FIRMAS Marisol Ayala

Nació el bebé al que le robaron un padre. Por Marisol Ayala

Cuando una tarde decidí sentarte con una parte de una familia de Marpequeña protagonista de una terrible tragedia sabía que había que tener dos cosas; distancia y entereza. La indignación, el dolor, y los relatos fueron tan duros e incomprensibles que costó hilvanarlos. La evidencia es que mataron a un joven de 21 años y que el presunto autor es su primo hermano, Juan Carlos, de 33 años, en la cárcel por esa muerte. Todo parece indicar que el odio que fue germinando en la familia a lo largo de los años tiene mucho que ver con un final tan trágico. Son siete las personas que nos reunimos aquella tarde; cada una contaba un episodio familiar del caso que en su crudeza supera al anterior. No recuerdo haber escuchado tanta crueldad e igorancia en tan poco espacio de tiempo. Hace tres semanas publiqué el reportaje en C7 y aquí mismo, en el blog.

Fabiola Macías, madre de SimónFabiola Macías, madre de Simón

 

La pizzería El Cocodrilo, en Marpequeña, la cerraron ese día a cal y canto y allí nos reunimos. Todos; hermanos, primos, tíos, vecinos, contaron los ribetes del suceso pero nadie quiere pronunciar palabras que les perjudique judicialmente, no obstante, es sintomático que la madre de quien presuntamente mató a Simón tenga fama en la zona de mujer extremadamente conflictiva, en cuya vida, dicen, hay comportamientos más propios de una persona fuera de sí que de alguien responsable. “¿Qué si mi hermana vino a darme el pésame?”, pregunta Fabiola, la mamá de Simón, “¡que ni se le ocurra..!. No fue capaz de socorrer a mi hijo cuando estaba tirado en la acera, chorreando sangre, y va a venir…no, no”. Si leo con detenimiento las declaraciones que los testigos realizaron en el Juzgado pareces estar viendo una película de terror donde cada testigo, tres en total, hablan de una pelea previa entre los dos primos, José Carlos y Simón, horas antes del enfrentamiento mortal y de cómo, en el fragor de la discusión, apareció un cuchillo que nadie sabe de dónde salió.

Por supuesto no se descarta que el consumo de cocaína también tuviera protagonismo en la reyerta tal como se menciona en la declaración judicial. En definitiva un relato de horror que tiene el añadido de unos jóvenes primos hermanos que estaban tan, tan, unidos que la mayoría de las fotos que ilustraron los reportaje que realicé fueron tomadas por Juan Carlos, hoy en la cárcel, como recuerdo de días de playa, de diversión… La reunión familiar de la que hablo tuvo lugar aquella tarde a escasos metros, dos, tres, de donde cada día el fallecido, Simón, calentaba el horno y preparaba pizzas. Donde trabajaba honradamente mientras aguardaba la llegada de su primer hijo; se había enamorado de Leticia y eran felices, sin embargo, el odio, la incultura los conflictos, la locura y tal vez las drogas le impieron ver al bebé, su hijo, que esta madrugada se plantó en el mundo. Mi wasap lo ocupa hoy la imagen de una criatura que alarga las manitas como queriendo abrazar la vida. Su abuela, Fabiola, está feliz pero le duele una ausencia. Ojalá la existencia del bebé esté apartada del revoltijo de desencuentros que acabaron en tragedia. Ojalá.

Pequeñito bienvenido a este mundo tan destartalado e injusto.

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