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Baterías para la defensa de Santa Cruz. Por José Manuel Ledesma

Entre los castillos y los fuertes existentes en la bahía santacrucera, se levantaron diversas baterías que, en muchos casos, no eran otra cosa que trozos de la muralla defensiva, en la que se habían abierto cañoneras.

Baterías del Bufadero y Valle Seco (1656), levantadas en las desembocaduras de dichos barrancos. Sus ocho piezas de hierro y bronce pertenecían a la flota del almirante Diego de Egues, hundida en el Puerto de Santa Cruz después de haber rechazado y vencido a la escuadra del Almirante inglés Robert Blake.

Batería de la Altura (1797), proyectada a raíz del desembarco de Nelson en Valleseco, tenía por misión asegurar el risco de La Altura, a 225 metros de altura, y defender el Castillo de Paso Alto por tierra.

Este atrincheramiento contaba con 5 emplazamientos y 7 explanadas, a la vez que poseía alojamientos, depósitos y aljibes.
Para llegar hasta la cima había una vereda de 900 metros de longitud y 1,50 m. de ancho que partía del barranco de Tahodio.

Batería de la Cortina, situada entre los castillos de Paso Alto y San Miguel, era de planta rectangular, con un emplazamiento para 4 obuses. En ella se construyeron dos barracones-cuadras para el ganado de las tropas de Ingenieros de Tenerife.

En 1924 fue declarada inadecuada para las necesidades del Ejército, entregándose al Ministerio de Fomento quién la cedió al Club Náutico de Santa Cruz de Tenerife para que construyese su edifico social.

Batería de Santa Teresa (1776), emplazada en una pequeña meseta situada en el margen derecho del barranco de Tahodio, donde hoy se ubica SOVHISPAN, fue proyectada y construida para que sus fuegos cubrieran los desembarcos en los barrancos de Tahodio y Almeyda.

En 1850, se llegó a un acuerdo con el dueño del terreno que la rodeaba, Francisco Ventoso, para que la utilizara como casa-habitación de su finca.

Batería de la Candelaria (1656), construida en el margen izquierdo del barranco de Almeyda, para evitar el desembarco enemigo entre el castillo de San Miguel y la batería de los Melones. Tenía forma circular y estaba artillada con 4 piezas de hierro y 4 de bronce.  A comienzos del siglo XIX, fue declarada en ruinas y desapareció al desbordarse el barranco donde se encontraba.

Batería de San Rafael (1780), fabricada en el margen derecho del barranco de Almeyda para prevenir el desembarco entre los reductos de San Miguel y Candelaria. Desalojada en 1797, en su lugar se levanta el monumento a la Victoria.

Batería de los Melones (1797), sustituyó a la desaparecida bartería de San Rafael. Su nombre viene dado por la huerta homónima en la que estaba situada, aunque podría tratarse de una alteración vulgar de merlones; es decir, remate de un parapeto.

Batería del Pilar (1700), situada en la parte alta de la huerta de los Melones, era una simple explanada empedrada, con tres piezas situadas en las cañoneras abiertas en la muralla.

Batería de San Antonio (1656), situada en la desembocadura del antiguo barranco de San Antonio, seguía el parapeto de la cuesta del barranco, casi a ras del agua.

Reconstruida en 1755, se le dotó de 10 piezas que se utilizaron, a mediados del siglo XIX, como batería de Salvas. En 1880 fue declarada en ruinas.

Batería de Santa Isabel (1741) se encontraba en la actual calle del Saludo, a corta distancia de la que en su día ocupó la Batería de las Cruces o del Calvario (1656). Tenía 4 explanadas para idéntico número de morteros; no podía cubrir un desembarco en su playa y solo podía utilizarse contra los buques fondeados o que cruzaran por su frente.

Baterías primera y segunda de Roncadores (1656), fueron mandadas a construir al declararse la guerra contra la Gran Bretaña.
Dotadas de dos y tres piezas de bronce, respectivamente, quedaron inutilizadas después del ataque de Blaque, en 1657.
Batería del Blanco no contribuía a la defensa de la Plaza sino que estaba destinada a las prácticas de los alumnos de la Escuela de Artillería. Se encontraba (1787) en el solar que hoy ocupa el Museo Militar Regional (Cuartel de Almeyda) y estaba dotada de dos cañones y un mortero para los ejercicios de tiro.

Como el tiro al blanco se ejecutaba sobre las faldas del cerro de la Altura, los fuegos ocasionaban graves inconvenientes en las fincas intermedias, motivo por el que se mandó a demoler (1864).

Batería de la Rosa (1708), formaba parte de la muralla existente entre los castillos de San Pedro y San Cristóbal. Contaba con cinco cañoneras y sus fuegos se utilizaban para defender el muelle, el fondeadero y la playa de la Alameda. En su lugar se construyó (1879) la Comandancia de Ingenieros, demolida en 1924.

Cuerpo de Guardia del castillo Principal se hallaba situado a la entrada del muelle, uniendo el tambor atrincherado del Castillo de San Cristóbal con las puertas que en aquel lugar existieron.

Batería del Muelle (1784) entraba bastante en la mar para cubrir y defender el puerto y la playa de Añazo, que tenía a su derecha, cruzando sus fuegos con la batería de la Concepción. Fue destruida por el temporal de 1812, que también destruyó parte del muelle construido.

Batería de la Concepción (1656), quedó muy mermada por la construcción de la Real Aduana a sus espaldas, en 1742. En 1926, el Ayuntamiento compró su solar y se lo cedió (1933) al Cabildo de Tenerife para la edificación del Palacio Insular.

Baterías de la Carnicería o de Isabel II, situada junto a la desembocadura del barranco de Santos, fue cedida al Ayuntamiento en 1912; veinte años después, en su solar se levantó el Instituto Oceanográfico que, en 1966, dio lugar al edificio de MAPFRE.

Batería de San Telmo (1665), levantada muy próxima a la ermita homónima, formando una cañonera abierta en el parapeto. En 1770 fue reedificada con planta triangular con un lado haciendo frente al mar y se le artilló con cuatro piezas.

Batería de Regla o de San Francisco

La batería de Regla, construida en 1656 con la finalidad de proteger la Caleta de Negros, estaba situada en las cercanías de la ermita dedicada a la Virgen homónima, entre la Caleta de los Negros y el camino de Las Cruces o del Lazareto, a 6,90 m. sobre el nivel del mar, y flanqueada por su homologa de San Telmo y el castillo de San Juan. En 1742, al ser reedificada, se le cambió el nombre por el de San Francisco.

Con motivo del conflicto surgido entre España y Alemania (1886), en relación con las Islas Carolinas, la batería se restauró por completo, pasando a tener forma trapezoidal, con 94 metros de magistral, cuatro explanadas y cinco parapetos de sillería para evitar el fuego procedente de los flancos. Estaba artillada con cinco piezas y su guarnición la componía un Sargento, un Cabo y cinco Soldados. Contaba con cuerpo de guardia, repuesto y tinglado o cobertizo.

El 2 de enero de 1924, fue declarada inapropiada para las necesidades del Ejército por lo que, desartillada y desmantelada, se entregó al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife en 1932.

Batería de las Cruces se encontraba a mitad de camino del castillo de San Juan y puerto Caballos, sirviendo de punto de apoyo del parapeto que llegaba hasta barranco Hondo.

Batería de Barranco Hondo (1711), también llamada de puerto Caballos, era una simple explanada.

 

 

1 Comentario

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  • Simplemente felicitarte por tu trabajo, así que puedo sigo los temas que expones, también de la página de amigos25dejulio.com, con la que pude informarme de la existencia de esa base de submarinos en el barrio de la Alegría he tomado algunas fotos ya que el tema me interesa bastante. Actualmente estoy haciendo un pequeño recorrido (cuando mis responsabilidades familiares me lo permiten) de las baterías que aún quedan en pie.

    La impotencia te consume ante el hecho que se destruyesen tantas fortalezas testigos fieles de nuestra historia, San Cristobal, San Pedro, San Miguel etc etc , y como digo hago fotrografías de los bunkeres de San Andres, Los Moriscos, La Quinta Roja, para subirlas al facebook, a nivel familiar y amigos etc. .

    Podrías aportarme fotos de la antigua batería de San Andres y de Los Moriscos ? hoy todo eso está abandonado y desolado. Un cordial saludo y gracias por todo ese interés en rescatar esa historia que tantos ignoran. Un cordial saludo