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MARKETING Y PUNTO. Modelos exitosos de negocio. Por Carmen Perera

Si ha empezado a leer estas líneas pensando que iba a encontrar ideas para hacerse millonario, puede dejarlo ahora mismo, en este mismo párrafo, y buscar una edición del Emprendedores (una cualquiera le servirá). No es que no las haya, el mercado está lleno de ellas, pero si hemos escogido precisamente este titular es para prevenir a empresarios actuales y emprendedores futuros sobre los peligros de esta combinación de palabras: “modelo + negocio + éxito”.

Un modelo empresarial debería ser un tipo de organización que se considera ejemplar porque ha funcionado en determinadas circunstancias, con unos resultados adecuados y es por ello que lo adoptamos como referencia. En nuestra opinión la clave del éxito reside precisamente en saber interpretar las circunstancias en las que el modelo inicial operó, pues no existen dos empresas íntegramente iguales que obtengan resultados idénticos. Esto nos lo ha enseñado el propio mercado.

Un ejemplo claro y práctico lo tenemos cuando diseñamos los planes de expansión de una empresa que ha tenido éxito, con su modelo de gestión (el que sea) en un mercado concreto, con unos productos específicos y un entorno determinado de demanda y competencia (vamos, una de esas empresas que podrían aparecer en el Emprendedores bajo el título de “modelo exitoso de negocio”). Pues bien, lo primero que aprende el empresario al introducirse en un mercado nuevo es que debe adaptarse a la nueva realidad. A veces es sólo un tema de elección de producto o gama; otras veces hay que invertir mucho en comunicación; y en ocasiones se trata de cambiar el sistema de logística o los puntos de venta. Pero siempre (y he aquí la palabra estrella) es preciso adaptar el modelo de negocio.

Hay negocios que han triunfado porque llegaron los primeros, o porque supieron dar respuesta a una necesidad del consumidor, o simplemente por suerte (sí, sí, esa también cuenta a veces), o porque invirtieron millones de euros en una tecnología fascinante… Cuando un emprendedor busca uno de estos modelos de negocio exitosos, antes de imitarlo debería valorar si él también llega el primero, o si puede dar respuesta a una necesidad del mercado, o si dispone de aquella inversión millonaria para lanzarse al mundo tecnológico (con la suerte mejor no contar en nuestra planificación, por si las moscas).

Debemos ser capaces de analizar objetivamente nuestra organización y nuestro entorno para saber qué podemos aprovechar de aquellos modelos exitosos en nuestro propio beneficio. Siempre es bueno aprender de experiencias y errores ajenos, pero no nos creamos a pies juntillas todo lo que leemos, sobre todo si incluye la palabra “éxito”.

 

* Carmen Perera es consultora de marketing

consultoria@carmenperera.es

 

 

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