FIRMAS

ONG´s gubernamentales. Por Joaquín Hernández

El aprovechamiento de las Instituciones públicas del drama del paro no solo es injusto, además es inmoral y alegal, digo a y no i porque nada hay legislado, excepto la abolición de la esclavitud en la carta de los Derechos Humanos, cosa que algunas instituciones públicas parecen olvidar.

El voluntariado resulta ser algo que ha dejado ser novedoso en nuestro país, Los primeros voluntarios organizados nacieron allá por los años 80 y pico en la Barcelona pre olímpica, la necesidad de mano de obra para la asistencia a millones de espectadores y al ejercito de atletas olímpicos, hacía necesario e imprescindible voluntarios que acudieran en ayuda del evento más importante acaecido en España en toda su historia. La experiencia catalana fue magnífica y surtió el efecto y ejemplo para el resto del Estado. A partir de esa fecha histórica, año 1992, se pusieron  en marcha organizaciones para encauzar ese factor humano importantísimo, altruista  y solidario como es el ayudar sin recibir nada a cambio.

En Canarias, concretamente en Tenerife y al efecto de aglutinar la demanda de la gente para prestar su tiempo, conocimientos y experiencia de forma espontanea, voluntaria y desinteresada, se creó la Plataforma de ONG´s del Voluntariado. La idea, copiada de la experiencia en Cataluña, estaba clarísima y no era otra que confeccionar una base de datos con los perfiles de todas aquellas personas que estaban interesados en su incorporación a distintas Organizaciones no Gubernamentales y, a cambio de nada, poner toda su profesionalidad al servicio de causas solidarias. Cumplido el objetivo nos dimos cuenta (fui promotor y fundador, secretario técnico) de la gran cantidad de personas de todas las edades y condición social que estaban dispuestos a entregar su tiempo libre a los más desprotegidos y  ayudar a mitigar el problema de la inmigración, la pobreza e indigencia, los cuidados paliativos de enfermos, la ayuda a mayores etc.

La cuestión es que ya no sólo son las Organizaciones NO gubernamentales las que se nutren de voluntarios, de ese factor humano gratuito y altruista. Al pairo del desempleo y del paro muchas Instituciones Públicas echan mano de la “bolsa” de voluntarios, incrementada en esta época de vacas flacas y pobreza endémica, formada por más y mejor preparados, jóvenes universitarios, y parados de larga duración y avanzada edad, buscadores de su primer trabajo e incluso profesionales de todo tipo, incluyéndose sectores como la construcción, mecánica industrial, y profesionales liberales, excepto políticos que esos tienen su “full time” asegurado y pagado, todas las demás personas, hoy más que nunca, se ofrecen como voluntarios muchos de ellos soñando por conseguir un contrato en esa Institución Pública que nunca llegará.

El problema es que mientras esas personas desarrollan un trabajo no remunerado en las Entidades participadas con dinero público, estas dejan de contratarse personal trabajador eventual lo cual nos lleva a cuestionar la función del voluntario y acotar y limitar su misión y ayuda a Organizaciones NO Gubernamentales, descartando cualquier tipo de servicio a instituciones que por ser Sociedades participadas por los distintos Gobiernos Autónomos, Ayuntamientos, Cabildos o Diputaciones quieren aprovecharse del tejido social voluntario. Dicho esto debemos matizar que si bien es cierto el hecho de trabajar por un tiempo decidido solamente por el voluntario, también es cierto que en algunas de estas Sociedades o entidades de carácter público la experiencia que puede suponer una campaña determinada en sectores como el medio ambiente o la prevención de riesgos naturales es muy superior a la que pueden ofrecer a profesionales, estudiantes y cualquier persona, un máster realizado en la mejor Universidad del mundo. ¿Deberíamos poner puertas al campo del voluntariado social? ¿Hasta qué punto tenemos derecho a imponer y legislar leyes a lo que es privativo del libre albedrio de cada persona como es su tiempo libre, de ocio, o familiar? ¿Podemos obligar a que algo tan primordial como el derecho humano a la solidaridad se vigile argumentando cuestiones de tipo económico y que afecta solamente a la persona que decide entregar su trabajo a cambio de una nueva, gratificante y curricular experiencia?

Hay algo que si podemos hacer y es valorar y potenciar a esas personas que demuestran ser más útiles a la sociedad  en estos tiempos muy difíciles, complicados y marrulleros que nos ha tocado vivir.

 

Joaquín Hernández es Promotor, fundador y  ex secretario técnico de la Plataforma de ONG´s Para el Voluntariado en Tenerife.

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