FIRMAS Juan Velarde

Sandra, una víctima del ‘nazionalismo’ catalán. Por Juan Velarde

Se llama Sandra, tiene 16 años, un gran futuro por delante, pero su brillante expediente académico en Tenerife se fue directamente al garete en Cataluña, concretamente en un instituto de secundaria de Corbera de Llobregat, donde la marginaron directamente porque no hablaba catalán y tampoco hicieron el más mínimo esfuerzo por integrarla dentro del aula. Claro, así acabó suspendiendo todas las asignaturas y teniendo, por lo menos durante este curso, teniendo que matricularse en un centro madrileño.

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El calvario de esta menor es para ponerlo como ejemplo de lo que viene pasando en muchos centros catalanes, pero que no siempre salen a la luz. La Inquisición que han montado los ‘nazionalistas’ de CiU, secundados también por el tripartito, es cada vez más fuerte, les da igual ya plantear sus aberrantes ideas en abierto. Lo hacen allí y lo hacen en Madrid.

Han marcado a lo estudiantes con signos rojos en la ropa por no saber hablar catalán, han castigado a los alumnos sin recreo o con suspensos como una plaza de toros por el simple hecho de hablar castellano en los pasillos o en el patio, han colocado a inspectores lingüísticos que anotaban quiénes hablaban español, verdaderos esbirros que hubiesen hecho las delicias de aquellos delatores de la Alemania nazi donde se encargaban de poner en el punto de mira a la comunidad judía,

Los defensores del ‘nazionalismo’ catalán aún son capaces de invertir las responsabilidades e imputarle la culpa de la falta de formación idiomática a la propia madre. Según palabras de la dirección del centro, le dijeron que «vaya ejemplo que le da si la propia madre no sabe hablar catalán». Lo curioso es que la cara no se les cayese a cachitos tras esa vergonzante frase, pero claro, la tendrán de cemento armado con tantos años ensayando posturas y discursos de caraduras.

Eso sí, cuando a estos elementos se les amenaza (que también manda carallo que haya que llegar a esos extremos, entre otras cosas porque hay algo que se llama ley) con cumplir la legislación vigente, enseguida sale el victimismo y el fantasma del franquismo a paseo. Pero mientras, si nadie le pone remedio, habrá miles de ‘Sandras’ sufriendo este atropello a su porvenir académico.

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