FIRMAS Juan Velarde

Marginación entre canastas. Por Juan Velarde

El baloncesto femenino en España sigue recibiendo un trato vejatorio y caciquil por parte de las autoridades deportivas y también de los medios de comunicación. Hace unos días tuvo lugar la final de la Copa de la Reina entre el Rivas Ecopolis y el Perfumerías Avenida de Salamanca. Pues bien, lejos de darle pompa y boato a este encuentro, a los ‘genios’ de la Federación Española de Baloncesto no se les ocurrió mejor genialidad que plantarlo en un horario donde coincidía con otros partidos de la ACB. Para rematar la jugada, el encuentro lo pasaron por Teledeporte, un canal con menos visitas que pasarlo por cualquiera de los dos canales tradicionales.

20130312222002-basketfemeniorivas.jpg

Una vez más, insisto, se empeñan los poderes fácticos y mediáticos en arrinconar el deporte femenino, como si no tuviese relevancia o éxitos suficientes que merezcan mayor atención. La propia Federación Española de Baloncesto, presidida por José Luis Sáez, le da mucha más importancia a la Copa del Príncipe, Liga LEB, que a la competición de mujeres. Horarios de prime time que han tenido los baloncestistas masculinos por otras franjas menos relevantes para ellas.

Evidentemente, quienes organizan las competiciones y quienes las retransmiten tiran de calculadora y hacen sus cuentas sobre lo que es más beneficioso para ellos. La Federación sirve para lo que sirve, para que sus directivos se peguen unos viajes y unos homenajes gastronómicos que harían empalidecer al mismísimo Carpanta. Sin embargo, pese a que podía sacarle brillo a un torneo como la Liga Femenina o la Copa de la Reina, al fin y al cabo lo único que tiene de élite la FEB, se dedica a maltratar de mala manera sus propias competiciones.

Y que no vengan con el viejo cuento de que es que el baloncesto femenino no tiene tirón. El problema es que no se ha sabido potenciar. Donde se ha hecho, por ejemplo en Estados Unidos, cuentan con un torneo, la WNBA, que ha conseguido en los últimos años un predicamento entre la afición que da verdadera envidia. Pero está claro que mientras los estadounidenses están siempre a la última en innovación deportiva, aquí, en España, dejamos el deporte femenino al albur de la buena voluntad y del sacrificio de cuatro románticos que trabajan porque las buenas jugadoras que tenemos no acaben haciendo petate y marchándose a hacer las Américas.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario