FIRMAS Juan Velarde

Capacidad, discapacidad e incapacidad. Por Juan Velarde

Arturo Pedrero es un médico de familia que ejerce (o al menos ese es su propósito) en Tacoronte, un coqueto municipio del norte de Tenerife. Pese a un 5% de discapacidad, sacó todas sus asignaturas sin mayores dificultades y, sobre todo, superó el siempre temido MIR. Los méritos académicos le acreditaban para poder ser un facultativo con todas las letras.

Sin embargo, un quisquilloso inspector de Riesgos Laborales hizo un informe negativo sobre la pequeña discapacidad de este médico (al parece tiene un ligero problema de movilidad en dos dedos de una de las manos, nada relevante) y eso fue motivo para que el Ministerio de Sanidad, ese que dirige Ana Mato, dijese que Arturo ya no valía para la práctica médica. ¡Toma política de integración!

Pero, a Dios gracias, nuestro médico no se ha rendido ante la burocracia y burrocracia de la ex mujer de Jesús Sepúlveda, y ha conseguido tener a su favor otros cuatro informes que dinamitan por completo la evaluación que un chupatintas de Riesgos Laborales hizo en su momento.

No se trata de tener que recurrir a un contraste, se trata de que hay una mayoría absoluta, si me permiten la comparación, de estudios que ponen en solfa lo hecho en primera instancia. Demasiadas evidencias, pero el departamento de Mato no está por la labor de recular ni de dar marcha atrás (la única marcha atrás que debe conocer esta señora es la de los Jaguar de su ex…¡¡¡ah, me dicen que tampoco, que ella desconocía la existencia de esos vehículos en el garaje de su casa!!!).

Lo cierto es que el caso de Arturo va a llegar hasta Madrid y, aunque tenga que tardar, los tribunales le acabarán por otorgar la razón porque es de justicia que este señor está plenamente capacitado para ejercer como médico de familia. No estamos hablando de que sea un cirujano que tenga que operar a corazón abierto y precise de tener todas sus extremidades plenamente desarrolladas y habilitadas para no equivocarse. Aquí alguien ha metido el remo y, ya que hablamos de capacidades o de discapacidades, habrá que decirle a la señora Ana Mato o a quienes en su departamento hayan dado tamaña orden y tamaño disparate que se lo hagan mirar y de manera urgente.

A veces, curiosamente, quien va de supercapacitado por la vida es quien más tiene que esconderse y taparse ante la evidencia de una gestión próxima. No todo el mundo está capacitado para ser ministro y alguna persona en concreto está incapacitada de por vida. Si no sabes lo que pasaba en tu casa, ¿puedes enterarte de lo que pasaba en tu ministerio? Pues eso.

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