FIRMAS

ETAPA TERCERA. «Con vistas al patio». Por Manuel Herrador Calatrava

Monforte – Chantada, 30 kms. Nivel de dificultad, alto.

Salida, 8:00. Llegada 4:30 pm.

 

Hoy, tengo una penalización reglamentaria justa, el último tramo de la etapa de apenas algo más de diez kilómetros no he podido terminarlo a pie. Imposible. Las botas eran incapaces de controlar unos pies hinchados, llenos de llagas, rozaduras y dolores internos que, en varias ocasiones, he tenido que combatir a gritos aprovechando la soledad del camino. Pero, no les voy a hablar de mi estado físico habida cuenta de que esto va ser el pan nuestro de cada día y, como saben, no soy de repetirme.

Prefiero contarles que la pensión en la que me hospedo esta noche no tiene estrellas, ni portero uniformado a la entrada, ni te piden una tarjeta de crédito al hacer el «check in», ni cabes en la bañera sentado, ni hay caja fuerte en la habitación, ni tiene restaurantes exclusivos y, por cierto, el aparato de televisión -de no más de veinte pulgadas- tan solo te permite ver La 2, pulses lo que pulses. Pero, tiene una cosa mucho más valiosa que todos esos servicios carísimos que ofrecen los lujosos hoteles impersonalmente estrellados, esta pensión posee una dueña que es buena persona.

Una Señora que, por diecisiete euros, aparte de darme habitación y cama caliente, se ha interesado amablemente por mí. Entre otros bellos detalles, me ha pedido la ropa usada y sucia para meterla en la lavadora, en «su» lavadora privada, secarla posteriormente y que esté lista para su uso, mañana. Y, por supuesto, sin permitirme pagarle el servicio. Ese patio, ese tendedero familiar que se ve desde mi habitación, esas ropas desconocidas colgadas junto a las mías y esa noble mujer gallega, jamás serán olvidados por este humilde y dolido peregrino.

 

«Aos amigos do blogoferoz, nunha fría noite galega»

1 Comentario

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  • Buena descripción de una intensa y, a la vez, sencilla jornada. Y digo sencilla porque de eso se trata, de compartir una ruta que ha hermanado y separado, enamorado y olvidado, pero siempre, rodeado de buenas personas en el camino. Creo que lo más contundente de esta tercera jornada ha sido tu visión de las buenas personas. Enhorabuena, y desde la envidia sana, te espero en tu próxima etapa. Cuídate Manuel.