FIRMAS Salvador García

País de dos mitades. Por Salvador García Llanos

No era difícil predecir la encrucijada venezolana. Ahí queda el saldo de once heridos tras una riña en la sede de la Asamblea Nacional donde, teóricamente, se va a hablar, transar y producir. Pero prefirieron librar el parlamentarismo en un ring. Y la imagen que proyectan no puede ser más desgradante y más inquietante. La Venezuela de las dos mitades estaba allí escenificada, en la sampablera de la que habló el mismísimo presidente de la República. El de la cámara legislativa estaba a lo suyo, acentuando el cisma, radicalizando la causa.
Ya no se habla tanto de revolución, a pesar de que Nicolás Maduro sigue empeñado en practicar un Gobierno de calle -así lo llaman-, y mucho menos de la situación económica del país, bastante delicada, por cierto. Al cabo, la inseguridad ciudadana sigue galopando. Se empeñan en extremar la incertidumbre, a la espera de una resolución definitiva sobre los comicios cuestionados. Y ahí se complican las cosas: en esa tensión social que nos hace temer lo peor para el país hermano.
Si se pegan en el Parlamento y hay señales de desabastecimiento, ¿hacia dónde avanzan?

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