FIRMAS

Libertad de expresión. Por Joaquín Hernández

La Carta de los Derechos Humanos lo deja bien claro en su Artículo 19: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Posteriormente nuestra Carta Magna, la Constitución Española de 1978 nos repite la misma cantinela:  Artículo 20 de la Constitución Española:

1. Se reconocen y protegen los derechos:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.

c) A la libertad de cátedra.

d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

La realidad es bien distinta: la libertad de expresión no existe, ni ha existido y mucho me temo que no existirá jamás.

Los medios de comunicación social, sometidos a presiones de  todo tipo, no son libres de opinar, difundir noticias e informar con objetividad y lejos de fobias o filias.

Por un lado la presión política en forma de subvenciones o contratos de publicidad institucional, bien con ayudas programadas a suplementos dominicales o bien a través de partidos políticos o sindicatos afines, la financiación está asegurada, dependerá del volumen de tirada, oyentes  televidentes el “menú está servido”.

No existe le prensa libre, eso es una utopía que todos los editores presumen de ella y jamás lo han conseguido. El periodista del siglo XXI, lejos de cumplir su propósito y su juramento hipocrático, es incluso menos libre en su libertad de opinión, de expresión que en la segunda mitad del siglo XX cuando el Washington Post investigó el caso Watergate logró hacer dimitir al Presidente Nixon.

En estos momentos más de 300 periodistas están presos en cárceles de todo el mundo por manifestar su opinión en condiciones infrahumanas y sin posibilidad de contactar con sus familiares. Algunas de las  condenas so perpetuas y si  posibilidad de apelación. En el pasado año 2012 murieron 90 periodistas a manos de mafia política, policial o carteles de narcotráfico contrarios a la denuncia de valientes periodistas de investigación.

Las presiones que soporta el director de un medio de comunicación, ya sea prensa, radio o televisión, se justifican por la necesidad de financiación del citado medio. La crisis económica ha agudizado aun más la mordaza en las escasa libertad de  opinión al difundir la noticia, la disminución  de la “tarta” publicitaria produce un efecto de prostitución en el sector que llega a la lucha personal por conseguir un trozo, por pequeño que sea, de ese pastel exiguo publicitario. Es posible que la noticia sesgada, amputada y manipulada llegué al receptor de tal forma que cualquier parecido con la realidad suele ser mera coincidencia. Otras veces habrá que leer entre líneas para entender el fraude noticiable. El caso Bárcenas es un claro exponente de mutación de una noticia entre dos medios distintos en sus líneas editoriales. Por un lado  El Mundo lanza la noticia de los sobres con dinero negro cobrado por dirigentes del Partido Popular y entregado por el anterior tesorero del partido puntualmente  y mes a mes y de repente, sin más comentario deja apartada esa noticia de primera plana y de tiradas de periódicos espectaculares, y aparece la misma información en El País pero esta vez con abundante información incluyendo fotocopia de la famosa agenda. ¿Por qué un medio afín al PP es capaz de lanzar una noticia que puede desestabilizar no sólo al partido, además al propio Gobierno de la nación? ¿Quién o quienes estaban apoyando al grupo  El Mundo? ¿Cuánto se llegó a pagar por difundir esa información y si fueron las propias entidades financieras las que dieron un aviso al Gobierno paralizando varios decretos que tienen que ver con sus “negocios”? ¿Es posible que el chantaje se produzca de forma “subliminal” a la forma de Vito Corleone “les haremos una oferta que no podrán rechazar”? posteriormente es el País el que empieza a silenciar el notición, va dejándolo difuminar, diluir en el olvido, al mismo tiempo cadenas de radio y tv., reciben la orden de la famosa “ley del silencio” y ya no se habla del Sr. Bárcenas, todo está subjudice y junto con  “el silencio de los corderos” no es de extrañar que acabe diluido en el tiempo y archivado al fondo de cualquier cuartucho de archivo de la Audiencia Nacional y aquí no ha pasado nada.

El periodista de hoy es, como decía el maestro José Luis Balbín, o un pringao, negro y esclavo de redes mafiosas, políticas o empresariales o bien un muerto de hambre. Así es una profesión  que hoy celebra algo reivindicativo pero que no sirve absolutamente para nada; el día mundial de la libertad de expresión.

 

 

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