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Menús infantiles en restaurantes: poca variedad y baja calidad dietética

CONSUMER.-Comer fuera de casa cuando se tienen hijos es, a veces, todo un reto. Además de la batalla del «esto me gusta, esto no me gusta», la aventura muchas veces comienza por encontrar un restaurante que incluya en su carta un menú infantil y que ante todo, sea equilibrado.

Y es que la alimentación no solo ha de cuidarse en casa; también en un restaurante se puede educar a los más pequeños en el arte de comer de manera saludable y equilibrada. Con el propósito de conocer la calidad nutricional de los menús infantiles que se ofrecen en los restaurantes de nuestro país, EROSKI CONSUMER ha visitado 180 establecimientos ubicados en A Coruña, Barcelona, Bilbao, Logroño, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Pamplona, San Sebastián, Santander, Sevilla, Valencia y Vitoria. En cada local, se solicitó información detallada sobre la oferta culinaria para los más pequeños (tipo de platos, ingredientes, técnicas culinarias, etc.) con la excusa de ser padres o madres de un niño de 5 años y querer comer fuera un sábado cualquiera. No siempre disponían de un menú infantil por escrito, pero mientras unos optaban por ofrecer platos combinados, otros diseñaban un menú infantil teniendo en cuenta su carta y otros adecuaban el menú de los adultos.

En líneas generales, se observó que los menús infantiles analizados no ofrecen platos variados ni equilibrados. Casi la mitad de ellos no logra aprobar el examen dietético propuesto por EROSKI CONSUMER, fundamentalmente por la insuficiente variedad de alimentos que incluyen (las legumbres y la verdura no son nada frecuentes), la repetición en las guarniciones y salsas (casi siempre patatas fritas o salsa de tomate frito) y el excesivo empleo de técnicas culinarias grasas (fritos, empanados y rebozados). En cuanto al precio, los menús cuestan de media 12,5 euros.

Cómo se ha hecho

El método de análisis ha consistido en valorar, según las recomendaciones dietético-nutricionales de la estrategia NAOS y la Asociación Española de Pediatría (AEP), la composición de los platos (verduras, farináceos, pescados, carnes, postres y pan) de cada menú infantil, así como sus guarniciones (si incluían verdura y eran variadas), las técnicas culinarias utilizadas (con más o menos grasa) y si ofertaban fruta fresca de postre y pan integral para acompañar. Además, se consultó la posibilidad de acceder a un menú dietético especial sin sal, sin gluten, vegetariano…

En total, cada uno de los menús analizados podía obtener un máximo de catorce puntos distribuidos de la siguiente manera: dos por ofrecer verduras, arroz/pasta o patata y legumbres; otro punto cuando menos del 50% del menú contenía alimentos de origen no animal; dos más si el menú infantil incluía igual número de carne, derivados (salchichas, despojos, etc.) y huevo que de pescado; un punto si más del 50% de estos platos eran elaborados y no precocinados; dos puntos más cuando el 50% de los platos estaban cocinados con técnicas culinarias poco grasas (como cocido, plancha, horno…); otros dos si las guarniciones y salsas eran variadas e incluían verduras; uno si había fruta fresca en las opciones de postre; otro punto si se podía elegir pan integral; un punto más si se podía optar a agua; y uno último si era posible acceder a menús especiales/dietéticos (sin sal, sin gluten, vegetales, etc.).

Calidad dietética mejorable

 Comer fuera de casa cuando se tienen hijos es, a veces La dieta de los más pequeños debe ser variada y equilibrada, procurando incluir alimentos de todos los grupos: lácteos, carnes, pescados y huevos, frutas, verduras y hortalizas, legumbres y cereales. Asimismo, los dulces y las grasas deben tomarse con moderación porque poseen gran cantidad de azúcares sencillos, grasa saturada y pocas vitaminas y minerales.

Conviene intentar cumplir esta máxima no solo en el hogar, sino que también es importante tener la oportunidad de comer de una manera sana y equilibrada fuera de casa. Pero, ¿es esto una realidad o una quimera? De los 180 menús analizados por EROSKI CONSUMER, el 56% aprueba el examen (16% obtienen un muy bien, el 17% un bien y el 23% un aceptable) pero el resto, el 44% de los restaurantes analizados, suspende en calidad dietética: un 14% con muy mal, un 13% con mal y el resto con un regular.

Con todo, se han detectado diferencias por localidades. Son pocas las localidades donde no suspende ningún menú infantil analizado: en concreto, Bilbao y Vitoria. Además, es en ambas capitales donde se encontraron los dos menús infantiles mejor valorados (con un 8,9 en las dos ocasiones). Sin embargo, Murcia destaca como la ciudad donde es más fácil comer equilibrado para los más pequeños, puesto que cinco de los doce menús analizados obtenían más de un 7 de calificación. También destaca positivamente Logroño, donde solo uno de los diez restaurantes donde ofrecieron menú infantil suspende con un ‘regular’. Los peores se hallaron en Oviedo, donde seis de los diez analizados se valoraron con un ‘muy mal’. Le siguen Málaga, Pamplona y Sevilla con más del 70% de los menús suspendidos; y Barcelona, Madrid y Valencia con más de la mitad.

Más verdura, por favor

Comer fuera de casa cuando se tienen hijos es, a veces Un menú infantil de calidad debe incluir al menos un plato de ensalada o de verdura, y si además ofrece legumbres y/o variedad de otros farináceos (arroz, pasta, patatas) consiguen una mayor puntuación. Asimismo, el menú es aún más saludable si en la oferta de este tipo de platos no se abusa de los ingredientes de origen animal (embutidos, huevo duro, carne picada, atún, surimi, quesos, etc.).

Se pueden realizar platos muy nutritivos y apetecibles si se combinan las verduras con arroz, pasta, patata o legumbre (paella de verduras, espaguetis con sofrito de verduras y salsa de tomate, espinacas, acelgas, borraja, berza o coliflor con garbanzos, etc.) o bien realizar ensaladas de arroz y pasta. Otra opción a tener en cuenta es ofrecer como entrante una ensalada sencilla (solo con ingredientes vegetales), además del resto de platos.

En el estudio, de los 180 menús infantiles analizados, solo un 22% incluía como mínimo un plato de verdura o ensalada, mientras que en un 66% de ellos se podía encontrar pasta y/o arroz, el recurso más habitual: macarrones a la boloñesa y arroz con tomate frito. Además, pese a los beneficios reconocidos de las legumbres, solo un 7% las incluía como plato en la oferta de menú (en Bilbao, Logroño, Málaga y Oviedo).

En materia de verduras o ensaladas, destacaban de manera sobresaliente Bilbao y Logroño porque en más de dos terceras partes de los menús allí analizados daban la oportunidad de escoger un plato de ensalada o de verdura (10 en Bilbao y 7 en Logroño). Sin embargo, en ninguno de los evaluados en Málaga, Oviedo y Pamplona se halló esta opción.

Cómo dar ejemplo

 El hogar es el lugar donde se adquieren principalmente los hábitos alimentarios. Los niños observan nuestra forma de comer, los alimentos que ingerimos, los que compramos, cómo cocinamos y así, de forma progresiva se van acostumbrando a nuestros hábitos. Para dar buen ejemplo dentro y fuera de casa:

  • Es conveniente acostumbrarles a realizar 5 comidas al día. La dieta equilibrada debe repartir las calorías a lo largo del día: desayuno 20%, almuerzo 10%, comida 35%, merienda 10%, cena 25%.
  • La importancia de desayunar: se aconseja consumir lácteos, cereales/pan/galletas y fruta o zumo de fruta fresca. Reducir o eliminar la bollería industrial.
  • El agua es siempre mejor que los refrescos o zumos envasados (tienen poca cantidad de fruta y muchos azúcares simples).
  • Hay que comer en familia siempre que sea posible. Comer despacio y sin distracciones (TV, videojuegos).
  • Para el almuerzo y merienda, se aconseja prepararles pequeñas raciones para que no les «quite el apetito» a la hora de comer o de cenar. Se aconseja variar cada día.
  • Moderar el consumo de carne en los niños, especialmente la procesada (salchichas, hamburguesas…) así como embutidos por la gran cantidad de grasa y sal que llevan.
  • Reducir el consumo de sal, utilizando, a ser posible, la yodada. Los alimentos enlatados, snacks (patatas fritas, frutos secos….), y precocinados contienen elevadas cantidades de sal.
  • Hay que educarles para que «coman de todo». Antes de concluir que un alimento no le gusta a un niño, es conveniente preparárselo de diferentes maneras: por ejemplo, si rechaza el puré de calabacín, preparárselo en tortilla, «pochado» con otras verduras que le gusten, relleno de jamón cocido y queso, etc.

Equilibrio entre carne y pescado

 Es muy habitual incluir también carnes o pescados acompañados de diversas salsas o guarniciones. En líneas generales, la costumbre gastronómica pasa por incluir más carne que pescado. Este último es un alimento tan nutritivo como la carne. De hecho, la Asociación Española de Pediatría aconseja el consumo de pescado frente al de carne por su menor contenido energético y su mejor perfil graso.

Por todo ello, se valora positivamente que los menús infantiles ofrezcan al menos una ración de pescado. Sin embargo, se comprobó que menos de la mitad de los menús infantiles analizados incluyen pescado entre las opciones de menú. En Pamplona, por ejemplo, ninguno de los 10 evaluados contiene esta opción, mientras que en Vitoria 8 de los 10 sí lo ofrecen.

Además, el acompañamiento de este tipo de platos influye también en la calidad dietética del menú. En ocasiones se cae en el error de utilizar la misma salsa para diferentes platos, generalmente de tomate. Algo similar ocurre con las patatas fritas, que suelen ser el único recurso para ofrecer de guarnición en los segundos platos. Pero se pueden emplear ensaladas, verduras rehogadas, sofritos, salteadas o a la plancha (calabacín, berenjena…), pimientos rojos y verdes, champiñones y setas, puré de patata, arroz o guisantes salteados…etc.

Pese a las recomendaciones, solo uno de cada cuatro menús infantiles ofrecía guarniciones y salsas variadas. Lo habitual es encontrar salsas de tomate frito y patatas fritas congeladas. Destacan de manera positiva 8 de los 12 menús infantiles analizados en Murcia: uno de ellos ofrecía un aliño de vinagre de Módena y caramelo, picatostes fritos con perejil y ajo, una salsa de hongos con cebolla y patatas rehogadas con champiñón, cebolla, tomate y vino blanco.

Para acompañar todas estas delicias, es aconsejable el pan integral porque tiene un mayor contenido en fibra y nutrientes reguladores como vitaminas y minerales. Sin embargo, tres de cada cuatro restaurantes no lo ofrecían, siempre era blanco.

La clave: cocinar sin grasa

Es fundamental prestar atención también a las técnicas culinarias. Se recomienda utilizar las que menos grasa aporten a los alimentos: las que emplean agua -cocido o hervido, vapor…-, a la plancha u horno y utilizar menos de tres o cuatro veces por semana los fritos, rebozados, empanados, guisos y estofados (más grasos, energéticos y de más difícil digestión).

Sin embargo, un 43% de los menús analizados incluyen platos en los que se han utilizado técnicas culinarias que aportan grasa a los alimentos: en especial, fritos, empanados y rebozados. En concreto, en Oviedo, en todos los menús analizados los fritos, empanados y rebozados superaban a la plancha o el horno. Al contrario que los de San Sebastián, donde mandaba la plancha, el horno y la comida cocida.

En este sentido, influye el planteamiento que se hace del menú infantil. Uno de cada diez establecimientos oferta platos combinados, generalmente una mezcla de fritos y empanados (croquetas, escalopes, calamares a la romana, huevo frito, patatas fritas, embutido, etc.). Si bien son platos que encantan a los niños, resultan demasiado grasos y con muchas calorías. Esto ocurre especialmente en Oviedo (6 de los 10 locales visitados ofertan platos combinados) y en Sevilla (6 de los 12 analizados).

Puntos positivos: fruta fresca y agua

Una de las conclusiones más positivas del estudio es que como postre en el 82% de los menús infantiles analizados se incluía la fruta fresca y en todos los evaluados el agua era siempre una opción.

Por último, otro valor añadido es que los establecimientos de hostelería y restauración ofrezcan la opción de menús «dietéticos» adaptados a necesidades dietéticas especiales como alergias e intolerancias alimentarias. Tres de cada cinco menús infantiles analizados incluían este tipo de menús dietéticos. Destacaban positivamente A Coruña, Barcelona, Murcia y Vitoria, donde en todos ofrecían esta posibilidad. Eso sí, en gran parte de ellos solicitaban que avisasen con antelación para poder prepararlo de forma adecuada, sin prisas y con los alimentos apropiados.

12,5 euros por menú infantil

Los 180 restaurantes visitados cobran una media de 12,5 euros por los menús infantiles. Sin embargo, entre localidades hay diferencias de hasta el 66%: en Barcelona, la media es de 16,3 euros, mientras que en Valencia asciende a 9,8 euros.

Por debajo del precio medio se sitúan los establecimientos visitados en Murcia (9,9 euros de media), Málaga (10,2 euros), Santander (11 euros) y Pamplona (11,4 euros); y en la media se sitúan los restaurantes analizados en Vitoria (12,1 euros de media), Logroño (12,2 euros), Bilbao (12,5 euros) y Madrid (12,6 euros). Por otra parte, después de Barcelona, las ciudades más caras son San Sebastián (15,4 euros), A Coruña (14,2 euros), Sevilla (13,7 euros) y Oviedo (13,9 euros).

La gran pregunta es si el coste de un menú infantil tiene relación directa con la calidad dietética y nutricional de los platos que lo componen. En este caso, las diferencias no son amplias: los mejores menús infantiles (es decir, aquellos que obtienen una puntuación superior a 7 puntos) costaron una media de 12 euros, mientras que por los peores (aquellos que suspendieron el examen nutricional) había que desembolsar una cantidad similar, 12,6 euros de media.

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