FIRMAS

Agustin de Bethencourt. Por Jose Antonio Pardellas

Cada vez que me refiero a la Radio – y siempre con mayúscula – y, muy especialmente, a sus orígenes y precursores del invento, cito a un tinerfeño nacido en Puerto de la Cruz, en el norte de la isla de Tenerife. Y lo entronizo en el mismo frontispicio de genios-inventores como Marconi, Popoff, Cervera o Hertz.

Agustín de Bethencourt y Molina es, desgraciadamente, poco conocido en su tierra. Y, sin lugar a dudas, la persona más universal de estas Islas y una de las más prestigiosas de España. Tanto, que está enterrado en el panteón de hombres ilustres de Rusia, en San Petersburgo y al lado de tantos hombres ilustres de la época zarista y de tiempos posteriores. Y tal como prometí, en esta serie dedicada a la Radio, le dedico este capítulo; pero no será el único, estoy seguro.
Tumba-mausoleo de Agustín de Bethencourt y Molina, en San Petersburgo.
 En la foto su descendiente, el abogado orotavense Juan Cullen
y la entonces Consejera de Cultura, Milagros Luis Brito
Mi buen amigo Francisco José Dávila, prematuramente fallecido, gran conocer del mundo radio, historiador, radioaficionado, astrónomo, geólogo, conversador, esperantista… fue uno de los grandes propagadores de la obra y la figura del genial portuense que, primero en la corte de España, después en Francia e Inglaterra y, posteriormente, en Rusia, aportó a la humanidad inventos y obras de arquitectura e ingeniería que, aún hoy, causan admiración, como puede ser el monumental El Picadero, de Moscú.
Madrid le ha dedicado una calle céntrica, hace ya tiempo, y no hace aún muchos años, por fin, en su ciudad natal, él, su hermana – otra eminencia- y su familia, son recordados con rótulo callejero.
Por cierto, un descendiente directo de don Agustín, es el abogado orotavense don Juan Cullen que, como no podía ser menos, ha propagado la biografía de su distinguido pariente en todo el mundo en foros, reuniones, publicaciones y medios. Y no es para menos.
Agustín de Bethencourt y Molina fue, como ya dije, uno de los precursores de los envíos de mensaje inalámbricos a larga distancia. Los libros nos recuerdan, por ejemplo, su experimento realizado en Madrid, con asombro de autoridades y público, de una serie de mensajes entre el Palacio Real y Aranjuez. Tanto, que el entonces ministro de Fomento –y hablamos de 1783- dejó escrito: “Esta novedad, este experimento, marca un hecho histórico y un gran legado para las nuevas generaciones y elevamos la figura de Bethencourt a la categoría de genio”. Además, fue el primero que elevó en España un globo aerostático. Y creó, siendo Inspector General de de Puertos y Caminos, la Escuela Oficial del Cuerpo de Caminos. Quien tenga interés sobre el experimento del tinerfeño en Aranjuez, les recomiendo el libro La telegrafía óptica en Aranjuez de Carlos Sanchez Ruiz que describe perfectamente el hecho comentado y que significó un gran avance en las comunicaciones a distancia, sin hilos.

Agustin de Bethencourt

Agustin de Bethencourt
Francia e Inglaterra conocen también de sus ideas, inquietudes y proyectos que se haría muy largo describir aquí. En otro momento.
Ya en Rusia, invitado por el Zar Alejandro I de Rusia, fue nombrado mariscal del ejército ruso y otros cargos, como Director del Departamento de Vías de Comunicación e Inspector del Instituto del Cuerpo de Ingenieros.
Rusia le debe el puente sobre el Málaya Nevka, la draga Kronstadt, reformas y andamiajes de la catedral de de San Isaac, la Columna de Alejandro I, el canal que lleva su nombre – Betancourt – de San Petersburgo, el ya citado Picadero moscovita, la navegación por el Volga y muchas más obras de ingeniería.
Llegó a ser tan importante nuestro admirado paisano, que hasta su efigie ha sido reproducida en monedas conmemorativas y hace cuatro años Rusia emitió sellos celebrando el 250 años de su nacimiento.
Vaya nuestra imperecedera emoción hacia este hombre que tanto hizo para que las personas se oyeran a distancia. Nada menos que, como ya dije, uno de los precursores de este invento que a tantos nos lleva apasionando desde hace muchos años: la RADIO.
“Para ese pueblo que creé soñar, crearía una radio para voces distintas con viejos, contándonos, historias y jóvenes contándonos sueños. Y voces de niños con canciones. (Gilberto Alemán)
“Hablar y ser escuchado por la radio. Ésa es la radio para mi, Norte fijo de amor y profesión” (Pascual Calabuig)
“El golpe del 23 F fracasó por la actitud enérgica del Rey y por la radio. Fue una nueva victoriadel transistor” (Juan Luis Cebrián)
“Haber sido un niño de los cincuenta en España supone tener la memoria poblada de sonidos; la radio era el altavoz de todos ellos” (Fernando Delgado).
Y así… hasta la próxima
 
(*) Premio Canarias de la Comunicación, Premio Ondas y Miembro de la Academia de la Radio de España
Fuente: http://canarias3puntocero.info/5303
 
 
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