FIRMAS Salvador García

Abuso de la mayoría. Por Salvador García Llanos

En varios foros se alude a la reconsideración de algunas posturas del Partido Popular (PP) durante las últimas fechas. La presión de la calle, algunos luctuosos sucesos, el clima político irrespirable… han hecho que hasta la mayoría absolutista se muestra más flexible y hasta termina admitiendo a trámite una iniciativa legislativa popular que, para tratar algo tan delicado y apremiante como la dación en pago, venía avalada por casi millón y medio de firmas.

El problema es ese: ¿qué necesidad de complicarse la vida, disponiendo de holgada mayoría parlamentaria, para acoger una iniciativa que es reflejo de un clamor popular? Ese telón de fondo no es difícil de adivinar: gobernar de espaldas a la cale, a la realidad, al está pasando. En vez de admitir, que ya habrá tiempo de enmendar, perfeccionar o rechazar, se ponen en plan inflexible, como si hiciera falta una nueva demostración de quién manda aquí.

Viene a la memoria aquella célebre frase de Manuel Fraga: “El Gobierno sólo acierta cuando rectifica”. Lo ocurrido días pasados, con este asunto, cuando por la mañana un diputado popular se mostró taxativo en su negativa y por la tarde, después de haber sido expulsado del Congreso un grupo de promotores de la iniciativa, el Grupo Parlamentario Popular revisaba sus posiciones y terminaba, aunque fuera a regañadientes, admitiendo que se iniciara la tramitación parlamentaria, es revelador, cuando menos, de lo débil o inseguro que anda el Gobierno, celoso de que la impopularidad no crezca más enteros.

Y ojo, que personalmente siempre hemos considerado que no es malo rectificar. Será siempre más beneficioso, si con ello se atiende de verdad el interés general, que empecinarse o mantenerse en una postura que tanta repulsión termina generando.

El abuso de la mayoría absoluta queda, una vez más, en evidencia.

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