Sin categorizar

ENTREVISTA. Maisa Navarro Segura, catedrática de Historia del Arte de la ULL. Por Dolores Hernández Díaz

“España está considerada como uno de los países en los cuales se está desarrollando la gestión más salvaje del patrimonio mundial recién declarado”


– Aparte de su autoría para la propuesta de Declaración del Bien Cultural “Conjunto Histórico de San Cristóbal de La Laguna”, usted coordinó y dirigió el dossier complementario de la solicitud de inscripción en la lista de Patrimonio Mundial de Bien Cultural de la citada ciudad. ¿Qué sintió cuando en 1999, San Cristóbal de La Laguna fue declarada Patrimonio de la Humanidad?

“Recuerdo muy bien ese momento que me encontraba en un hotel en Marrakech donde precisamente tuvo lugar esa Asamblea del Patrimonio Mundial. Sinceramente creí que era un momento histórico pero también tuve la conciencia muy clara de que la ciudad iba a empezar a sufrir los embates de una destrucción muy acelerada que es un fenómeno que no solamente se ha dado en el caso San Cristóbal de La Laguna sino que es un problema también español. Desde luego, España está considerada internacionalmente como uno de los países en los cuales se está desarrollando la gestión más salvaje del patrimonio mundial recién declarado. Porque hay una interpretación muy forzada de la relación entre patrimonio y turismo mal entendida, a mi juicio, en la medida en la que siendo que son compatibles la rentabilidad turística de la declaración de los bienes, no está justificado que poniendo como pretexto determinadas adaptaciones a finalidades turísticas lo que se ocasione sea una destrucción indiscriminada de elementos patrimoniales por el mero hecho de que hay una sociedad en España que cada vez es más inculta, más zafia, más amante de lo superficial y de lo que no tiene ningún significado. Evidentemente lo que se está haciendo es una mala administración de un bien intergeneracional que se va a entregar como un menoscabo importantísimo a las generaciones futuras”.

– En 1986, usted participó en la revisión del Plan General (PG) de Santa Cruz de Tenerife. ¿Qué opinión le merece la controversia mantenida, en los últimos años, entre la ciudadanía y el Ayuntamiento capitalino con respecto al último PG?

“Lo que yo recuerdo respecto al Plan General que ha estado vigente hasta hace prácticamente muy pocas fechas es el hecho de que aquel plan se preocupó de asumir por ejemplo, toda la larga trayectoria de los debates en torno a la conservación de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, gracias al PERI (Plan General de Reforma Interior) que se aprobó en el año 82. Tenemos un gravísimo problema en la isla de Tenerife, que los temas que tienen más importancia normalmente son percibidos justamente de una manera distorsionada, y haciendo demérito lo que han sido valores. Santa Cruz de Tenerife ha tenido un planeamiento modélico durante las décadas de  la Transición Política española y que ha tenido por tradición histórica un planeamiento actualizado, moderno y muy comprometido con la visión propia de la ciudad. El Plan que está vigente es la Adaptación Básica del (PGOU 1992), que sustituyó en su día al Plan General de Ordenación Urbana de 1957 (PGOU 1957), se aprobó en 1992, no solo incluyó el modelo de trabajo sistemático sobre toda la ciudad histórica, que provenía del PERI, sino que también incorporó un catálogo de todo el municipio, lo sé porque mi colaboración fue ese catálogo, en el cual no sólo se hacía una memoria de los criterios de catalogación sino que también se describían autores y obras. Esta memoria es determinante porque los bienes descritos en ella pasan a ser publicados junto con otros aspectos del plan en el BOE y BOC. ¿Qué ha pasado posteriormente? Pues el equipo que siguió quiso hacer tabla rasa y hacer de golpe un Plan como si fuera por primera vez cuando en las ciudades importa no sólo lo que materialmente se conserva físicamente de la ciudad sino que la propia historia del planeamiento forma parte también de la cultura patrimonial de una ciudad. La historia del Planeamiento es una baza muy importante para las ciudades y Santa Cruz de Tenerife tiene un Plan muy digno, por supuesto modificable, pero las ciudades no necesitan estar todos los días modificando sus planes. ¿Qué ha ocurrido ahora? Pues debo decir que es una triste gracia que se hayan deformado los argumentos y que se esté presentando como un problema algo que si es cierto que puede llegar a implicar derechos de los ciudadanos respecto a las propiedades pero que tienen una solución técnica, si es que el planeamiento se confía a equipos que realmente tengan una dilatada trayectoria en cuestiones de planeamiento”.

– La preservación del patrimonio histórico es un deber institucional contemplado en la legislación española. En casos puntuales, como por ejemplo el antiguo Balneario de Santa Cruz, propiedad del Gobierno de Canarias, la ciudadanía se pregunta cómo un cuarto de siglo después de su clausura no se ha adoptado ninguna medida cautelar para su preservación. Otras veces, los criterios de restauración se basan en actuaciones como la conservación exclusivamente de la fachada, que se amplía con la incorporación nuevos elementos con la consiguiente asincronía de los lenguajes artísticos. ¿Qué opinión le merece este tipo de actuaciones?

“Este ha sido uno de los problemas más graves que han existido en Europa a partir de los años ochenta. Un Congreso en Madrid reunió a Madrid, París, Berlín, Roma y Londres como ciudades que estaban estudiando entonces los nuevos modos de intervención en la ciudad y en la arquitectura. En esa época se pusieron de moda intervenciones que ahora se denominan con el término de fachadismo. En Santa Cruz hubo algunos casos en los que para conservar lo que se llama en términos urbanísticos la aportación urbana que la arquitectura hace, se plantearon tesis de que se entregaban a los propietarios el volumen interno de un edificio para en su lugar conseguir del propietario que mantuviera una fachada urbana y no perder el carácter de una zona.   Hay edificios en los cuales podría darse el caso de que hubiera alguna ventaja en el caso de que haya un nuevo uso compatible con la zona urbana que sea muy necesario para la colectividad. Pero debo decir que son muy pocos los casos en los que este tipo de intervenciones, por una parte, estén justificadas o, por otra parte, representen una auténtica rentabilidad en términos culturales y de una sociedad. El caso a mi modo de ver más triste lo ha provocado la firma Zara que practica de manera sistemática agresivos vaciados como en el caso del antiguo Hotel Inglés donde justamente tuvo lugar la exposición surrealista en el año 35. Ese edificio fue salvajemente vaciado sin que haya razones para esa desaparición. Por lo tanto, yo lo que creo es que el problema está en que las ciudades deben tener  muy claros cuáles son  sus valores, aquello en lo que son competitivas para no renunciar a aquello que realmente les pertenece y que deben seguir manteniendo. Respecto al antiguo Balneario, tengo que hacer extensivo el problema y la preocupación respecto a la arquitectura racionalista que en este momento está desapareciendo de una manera indiscriminada y con unas sustituciones verdaderamente desafortunadas. Se podrían dar muchísimos casos. Pero se debería tener en cuenta que, por ejemplo, Barcelona que se considera una ciudad vinculada al inicio del Racionalismo, apenas cuenta con una decena o veinte edificios racionalistas y que en el estudio que yo hice de Santa Cruz de Tenerife aparecieron nada menos que 700 edificios de la etapa racionalista que son de una calidad incuestionable, de un enorme interés a nivel internacional y es una terrible pérdida que tanto el Balneario como otros edificios punteros de la mejor arquitectura contemporánea española estén desapareciendo en estos momentos”.

– De su doctorado sobre “El Racionalismo en Canarias” reseñamos que: analizadas en su conjunto, las principales aportaciones del racionalismo canario quedan definidas, tanto en una vertiente cualitativa –“por la riqueza y diversificación de sus lenguajes, por su evolución desde su implantación (1932) hasta su disolución (1939)”- como cuantitativa –“por el gran volumen de obras”-.

“La razón por la que yo me decidí a hacer la tesis doctoral sobre ese tema fue que por el momento solamente existía un trabajo dedicado al Racionalismo en Canarias que era el que había hecho previamente Sergio Pérez Parrilla, que trataba casi en exclusiva de la figura de Miguel Martín Fernández de la Torre y no de toda la obra en Canarias. Por lo tanto, al producirse en el año 81 una serie de acontecimientos que conmemoraban la República española, como la reedición de la Revista Gaceta de Arte,  una exposición surrealista en el Círculo de Bellas Artes impulsada por Westerdahl y su grupo, finalmente se hizo también de manera paralela una exposición. A partir de ahí parecía muy claro que era desconocida  la importancia de la arquitectura racionalista. Lo que a mí me llevó a todos los archivos municipales en los cuales pudiera encontrarse obras racionalistas en Canarias, revisar cuál era el nivel de producción. La primera sorpresa había sido la importancia de la producción, es decir, 700 proyectos, desde el año 1929 hasta 1939, en una década dan una prueba muy clara de la importancia numérica. En Santa Cruz de Tenerife es donde se concentró el mayor volumen. La relación de solicitudes de licencia y ejecución definitiva de obras era elevadísima, lo que quiere decir que prácticamente todo lo que se solicitó se construyó. La iniciativa privada se benefició en Canarias, como en el resto de España, de lo que se denominó la Ley Salmón, que le daba beneficios fiscales a los edificios que se producían en los chaflanes, es decir, en los ángulos de las manzanas renovando arquitecturas de una sola planta. La Ley Salmón lo que hacía era posibilitar, por la rebaja en los impuestos, un incremento en la producción inmobiliaria y, por otra parte, mejorar la calidad visual de las poblaciones al beneficiar preferentemente las actuaciones en aquellas posiciones de la ciudad en las cuales iban a ver mejores efectos. Eso es lo que explica que las esquinas producidas en los años treinta sean chaflanes de esas arquitecturas expresionistas con sus líneas curvas, con sus resaltes con molduras rectas, que provocan esas líneas de sombras tan ordenadas que son el efecto de las arquitecturas un poco art déco que se ponen en boga a nivel internacional en los años treinta”.

– En su estudio sobre la “Arquitectura del Mando Económico en Canarias (1941-1946)”, usted parte de la relación entre estética e ideología. De todas las construcciones que se erigieron predominan las de tipo social, como la Barriada García Escámez. Usted señala el Mando Económico como su organismo impulsor y destaca la figura del capitán general como su principal gestor. ¿Por qué esa situación diferencial respecto al resto del Estado?

“Sí. Es que Canarias ya estaba siendo un escenario de una especie de ofensiva de una rivalidad angloalemana, de  la cual los expertos en Historia venían hablando y hay de hecho algunos “espías institucionales”, “espías comerciales”, después se convirtieron en los años cuarenta ya en cuestiones que alcanzaron una dimensión más compleja con el conflicto armado internacional después de la Guerra Civil Española. Es decir, Franco conocía muy bien el valor estratégico de Canarias porque él mismo había montado su operación de traición al Estado desde Canarias. Por lo tanto, él lo que hizo fue crear una especie de Estado de excepción en el territorio de Canarias, de tal modo, que los capitanes generales actuaron durante ese período de tiempo, hasta el año 46, como figuras que no se ceñían a su condición de autoridad militar sino que gobernaban las actividades civiles. Por eso es por lo que el Mando Económico, sin perjuicio de las opiniones ideológicas que uno pueda tener, fue un órgano de gobierno en Canarias dentro de un Estado de excepción en el cual se produjo una reorganización de la vida civil con encargos directos para lo que consideró el capitán general actuaciones de primera necesidad”.

– En 1997, usted recibió el Premio de Investigación Histórica Elías Serra Ràfols por su libro “La Laguna 1500: la ciudad-república”. ¿Qué ha significado esta distinción para su carrera académica?

“Es un premio de ámbito local que tiene ya una cierta tradición. Pero debo confesar que la verdad es que yo presenté el trabajo al premio porque llevaba casi diez años trabajando sobre la ciudad de San Cristóbal de La Laguna sin financiación, ni pública ni privada, y necesitaba financiación para comprar unos programas de cartografía computerizada que me eran imprescindibles para acabar mi trabajo sobre La Laguna. Así que el premio me permitió comprar ese programa para poder acabar ciertas    comprobaciones de mi trabajo y también llevaba aparejada la obligación por parte del Ayuntamiento de publicar ese libro. Aunque debo decir que esa obligación después la tuve que asumir prácticamente yo y buscar también, una vez que se produjo la declaración de La Laguna, financiación para la publicación de ese libro porque el fin de la legislatura, al parecer, había agotado la financiación y estando ya aprobado el expediente de la declaración yo no me podía arriesgar a que el libro quedara sin publicar porque los resultados de esa investigación de diez años salían a la luz pública y el colmo es que aparte de financiar la investigación encima tu trabajo no esté  protegido por unos derechos a través de una publicación. Así que la empresa Edei, a la que le estoy sinceramente agradecida, financió 600 de los 1000 ejemplares de la tirada y 400 el ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna. Yo quisiera que pudiera ser reeditado porque se me ha venido pidiendo en ámbitos nacionales e internacionales”.

– En la publicación citada, usted se remonta a la antigüedad y estudia “la historia de urbanismo” del libro “Las Leyes”, escrito por Platón. Escribe que “en el caso de La Laguna resulta llamativo el criterio utilizado en su trazado urbanístico que representa una aplicación programática del texto del filósofo desde una perspectiva pragmática y simbólica”. ¿En qué consistió esa aplicación programática del texto de Platón?

“Cuando tenía bien avanzado el trabajo sobre La Laguna, cierta intuición investigadora me llevó a estudiar los textos teóricos que desde la antigüedad se habían referido a la problemática de la ciudad y en un momento determinado acabé con la figura de Platón porque es bien conocido que a él le parecía, y no se equivocaba, que la ciudad es la construcción humana más compleja y la que pone de manifiesto el mayor número de aspectos de la sociedad humana como un hecho cultural. Por lo tanto, él le dedicó los dos textos más importantes de su obra escrita a cuestiones urbanas. Al principio de su vida en el texto de la República cuando él colabora en una experiencia utópica en la ciudad de Siracusa y comprueba los límites de su primer proyecto, que condensa en este libro de “La República”. El fracaso de ese proyecto lo lleva durante toda su vida a seguir pensando en cuál es el concepto de la ciudad ideal. Y su verdadero testamento como filósofo se concentra justamente en el libro de “Las Leyes”. Pero ¿qué interesaba? Interesa traducir los textos del filósofo a formas reales de las ciudades. La pregunta sería ¿Había habido alguna vez en la historia de la humanidad una ciudad que hubiera tomado algún texto filosófico como base para convertirla en formas urbanísticas? La principal sorpresa para mí cuando empecé a leer con cierta calma el libro de “Las leyes” fue que describía todo lo que yo había comprobado y era tan extraño y tan sorprendente. Como, por ejemplo, que al colocar un centro en la portada lateral de San Agustín como centro de todos los elementos urbanos, con un programa como el Autocad (programa de diseño asistido por ordenador), cuando tú tomas una medida de un radio, el programa te traza un círculo recorriendo todos los elementos que matemáticamente estuvieron relacionados en el trazado inicial. Y todo lo que figura en estas comprobaciones por cartografía computerizada a partir de ortofotografía, es una prueba inequívoca de que hubo un proyecto de trazado en el año de 1500 a partir de una figura reconocible.

Lo que se ha hecho es reconstruir el trazado original a partir de las referencias documentadas y de los datos de la ciudad conservada. Por lo tanto, aquí no hay invención posible cuando se toma un centro y se traza un radio lo que aparece en un círculo exterior, es la ermita de San Roque y la ermita de San Cristóbal, cuyo eje central está en el círculo y San Benito. Paralelo al octógono que es el eje central San Agustín,  la redención y la resurrección pues hay un eje que alinea los tres templos parroquiales, que son San Miguel de los Ángeles, en la plaza del Adelantado, la parroquia de los Remedios que es la catedral y la parroquia de la Concepción están alineados paralelos al eje del octógono y, finalmente hay un triángulo que relaciona los conventos de San Francisco al norte, Santo Domingo al sur y San Agustín en el centro geométrico del trazado de toda la ciudad. Eso no es una casualidad. Después hay otros tres templos que son hospitales. Es decir, tenemos cuatro tipos de templos, en número de tres que hacen doce fundaciones religiosas, doce radios. La cifra de doce aparece permanentemente. Ocho calles reales. Hay una numerología que continuamente está coordinada con descripciones que hace Platón. Él dice que la forma de una ciudad perfecta ideal debe ser un círculo, no debe tener murallas, que los solares deben ser de forma cuadrada, que las calles deben ser rectas. Uno empieza a leer y a leer el texto de “Las Leyes” y lo que resulta espectacular en historia cultural es que por primera vez se puede descubrir que en una ciudad es la plasmación de un testimonio tan importante para la cultura universal como el texto de “Las Leyes” de Platón”.

– Maisa Navarro Segura se ha posicionado en defensa de la Montaña de Tindaya como un bien de alto valor paisajístico y simbólico. ¿Un planteamiento que va más allá del meramente ecológico?

“Por supuesto, porque es la prueba palpable de una desviación de todas las instancias políticas que han gobernado Canarias en su conjunto y también el gobierno de la isla de Fuerteventura y el gobierno municipal del que depende la Montaña de Tindaya. Todas esas instancias han fallado en la medida que adquirieron un nivel de compromiso ratificado por legislaciones de protección de todas las instancias del mayor nivel jerárquico, y muy poco tiempo después se posicionaron en el sentido de que “todo vale”. Desde la primera propuesta que Chillida presenta junto con el ingeniero Fernández Ordoñez, las primeras soluciones representaban un grave atentado justamente contra los argumentos que el propio Plan de Protección de la Montaña de Tindaya prohibía expresamente. Entre ellos, el concepto de extracciones a cielo abierto. Si se piensa que las dos grandes chimeneas de las que se hablaba, —que eran dos perforaciones de una importancia grande porque permitían introducir la luz solar, la Luna y la contemplación de los astros—, eran dos perforaciones de dos prismas abiertos, queda de manifiesto que la solución era incompatible con las condiciones de la protección expresadas en las normas de protección aprobadas. Y eso, suponiendo que fuera viable técnicamente la construcción del proyecto tal cual se presentó, cosa que ha quedado demostrado palpablemente era inviable. Pero el propio proyecto que patrocinó el Gobierno de Canarias se convirtió en un documental, en una exposición que recorrió el mundo, en la publicación de un catálogo, en la presentación en ferias. Si alguna vez se conocieran las cifras astronómicas de defensa de este proyecto no podríamos soportarlo como sociedad  pero parece que es una sociedad que lo resiste todo”.

 

Para leer más:

http://doloreshernandezperiodista.com/

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario