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Se cumplen diez años de la foto del “Trío de las Azores” (2003-2013)

Periodista-es/Manuel López.- Hace diez años, el 16 de marzo de 2003 se celebró la tristemente célebre cumbre de las Azores que supuso el inicio de la guerra contra Irak. Unos cuarenta gráficos de la prensa internacional, entre fotoperiodistas y cámaras de televisión, se desplazaron a la base de Lajes en la isla de Terceira en el archipiélago de las Azores para informar de la misma. La historia la resume una sola foto, la que Sergio Pérez, fotógrafo de Reuters Iberia, hizo al grupo, en la que un autocomplaciente José María Aznar aparece con George W. Bush y Tony Blair.

“Posiblemente no fue un acierto”, acabaría reconociendo el propio Manuel Fraga cuatro años después de la famosa “foto de las Azores”. Ninguno de los tres mandatarios está en el poder. El primero en caer fue Aznar justo un año después, en que fue derrotado en las urnas por José Luis Rodríguez Zapatero. Tony Blair dimitió en junio de 2007 como primer ministro, pasando el relevo a Gordon Brown, y también como miembro de la Cámara de los Comunes, pasando el relevo a Gordon Brown. Por último, Bush agotó su mandato a finales de 2008, dando paso a Barak Obama.

Sólo permanece en el poder del grupo de las Azores… el cuarto mandatario, José Manuel Durâo Barroso, entonces primer ministro de Portugal y desde 2004 presidente de la Comisión Europea, con el voto, entre otros, de Zapatero, en contra de la consigna del grupo de los socialistas europeos.

azores los-cuatro

Sobre el papel, la foto oficial que pasara a las enciclopedias y libros de texto tendría que haber sido las de los cuatro mandatarios posando, haciendo como que conversaban, sentados Bush y Blair en un sillón doble, flanqueados por Barroso y Aznar en sendos sillones individuales. Puesta en escena políticamente incorrecta, por lo forzado y artificioso del posado y porque en una toma así siempre hay un protagonista activo, el que habla, y protagonistas pasivos, los que escuchan.

La foto oficial tenía que ser informal. Mandatarios posando en exterior, al aire libre, dando la cara al siempre indómito e imprevisible viento azoriano, que es símbolo vivo de la esencia de las mismas entrañas del Atlántico. Habían acordado una decisión histórica en medio del océano que da nombre a la mayor alianza militar de la historia. La cabellera revuelta de los tres de las Azores, en cuyos rostros se percibe ese punto de desasosiego que causa el viento frío y húmedo que penetra en los huesos, ilustra la aguerrida «valentía» de unos líderes mundiales “obligados” a tomar una decisión histórica. El incontrolado mechón de pelo de la siempre bien fijada cabellera de Aznar caído sobre la frente reafirma el carácter “épico” de la pose.

Los tres visten de impecable -y consabido- azul, solo alterado por las discretas rayas de la corbata de Blair y los cuadros de la camisa de Aznar. Que tengan el ojo derecho guiñado Blair y Busch y no tanto Aznar no sorprende si se tiene en cuenta cómo viven los altos mandatarios: viajando en coches con cristales tintados cuando no están en despachos y salones. Les da poco la luz del día y salen poco a tomar el aire, vaya. Por más que lo quieran disimulear, las fotos no mienten.

Protagonista absoluto de la foto es, a la vista está, José María Aznar. Con esa mirada de autoafirmación suprema de quien posa para la historia encantado de haber llegado ahí -al costado mismo del primer mandatario del mundo mundial- nos está diciendo que es todo un estadista a la altura -si bien no física, sí político-militar- del que más manda y de su principal aliado a uno y otro lados del charco. El binomio que habla inglés ahora también habla español al convertirse en trío con la llegada del mandatario que recupera la senda de las Españas de Felipe II en las que no se ponía el sol en el Imperio.

Solo podía haber sido tomada esta foto en las Azores, donde las cuatro estaciones del año se suceden… en un mismo día. No deja de ser curioso el dato de que Bush acabara aceptando reunirse en las Azores en vez de en Bermudas como él proponía, a la vista del razonamiento que le dio Aznar en el sentido de que en España Bermudas se identifica como una prenda de vestir poco apropiada para vincular con una declaración de guerra.

Ya puestos a hacer patria, bien podría haber argumentado que la mayor obra de la arquitectura militar española, construida durante el reinado de Felipe II, se encontraba a 15 kilómetros al suroeste de la base de Lajes: la fortaleza de San Juan Bautista, que con sus cuatro kilómetros de muralla envuelve el monte Brasil en la capital de Terceira, Angra do Heroísmo.

Sergio Pérez insiste en que el detalle de la mano es la clave de su foto. Discrepo. La mano protectora de Bush sobre el obediente y agradecido hombro de Aznar es, obviamente, el “pasaporte” para la siniestra fama de haber promovido una guerra atroz. Pero el detalle definitivo no es otro que esa mirada de quien, además de embarcarnos en la guerra de Irak, desató en España la maldita burbuja inmobiliaria que nos traído al pozo en el que estamos sumidos.

Mirando directamente al objetivo de Sergio Pérez, Aznar está queriendo mirar a la historia. Algún día a lo mejor acaba por darse cuenta de que quien queda, y con largueza, mucho mejor para la historia es… el fotógrafo.

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