FIRMAS Juan Velarde

In..Fanta de naranja, de limón y de imputación. Por Juan Velarde

La Infanta Cristina ha sido imputada por el llamado ‘caso Nóos’ y esto abre un antes y un después en materia judicial porque, hasta la fecha, nadie podía pensar que los tentáculos de la dama de la balanza podía adentrarse tanto en la Casa Real. Que lo de Urdangarín ya era gordo de por sí, sin duda alguna, pero es que ahora se ha ido contra la propia esposa, aunque bien mirado tampoco tiene nada de extraño. Es hasta lógico, aunque tampoco se pensaba que un magistrado iba a tenerlos bien puestos para pedirle cuentas a la mujer del ex jugador de balonmano.

Los datos son sencillos y concluyentes. Urdangarín no es el marido anónimo que está casado con cualquiera de ustedes. Él está emparentado con la Infanta Cristina y, por tanto, todas sus actividades están más que controladas, pero no por ser Urdangarín, sino por ser el esposo de quien es. Por eso, extrañaba bastante que Doña Cristina no supiera absolutamente nada de estos tejemanejes. Demasiados movimientos de dinero, demasiadas reuniones y, sobre todo, la compra de carísimos y exclusivísimos inmuebles en las mejores zonas de Barcelona.

Sin embargo, desde el minuto cero, tanto el Rey como su hija han jugado a hacerse los locos, a mirar para otro lado y Urdangarín, como fiel marido y yerno que es, cargó con todo el peso para defender a capa y espada la honorabilidad de su santa mujer. Según él, Doña Cristina era una ingenua e ignorante persona de lo que estaba aconteciendo con Nóos y ni el propio Iñaki sabía qué podía estar sucediendo ahí.

Pero, ¡ay amigo! que el socio o ex socio del ex de balonmano, Diego Torres, se guardó un oportuno as en la manga y ¡¡¡zaaaaaaassssss!!! tropecientos mil correos que le llegaron al juez Castro para que observase no sólo las graciosadas sin gusto de Urdangarín (lo de la foto con las mujeres en pelota picada es como para hacerse una camiseta, pero ya) y, lo más importante, como Cristina estaba al tanto de todos los movimientos de su marido que, incluso, llegó a escribirle correos de consulta a la propia dirección institucional de su mujer en La Caixa.

Habrá que esperar al 27 de abril (sí, otro sábado) para ver qué sale de ahí. Igual luego esto es un globo que se pincha sin más, pero desde luego ya es todo un paso hacia delante que la Justicia no tenga miedo en hincarle el diente a la Casa Real, siempre y cuando haya algo que hincarle, que todo puede ser como ese apetitoso huevo kinder y luego la sorpresa se queda en nada.

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