FIRMAS Marisol Ayala

Dispensan trato indigno a un moribundo en urgencias del Hospital Insular. Por Marisol Ayala

Quiero compartirlo en redes

Carta de la familia Díaz con el ruego de su publicación

 

Me llamo Lupe Díaz y quiero que conozcan lo que nos ha pasado en el servicio de Urgencias del Hospital Insular de Gran Canaria. Perdonen mi redacción pero está escrito con el corazón, en recuerdo a mi padre Félix Díaz que tenía 64 años y trabajó como maquinista de pozos.

Miren: A mi padre le diagnosticaron metástasis el 31 de diciembre de 2012, después de varios meses con dolores en la espalda y en paletilla y en los cuales su médico de cabecera, el de Caideros de Gáldar y a su vez también alcalde de Agaete, sólo le mandaba antinflamatorios porque le decían que eran dolores musculares y contracturas, sin recetarle siquiera una radiografía o algún tipo de pruebas. Mi padre siempre padeció de asma. Bueno, el martes 12 de febrero, a las 13.30 hace unos días, mi padre empeoró con fiebre y vómitos y los de la Unidad de Cuidados Paliativos de Vecindario lo remitieron a urgencias del hospital Insular con un informe que detallaba su estado así como la medicación que tomaba, para cuando lo examinaran vieran si era de la misma enfermedad (metástasis) o alguna complicación extra por el asma y decirle a la familia si se quedaba en el hospital o volvía a casa.

urgencias

Mi padre llegó a urgencias del hospital Insular sobre la 13:30 de la tarde; lo metieron dentro y pasaban las horas pero no nos decían nada. En vista de esa espera, la familia hablamos con los celadores a ver si podíamos pasar a verlo porque estaba con morfina, sordo y no podía defenderse el sólo allí dentro, pero nos dijeron que no. Sobre la 18:00 horas de la tarde mi hermana se coló y llegó hasta donde estaba mi padre. Lo primero que mi padre le dijo fue que le bajara de la cama porque lo tenían incorporado, tal y como llegó con la ambulancia, aparte de que estaba todo mojado por la orina que ya le salía del pañal, por lo tanto, era evidente que ni le habían cambiado de pañal. Mi hermana estaba con él y los “chalecos verdes”, parace que gente que ponen para que no se acerquen a los pacientes- la echaron fuera.

Ya eran las 20:00 de la tarde noche y mi hermana, desesperada, se volvió a colar porque mi padre la estaba llamando: “¡Mónica… Mónica…!agua…¡”, decía -tenía la garganta y la boca muy seca incluso con llagas por la medicación y la semana anterior le dieron radioterapia-. Mi padre le preguntó a Mónica que dónde estaba yo. La volvieron a echar y cuando salió y me dijo eso yo me colé yo. Le llevé unos palillos de refrescar la boca para cuando no pueden beber agua, que llevamos nosotras. Mi pobre padre no me podía hablar de lo seca que tenía las garganta; cuando le metí los palitos y le refresque, me dijo que llamara a una ambulancia para que se lo llevaran de allí…entonces llegó el médico para decir que lo llevaran a hacer la radiografía -no le habían hecho ni una prueba en toda la tarde- y cuando regresó de hacerse la radiografía entró otra vez un vigilante, ya del otro turno y me dijo que tenía que salir de allí; que no podía estar allí preguntando “¿quién te dijo que entraras?”. Al escuchar eso mi padre me dijo “Lupe dile que estamos esperando la ambulancia para irnos de aquí” . Lo dijo nervioso y quitándose hasta la mascarilla de oxígeno. Y el otro erre que erre; que tenía que salir, incluso alzando la voz y hasta tal punto que tuve que decirle que bajara el tono, que estaba poniendo nervioso a mi padre. Tuve que salir. Sobre las 22:00 horas salió el médico con el informe de paliativos de Vecindario en las manos para preguntarnos qué medicación estaba tomando, la cual estaba especificada en el informe al igual que la enfermedad que tenía, por lo que entendí que ni siquiera había leido dicho informe y no le habían puesto nada de medicación en toda la tarde.

Mi madre se pasó todo el día en la sala de espera del Hospital Insular para poder ver a su marido y como no dejaban pasar se iba a casa a descansar. Le suplicó mil veces, le pidió por favor al vigilante, solo le faltó arrodillarse, para que la dejera entrar y decirle adiós a su marido pero no la dejaron pasar. Decían; “no queremos ni gritos ni malos modales”, decían…y mi padre muriéndose.

Nos quedamos toda la noche, mi madre y nosotras dos, y no nos dejaron verlo ni un solo minuto. Al día siguiente 13 de febrero tuvimos que ir a oncología y a la unidad del dolor del hospital para decirles lo que pasaba y ellos dijeron que eso no podía ser, que una persona en su estado tenía que estar en una habitación no en urgencias y acompañado. A las 10:00 de la mañana salió el médico, nos llamó y nos dijo que mi padre estaba muy mal (lo cual ya sabíamos, por eso queríamos estar con él), que era cuestión de 4 o 5 horas lo que le quedaba de vida, que podíamos verlo de dos en dos pero no estar dentro dos horas. Le dije que éramos muchos, 6 hijos, su mujer, nietos, hermanos y amigos, que no daba tiempo y que no todos pueden estar allí las mismas horas o minutos; el médico fue un poco más “flexible” e íbamos entrando y saliendo como podíamos, pero en el mismo box de paliativos de urgencias, con un biombo entre mi padre y el enfermo a su lado y una señora enferma lamentándose y llamando, la pobre, a su madre sin parar, por lo que entiendo que fue lo que oyó mi Padre toda la noche en vez de un  “Te quiero PAPA” o palabras de consuelo y amor de su familia. Y todo esto esperando para subirlo a una habitación desde la noche anterior, según ellos…La otra habitación era un box más alejado con puerta en el que también había pacientes, pero la puerta cerrada con llave porque una enferma se quería ir, y ahí si podíamos verlo “más tranquilos” pero eso sí, de dos en dos, y salir a las dos horas. Cuando lo vimos esa mañana a la 10:00 ya no hablaba nada; no nos pudo decir ni una palabra, sólo asintió con la cabeza cuando le pregunté que si le dolía la paletilla (que no debería dolerle ya que llevaba buena cantidad de morfina, por lo que también entiendo que no lo tenían bien medicado), mientras que por la noche si hablaba con dos enfermeros a los que le dijimos que por favor lo atendieran y cuando salían algún momento le preguntábamos cómo estaba. Sus últimas palabras tenían que haber sido para su familia y no fue así por culpa de los inhumanos de los chalecos verdes que no sé hasta qué punto pueden mandar sobre lo médicos, a no ser que estos sean igual de inhumanos, desconsiderados y no profesionales que ellos.

Que se entere la sociedad; acabar la vida como un perro es de juzgado de guardia pero lo triste es que sabemos que de hacerlo no sacaremos nada porque se tapan unos a otros y al fin y el cabo “su padre se va a morir…”. Malditos sean.

Mi padre murió un día después de ingresar; a las 17.15 del día 13. Sin dignidad, se la robaron en el Insular.

 

 

Brígida Mendoza, Consejera de Sanidad del gobierno de Canarias tiene en la carta de Lupe todas las datos para saber quien estaba de guardia esas fechas y exigir reponsabilidades. Si quiere, claro.

1 Comentario

Clic aquí para publicar un comentario

  • bueno, yo trabajo para la administración como funcionario de carrera, aunque no en el área de sanidad, ten por seguro que el grado de deshumanización que hay aquí dentro es feroz, la persona, el administrado, el ser humano es muchas veces visto como alguien que molesta y que hay que sacarse de delante lo más rápidamente posible; lo usual se resuelve de forma relativamente fácil, pero ten por seguro que si tu caso es de especial complejidad o problemático se lo van a ir pasando de servicio en servicio y no te van a solucionar nada, a menos que tu expediente caiga en manos de alguien con voluntad real de solucionártelo y que posiblemente se quede un rato después del trabajo haciendo diversos tipos de gestiones mientras los otros compañeros ya se han ido a casa. En todo caso siempre hay excepciones y lugares donde se trabaja excepcionalmente bien, yo mismo tengo compañeros que valen su peso en oro; pero ten en cuenta que la tendencia general en la administración es a numerificar, a deshumanizar al usuario. No es que seamos malos intrínsecamente pero los trabajos de cara al público acaban haciendo mella en la psique del trabajador sobre todo si hay muchas emociones negativas involucradas, y la carga cada vez más alta de trabajo y la nula rotación hacen que te toque un funcionario totalmente quemado y horneado por ambos lados. Por no mencionar que lo único que importa es que cumplamos los objetivos, este mes tienes que atender a 3000 usuarios aunque lo ideal para un buen trato fuesen 800. La cosa es enseñar las magníficas estadísticas de productividad al ministro y presumir como pavos reales de que mi servicio es más productivo que el tuyo.

    Tu relato me ha parecido terrible, feroz.

    Un saludo y que lo siento mucho, de corazón.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Consejería Bienestar Social GobCan

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

La Gente del Medio

Publicidad

Página Web Corporativa

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Objetivo La Luna (Programa Radio)

Publicidad

EBFNoticias en:

EBFNoticias en:

EBFNoticias en:

El Mundo que conocimos (Radio)

Donaccion (Programa de Televisión)

Sentir Canario Radio

Webserie Laguneros (Youtube)

Webserie Laguneros Emprendedores

Prensa Digital

Publicidad

febrero 2013
L M X J V S D
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728  

Homenaje al Grupo XDC

Publicidad