FIRMAS

El debate de la irrealidad canaria. Por Antonio Alarcó

Paulino Rivero, con todos los respetos, vive en la Irrealidad. En el Debate sobre el Estado de la Nacionalidad Canaria de esta semana, las intervenciones del presidente regional reflejaron el mundo paralelo en que se mueve desde hace demasiado tiempo.

Quien un día quiso ser faro del nacionalismo no está demostrando estar a la altura de su puesto.

Llevado por un afán de permanencia que le resta legitimidad, nos mostró su peor cara, armado nuevamente de frases huecas y una alarmante falta de soluciones.

Discursos sin papeles que pretendían demostrar que tenía Canarias en su mente, pero en los que solo supo bosquejar diez medidas que calificó de importantes, y que nadie puede creerse cuando parten del victimismo, sin respaldo del Gobierno de la Nación y de la Unión Europea.

En el Partido Popular estamos abiertos al diálogo y el consenso sobre los problemas que acucian a los ciudadanos, pero las formas de este presidente, cuestionado por su partido y sus socios de Gobierno, son inadmisibles.

La fractura existente en PSOE y CC es más que notoria, y les ha llevado a un descontrol interno que quieren proyectar irresponsablemente a todo el Archipiélago. De otra forma no se explica que hayan roto el pacto por Canarias, echando por tierra los acuerdos suscritos con el Partido Popular en tres grupos de trabajo, como figura en los documentos originales. La exploración de fuentes energéticas alternativas sirvió de excusa al Ejecutivo y los grupos que aun lo apoyan para dinamitar el consenso.

Alguien que se empeña en no explorar nuestros recursos naturales comete un error gravísimo, de gran trascendencia social: la especie a proteger es el hombre. Y lo decimos porque, pese a no dedicar ni un segundo a hablar de una tasa de exclusión social que supera el 38%, o a los 111.000 niños canarios que viven en la pobreza, terminó por admitir una medida sin precedentes que avergüenza a toda la región: será necesario abrir los comedores escolares en verano para que 8.000 de esos menores puedan comer todos los días. De esa Canarias Rivero no quiere saber.

Con esto no se debe jugar, ni mucho menos hacer política. Si alguien está malcomiendo ahora, no se puede perder ni un minuto en adoptar medidas urgentes, no podemos esperar al verano.

¿Cómo puede justificarse el sostenimiento de decenas de entidades públicas, algunas ruinosas, o caprichos insostenibles como el Comisionado para el Desarrollo del Autogobierno, Fernando Ríos, que gestiona 300.000 euros en pura propaganda, cuando miles de niños comerán este verano gracias a esa medida? ¿Cuál es ese autogobierno en el que hay gente en la miseria?

Ahórrennos esos gastos suntuarios, como también los 33 millones de la Televisión Canaria, los 10 millones que cuestan instituciones superfluas como el Consejo Consultivo o la Audiencia de Cuentas, los más de cuatro millones de la Policía Canaria, y los casi dos millones que cuestan sus embajadas en el exterior. Males como el hambre, que creíamos erradicados, vuelven a golpear nuestras conciencias, con la ruptura de muchos proyectos vitales ya irrecuperables, mientras este Gobierno no sabe priorizar, y hasta parece regatear ayuda a las familias, cuya aportación a la sociedad es insustituible, a las ONG y a entidades de la valía de Cáritas. Mirar para otro lado es irresponsable.

Como también es irresponsable la actuación de este Gobierno que, con alevosía y un afán intervencionista desmedido, pretende apropiarse de la fundación CajaCanarias, asumiendo su tutela pese a contar con todos los requisitos legales para funcionar, con la Semana Santa por medio y el silencio cómplice de PSOE y CC.

Las repercusiones jurídicas de este acto podrían ser gravísimas, y lo seguiremos muy de cerca.

Abogamos por un pacto real y sincero por Canarias, sumando el valor añadido de ser nacionales y europeos.

Entre todos tenemos que poner todo de nuestra parte para resolver los verdaderos problemas de quienes vivimos en esta tierra.

Nosotros estaremos siempre ahí.

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