FIRMAS

La arruga desnuda es bella. Por Michel Jorge Millares

Les ruego disculpen que no haya escrito antes y es que no he tenido tiempo, pero hoy la actualidad me ha superado y empujado a escribir estas líneas. Y es que una patronal del sector del ocio, bajo el acrónimo de FECAO, ha soltado un exabrupto que me ha dejado boquiabierto, asombrado y asqueado.

Resulta que estos empresarios, supongo que no todos, consideran qe el nudismo no es malo si lo practican modelos de pasarela. Tabletudos y silicónicas obsesivos de gimnasio, dietas inhumanas y esmerados lectores de espejo -que no de literatura universal-. Carne de reality y portada de Interviú que es lo que deben leer en sus ratos libres o en sus desahogos estomacales estos directivos de la Federación del Ocio.

De ahí que repudien el que se permita el nudismo en las playas del sur de Gran Canaria, pero no de forma generalizada, sino sólo a las personas mayores de edad con su piel ya superada por el paso de los años o las grasas acumuladas. El periódico retrata la postura de estos iluminados en el siguiente sumario:

«Una mujer vieja, flácida o voluminosa nunca podrá tener otro desnudo que el desnudo grosero y repulsivo«

O esta otra pieza antológica: «el nudismo despierta nuestras más bajas emociones y suele interponerse en el comportamiento recto de todo hombre o mujer».

Hasta ahora había entendido, que no compartido, los tabúes y prejuicios de una educación y una moral que nos obliga a cubrirnos desde que nacemos, olvidando que venimos al mundo como lo que somos: un cuerpo biológico que tiene unos órganos, funciones y necesidades. Lejos de entenderlo así, hemos generado una serie de rituales y códigos morales que limitan o reprimen nuestro cuerpo, si bien poco a poco se ha ido superando este complejo comportamiento que se nos inculca desde la infancia en un sistema -educativo y moral- con una gran carga de represión del cuerpo.

Hasta ahora se había alcanzado un cierto consenso en cuanto a zonas o lugares donde los nudistas podían disfrutar del mar o del campo. Zonas acotadas y establecimientos donde la vida naturista no entiende de sexos, edades o masa corporal. Lugares donde, incluso, los no nudistas pasean sin que les impidan el paso o les insulten por cubrir parte de su cuerpo porque el nudista no repara en los demás porque está entretenido en disfrutar de esos momentos y espacios en los que se siente a gusto consigo mismo. Tenga la edad que tenga y la forma que el cuerpo haya desarrollado.

Pero claro, vivimos en una sociedad en la que hay de todo, incluso tarados capaces de dedicar parte de su tiempo a lo absurdo o, peor aún, a plantear que una persona obesa, o mayor de edad (y supongo que también rechazarán el desnudo de personas con alguna discapacidad física) no pueda disfrutar del sol y el mar igual de desnudo que los jóvenes. Aunque yo no encuentre la diferencia entre los michelines y arrugas con o sin bañador… ¿O es que un obeso deja de serlo si se pone un meyba?

Si querían hacerse oir lo han conseguido. Están en las portadas de los diarios digitales de ámbito nacional. De hecho han sido los protagonistas del mayor acto de exhibicionismo tolete que se había realizado en el siglo XXI respecto al naturismo. Y, precisamente, en un momento en el que hasta los políticos están enseñando sus vergüenzas en público.

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