un globo aerostático, y Zanzíbar, donde tuvo la oportunidad de alojarse en Chumbe Island, una reserva ecológica donde realizó un safari nocturno por el bosque para ver los cangrejos gigantes  de los cocoteros. Todo un espectáculo para la vista que ha guardado entre recuerdos y fotografías. No obstante, la última aventura de esta viajera por la sabana africana fue el pasado mes de octubre. Pero en esta ocasión viajó hasta el pleno corazón del parque nacional de Amboseli, el reino de los elefantes, y bajo el manto del Kilimanjaro.

Una madre bauina con su cría, captados por el objetivo de Elisa de Suñer.
Una madre bauina con su cría, captados por el objetivo de Elisa de Suñer.

Fue en este lugar, donde junto a su guía captó una curiosa imagen de una familia de elefantes que le ha sido reconocida con cuatro premios, entre ellos el de National Geography y el de african_portraits, dos importantes grupos que van cazando las mejores fotografías para sus perfiles de Instagram.

Un guepardo acabante de cazar a una presa, retratado por Elisa.
Un guepardo acabante de cazar a una presa, retratado por Elisa.

Se confiesa una enamorada de África, un continente que descubrió gracias a su hermana y que ya ha visitado en varias ocasiones para retratar sus paisajes

La fotografía premiada es una tierna imagen de una mamá elefante junto a sus dos hijas, una de seis años y una cría de tan solo tres días de vida, algo casi imposible de fotografiar. “Era ya por la tarde y estaba a punto de llover, por lo que el cielo tomó un color malva que contrastaba con el dorado de la hierba. Ya regresábamos al campamento cuando el guía vio a lo lejos a los elefantes y nos acercó con el jeep. La cría no hacía sino caerse al suelo y entre la madre y la hermana la ayudaban con las trompas a levantarse y a caminar. Fue impresionante. Me puse a hacer fotos sin parar y en ese momento, justo cuando la pequeña estaba en pie, se abrió el cielo y entró un rayo de sol que iluminó la sabana. No fui consciente de la foto que había sacado hasta que llegué al campamento”, relata Elisa.

Elisa de Suñer visitó el orfanato de elefantes en Kenia, donde captó esta tierna imagen.
Elisa de Suñer visitó el orfanato de elefantes en Kenia, donde captó esta tierna imagen.

Esta mujer, de frágil constitución, ha encontrado un pilar de vida entre la naturaleza y las tribus africanas. Ahora que viaja sola se ha rodeado de la compañía de los masai, quienes vigilan los campamentos y acompañan a los turistas por las reservas abiertas, donde durante la noche los sueños se mezclan entre las estrellas y el lento deambular de los animales en libertad.

Sus guardianes, los Masai

Ella asegura no sentir miedo porque la adrenalina que corre por su cuerpo es el mejor antídoto de su aventura. Aunque habla inglés, también ha aprendido a comunicarse con sus guardianes masai en suajili, lengua nativa de esta tribu que envuelve su negra piel en telas de colores y llamativos abalorios de los que pende una cultura ancestral, que contrasta con la palidez y el rubio cabello de Elisa.

Una jirafa asoma su cabeza por una ventana del hotel Girrafe Manor, donde Elisa se alojó.
Una jirafa asoma su cabeza por una ventana del hotel Girrafe Manor, donde Elisa se alojó.

Apenas hace meses que ha llegado y ya siente de nuevo la llamada de África. Un continente que se ha vuelto como un imán para sus sentidos y para sus emociones. Echa en falta el sabor de las galletas de jengibre y el aroma a café que llevaban a su caseta los masais de madrugada a modo de despertador. Añora el polvo blanco que levantaban las manadas de elefantes en Ambosili. Extraña el silencio y la paz de la sabana. Y, sobre todo, sueña cada día con poder regresar a una tierra de exótica libertad.

Un bonito amanecer en África, fotografiado por Elisa.
Un bonito amanecer en África, fotografiado por Elisa.

Elisa vive África con la misma intensidad con la que el Sol cuartea la piel de la sabana en cada amanecer. Ha encontrado en este paraíso virgen a los mejores modelos de sus retratos, los animales. Y aunque en su mente planea poder fotografiar algún día a las jirafas de Sumburu o a los leopardos de Mombo, aun no sabe cuándo volverá, pero sí asegura que lo hará.

Por el momento sus fotos son el mejor recuerdo de sus aventuras, las cuales guarda en un cuaderno en el que, a modo de diario, ha ido enhebrando entre letras y recortes todos los instantes que ha podido vivir en este continente. El corazón de Elisa espera con ansias poder cumplir un nuevo sueño, pero mientras tanto late envuelto entre las preciosas imágenes de sus memorias de África.

Elisa de Sueñer junto a un grupo de mujeres masai.

Elisa de Suñer junto a un grupo de mujeres masai.

4 Comentarios

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  • Enhorabuena!! Si es que son una gran familia los Suñer Machado!

  • ¡Pero que orgullo haber conseguido estas «súper fotos»! Esperamos las próximas para seguir disfrutando.