FIRMAS Salvador García

Arreglen sus hoteles. Por Salvador García Llanos

Habrá sorprendido al vicepresidente primero del Cabildo Insular, al gerente del Consorcio y a los técnicos responsables del Plan de Modernización, Mejora e Incremento de la Competitividad del Puerto de la Cruz, que algunos asistentes a una sesión de presentación de sus contenidos celebrada días pasados en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC) hayan insistido enfáticamente en la voluntad de hacer realidad el proyecto del puerto de la ciudad.
Uno de ellos llegó a leer un poema, escrito desde los sentimientos que alberga la frustración de una aspiración secular y que por ahora se agita en los despachos donde la inevitable burocracia fragua parte de sus decisiones. Otro imploraba las fechas de comienzo de las obras. Y otro, acaso más realista, preguntaba por qué no conservar y mejorar lo que actualmente se tiene antes que meterse en aventuras cuyo final es bastante impredecible en los tiempos que corren.
Se cruzaron las miradas de los asistentes. Pero las reacciones fueron de lo más respetuosas y caballerosas. Carlos Alonso, el vicepresidente, ofreció la información más reciente, de horas antes: ese mismo días, se había reunido la mesa de contratación que abría las plicas de las dos ofertas presentadas al concurso convocado por la administración portuaria. No tenía los resultados, obviamente, conocidos el día después según se hizo público: las dos empresas incumplen determinados requisitos, luego se les concede un plazo para subsanar las anomalías. Eso es frecuente en actos administrativos de esta naturaleza. Será después cuando el órgano correspondiente, examinada toda la documentación, valore las ofertas presentadas y se decante por aquélla que estime en mejores condiciones para hacer viable el proyecto.
De todos modos, el vicepresidente primero del Cabildo Insular explicó a renglón seguido algo que fue más llamativo. “Yo comprendo el interés de los portuenses por este asunto -vino a decir- pero en todas las promociones y en todas las reuniones con el sector a las que asisto, en las que están empresarios y turoperadores, nadie, absolutamente nadie, me pregunta por ese proyecto. En cambio, en todas, sí que me insisten: arreglen sus hoteles”.
Esta es la realidad más palpable. Válida para interpretar que la alternativa del puerto para atraer más turistas es, cuando menos, discutible. O lo que es igual, en los núcleos donde se fragua el negocio turístico, en el contexto de la turoperación, de lo que se habla es de un parque alojativo, hoteles y apartamentos, que deben mejorar, aún más de lo que ya se ha hecho.
Por lo demás, ese Plan de Modernización (por abreviar) va configurándose como un trabajo sólido para saber lo que aguarda el porvenir. Se camina hacia un modelo que pretende reafirmar las características o las singularidades de un destino turístico diferenciado. La marca y producto Puerto de la Cruz se basan en el concepto de la competitividad con todas las consecuencias. Si se quiere competir, si se quiere hacer frente a tendencias de mercado, si se quiere cualificar ese producto, hay que innovar y mejorar. Y como la experiencia es un grado, mejor dicho: un activo, que se aproveche también.
Por cierto: sólo dos concejales de la oposición asistieron a esta presentación. La incredulidad inicial del gobierno local hacia el Consorcio de Rehabilitación Turística debe verse superada de una vez. Porque si no se pone interés o empeño para el seguimiento de sus actuaciones desde el Ayuntamiento, difícilmente saldrán adelante algunas cosas.

Porque el Consorcio, desde luego, no nació para afrontar un plan de repavimentación y acondicionamiento de vías públicas.

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