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Eutanasia económica. Por Joaquín Hernández

El fallecimiento de una recién nacida, sólo tenía 3 meses de edad, por falta  de una operación de corazón debido al cierre de la Unidad de Cirugía Coronaria Infantil en el Hospital Negrín de las Palmas de  Gran Canaria, ha provocado pocas críticas en relación con la importancia de la noticia. Los medios de comunicación isleños y nacionales aparecen aletargados ante la muerte de un bebe por falta de asistencia médico quirúrgica, como si todo esto se encontrara dentro de la más elemental “lógica”. La disculpa de las autoridades sanitarias fue la de siempre; echar balones fuera del aérea y decir que “hubo mala suerte porque estaba a punto de trasladar al bebe a una unidad de cirugía cardiovascular infantil en el Hospital Valle de Hebrón de Barcelona”. De manera que cierran los quirófanos y despiden a los cirujanos italianos que venían cada mes a operar a los niños con deficiencias coronarias por “falta de presupuesto” y luego nos gastamos el doble en llevar fuera de nuestras islas a los pequeños enfermos. Vivir en unas islas conlleva el costo de la insularidad, en caso de emergencia no es igual habitar terreno continental que insular, eso lo saben hasta las ratas amarillas. Nosotros, los españoles en general pero los canarios con mayor necesidad, no podemos permitirnos el lujo de recortar en nuestra salud, bajo ningún concepto debemos aceptar que vuelva a ocurrir  historias similares a la de la niña fallecida. Si se debe privatizar algo deberá ser la gestión de la sanidad pública, es decir Sanidad Pública gestionada como privada en sus conceptos de control de personal, mejor aprovechamiento de la capacidad hospitalaria, eliminación de listas de espera, etc.

Aplicar la eutanasia económica es un delito que deberán pagar aquellos que por acortar el puñetero déficit son capaces de dejar morir a gente inocente y nada culpable de la política carroñera, buitre y de lo absurdo, que impone Heil Merkel, y su troika de hombres de negro y afiladas garras dispuestas a todo. El incremento de muertos en el bienio 2010/2012 es clarificador y tiene muchísimo que ver con los recortes sanitarios. En el año 2010 el número total de muertes en España por todos los conceptos ascendía a 382.047 personas de todas las edades; en el mismo periodo del año 2012 el número de muertes en  España por los mismos conceptos ascendía a 434.034 personas de todas las edades, o sea un incremento de casi el 30% en dos años. Estas cifras son relevantes y nada demagógicas si tenemos en cuenta, por ejemplo, la comunidad de Aragón que cobra 58 € semanales por utilizar una ambulancia para el traslado a rehabilitación o bien para enfermos de la zonas de Huesca y Teruel al Hospital Central de Zaragoza para una simple pero urgente  diálisis que por ese concepto les  supone un coste 232 € al mes por enfermo / transporte. ¿Cuántos se quedaran “en la cuneta” antes de poder acudir a la rehabilitación o a la diálisis? Pero nada, parece que no sucede nada porque le sucede al vecino y no es nuestro problema, ¿verdad? Y cuando el problema nos toque de lleno a nosotros, a nuestros familiares o amigos ¿Qué haremos? ¿Seguiremos escondiendo la cabeza debajo del ala o miraremos la pelusa de nuestros obligos, insensibles a todo? ¿Cuántos muertos tendremos en el año 2013 y 2014, subiremos un 50% el porcentaje con respecto a 2012? ¿Seguiremos jugando a las estadísticas con futuros homicidios económicos, mientras salvamos bancos y entidades financieras sin que el menor escrúpulo sonroje nuestras mejillas, sin que podamos luchar por salvar las vidas de nuestros padres, hijos, familiares o amigos? Esto no puede continuar, no puede ser ni caber tanta locura colectiva sin que explote la masa social que es la verdadera perjudicada, hay que luchar en todos los  frentes para evitar más recortes que se convierten en genocidios legales. Privatizar nada, pero menos aun la Sanidad.

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