FIRMAS

Movimientos ciudadanos. Por Joaquín Hernández

El descontento de la gente está llegando al límite que cruza la línea roja que separa la cordura de la violencia. Es obvio, el rechazo del pueblo a la política impuesta por la troika formada por Ángela Merkel, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, a las que nuestro Gobierno, Presidido por Mariano Rajoy, acepta sin más discusión y en contra de los intereses de los ciudadanos que dice representar y velar por su futuro, es cada día más descomunal.

El deterioro del sistema de derecho es patente y notorio. La Justicia parece empezar a darse cuenta que es la base fundamental para parar ese camino que nos llevará a la revolución y sublevación de la masa social, a no cruzar esa delgada línea que separa el orden social de la revuelta generalizada y violenta. Cuando el pueblo manifiesta ese hartazgo de políticas anti sociales y en contra de los Derechos Fundamentales que proclama la Constitución Española, ya no valen las manifestaciones pacificas, las concentraciones, las charangas y caceroladas, ya no valen los eslogan y las consignas, ahora se trata de actuar con contundencia, para que nos oigan, para que se nos tenga en cuenta, no en vano nos jugamos el presente que nos quede por vivir y, lo más importante, el futuro de nuestros hijos. Y si es cierto que la mayoría de Jueces y Magistrados del país, dándose cuenta del monumental drama de los desahucios provocado por una Ley Hipotecaria obsoleta y confeccionada a medida de intereses oscuros de la banca carroñera, han dado marcha atrás impidiendo más tragedias, no es menos cierto que se ha necesitado centenares de muertes por suicidio y cientos de miles de familias en desamparo y sin un techo donde vivir para llegar a la conclusión de paralizar los desahucios.

La pequeña y mediana empresa es el motor del empleo en España, que desaparece diariamente a un ritmo vertiginoso creando anualmente cientos de miles de desempleados y aumentando la tasa de paro real a más de 6,5 millones de personas sin trabajo y cobrando una prestación social miserable que apenas les llega para vivir. La miseria está acampando en nuestro suelo para quedarse entre nosotros. Las cifras que nos dan  instituciones como Caritas y Bancos de Alimentos son patéticas y escalofriantes; se cifra en más de 25 millones las personas en España bajo el umbral de la pobreza, de las que 11 millones se encuentran en pobreza severa o gran pobreza. Diferenciando la pobreza entre personas que están siendo ayudadas por ONG´s y las que soporta el núcleo familiar, abuelos, padres, hermanos, etc.

Esto no es demagogia, es pura y cruel realidad. Una realidad que ha tardado poco menos de 6 años en movilizar conciencias y decir STOP al sistema de políticas de recortes absurdos. Un pueblo que es capaz de ver como se despoja a sus familias y amigos de lo más fundamental, mientras es obligado a financiar, con miles de millones de euros, a los culpables de de esa tragedia, a la Banca fraudulenta y se queda impasible mirando su oscuro ombligo, no tiene derecho a la quejarse, no tiene derecho a nada.

Los movimientos ciudadanos empiezan a proliferar por todo el territorio del país, otrora llamado nación. Plataformas cívicas, asociaciones vecinales, autónomos, asociaciones de parados, jóvenes pre parados, indignados del 15 M, unidos a partidos progresistas de izquierda solidaria están haciendo un llamamiento a toda la gente de cualquier signo ideológico para unirse en el compromiso de cambiar el “estado” de España. En Canarias, el Movimiento Cívico, está empezando a caminar con un éxito arrollador, nadie duda de las ilusiones que despierta entre la población canaria esta iniciativa para unir voluntades que permitan acabar con el sistema que nos tiene en la ruina y sometidos a los criterios de empresarios poderosos, delincuentes de guante blanco y políticos vendidos a esa mafia legalizada por una dictacracia que no podemos tolerar. En la totalidad de las Comunidades Autónomas se está dando estos cambios de “rumbo”, ahora solo falta que Cayo Lara apoye la iniciativa, que Julio Anguita se implique y que la totalidad de los partidos con representación en el Parlamento, excluyendo al PP, soliciten el cambio urgente de la Ley Electoral. Lo demás correrá por nuestra cuenta y si me lo permiten, esta ronda es mía.

 

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