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Se desvanece el último sueño de Luis del Olmo, Vocento cierra «ABC Punto Radio». Por Gorka Zumeta

La noticia ya se ha confirmado. Vocento cierra ABC Punto Radio y arrenda los 90 postes de FM de que dispone a la cadena Cope, que refuerza así su número de emisoras y competirá, en igualdad de condiciones con Onda Cero. Y no puedo alegrarme de ninguna manera de que se cierre una empresa de comunicación que, si bien es cierto que arrojaba pérdidas, cumplía perfectamente el nivel de calidad mínimo exigido por el grupo al que pertenecía, que siempre ha tenido vocación de grupo multimedia, y se miraba en el espejo del gigante Prisa, tan envidiado. Punto Radio, luego ABC Punto Radio, en una fugaz reconversión tamizada por el diario bandera del grupo, sumaba notoriedad a Vocento. Prestigio. Influencia. Era el mismo objetivo que trasladó Jesús de Polanco a su niña bonita: CNN+, un canal all news de 24 horas de emisión ininterrumpida. Se mantuvo a costa de que otras unidades de negocio del grupo lo sufragaban, hasta que don Jesús desapareció y las cuentas no cuadraban.

«La maldición de las siglas» 
Ahora, Vocento, grupo de comunicación reconvertido en inmobiliaria de postes de radio, va a alquilar su infraestructura a la cadena de los obispos para que éstos intenten batir a su enemigo, Onda Cero primero y, por qué no, a la cadena SER, el permanente objetivo a batir. Desgraciadamente, la asociación con las siglas del diario de cabecera del grupo vasco, ABC, ha venido a confirmar la maldición existente de que todas las cadenas de radio que incorporan el nombre del periódico del grupo al que pertenecen terminan por hundirse. Le pasó a Radio ElPaís, que nació elitista y pretenciosa para con el target del medio. Le volvió a pasar a El Mundo Radio, que tenía puestas las esperanzas en el desarrollo, ficticio e impuesto por el juego ideológico de José María Aznar, de la DAB (Digital Audio Broadcasting, la radio digital terrestre) y le ha ocurrido por tercera vez –a la tercera va la vencida- a ABC Punto Radio que, justo cuando el Consejero Delegado de Vocento, Luis Enríquez, reconocía públicamente que se trataba de uno de los “activos estratégicos” del grupo –revitalizando la motivación de sus magníficos profesionales- la dejó caer torticeramente en forma de burdos contratos de alquiler, a cambio del dinero que no supo ganarse explotando el negocio de la radio.
8 años ha durado  la aventura
Hace muchos años, tuve la oportunidad de comentar con un alto dirigente de Vocento, en San Sebastián, que el entonces Grupo Correo no había sabido gestionar su división de radio. De nuevo, equivocados, bautizaron sus emisoras con el nombre de Radio El Correo y Radio El Diario Vasco, sin darse cuenta del craso error de confundir una radio como un apéndice del periódico. Ni siquiera la enorme penetración y omnipresencia de estos dos grandes financiadores del Grupo Correo les permitieron conquistar grandes audiencias. Tuvieron que pasar muchos años, algunos de ellos bajo el protectorado de Cope, por cierto; hasta que la radio encontró su hueco, y se posicionó en sus respectivas ciudades con una fuerza más que razonable, bajo el indicativo de Punto Radio. Y esto solo ocurrió cuando la gestión, y la parrilla, quedó en manos de profesionales que habían hecho de la radio su vida, y poco sabían del mundo de la prensa, de resmas o de cuatricromías. Y me acuerdo, otra vez, de mis amigos Tito Irazusta y Juan Mari Mañero, que han hecho de Punto Radio Gipuzkoa una emisora bandera, con muy pocos medios y un gran esfuerzo. Justo cuando PRG empezaba a despuntar, les llegó un mazazo desde Madrid en forma de siglas (ABC). De ahí que decidieran prescindir de esta marca en Euskadi, al tratarse de su competencia directa, aparte de contar con un posicionamiento en el País Vasco, prácticamente inexistente. Residual.
Fotografía del acuerdo Cope-Vocento, Rafael Pérez del Puerto
y Luis Enríquez, CEO's de ambas empresas, respectivamente,
el pasado miércoles 19 de diciembre (Fotografía ABC.es)
Incongruencia empresarial
En esa excéntrica estrategia emprendida por ABC Punto Radio desde Madrid llegaron a establecer emisoras en Euskadi, para difundir su señal (y completar su difusión nacional) que entraban en competencia directa con sus propios compañeros. Las capitales vascas recibieron las señales, duplicada, de ABC Punto Radio y Punto Radio, con programaciones diferentes, a excepción de los deportes de Abellán. La rapidez con que consiguieron las frecuencias de FM nos lleva a sospechar que la legalidad de los postes quedaba en entredicho. Pero en esto, el que esté libre de pecados que tire la primera piedra, empezando por la SER. En San Sebastián, por ejemplo, se llegó a producir la colisión de los sistemas de RDS (Radio Data System) de las señales de ambas emisoras. Surrealista.
El futuro de Vocento es cada vez más incierto, y más si se desprende de la radio definitivamente (el acuerdo con Cope contemplaría una opción de compra a los 15 años del alquiler de los postes, al parecer). El gran agujero del Grupo, el diario ABC, lastra sus cuentas mucho más que Punto Radio, pero no va a merecer el mismo tratamiento terminal que se anuncia para la radio. Se habla de fusión con El Mundo. No voy a entrar en esta otra vía, porque carezco de información. Pero sí voy a apuntar un hecho palpable, del que podría resultar una víctima el Grupo Correo.
Juan Mari Mañero, Punto Radio Gipuzkoa, la radio local bien hecha
La crisis del papel
Los dos grandes vellocinos de oro del Grupo Vocento siguen siendo los periódicos regionales, sobre todo los vascos, El Correo (implantado en Bilbao y Vitoria) y El Diario Vasco (en San Sebastián). La fuerza de los vascos en el nuevo grupo Vocento, surgido de su matrimonio con los Luca de Tena, viene avalada por una espléndida gestión en el escenario regional. Sin embargo, todos conocemos la situación que atraviesa el papel y el futuro nada halagüeño que le aguarda. Pese al incuestionable poderío de los diarios y a su espectacular penetración en sus respectivos territorios de influencia, ya se empiezan a percibir señales más que preocupantes que están orientando las reinversiones hacia derroteros que poco, o nada, tienen que ver con la comunicación. Es una manera de sostener el imperio, que se encuentra seriamente amenazado por la irrefrenable ascensión de internet y los periódicos digitales all free. La diversificación. Vocento cuenta también con un área digital que se encuentra bien posicionada.
Más pronto que tarde su división de prensa regional empezará a percibir los embates del relevo generacional, y a quedarse huérfana de lectores y, por extensión, de anunciantes. Tal vez queden relegados, como advertía José Manuel Lara, presidente del Grupo Planeta, a Luis del Olmo, precisamente en ABC Punto Radio, a ser publicaciones arrevistadas, de cara al fin de semana, acompañadas de todo tipo de promociones, que animan a los lectores a iniciar su particular colección de cupones “conseguidores” de mil y un cachivaches. Pero los enormes costes de producción resultarán insostenibles con los mermados ingresos por publicidad.
Luis del Olmo recogiendo el mes pasado un Premio Ondas afirmó que
abandonar la radio por un despido "es mortal" (Foto Cadena SER)
Eliminar el riesgo
En este escenario, Vocento se desprende de uno de sus activos más rentable. Puntualizo aún más: el más rentable. La ratio de rentabilidad de la radio es el más alto de los medios de comunicación convencionales, aunque debo referirme más a la radio musical que a la generalista. ¿Por qué no, antes de tirar la toalla, Vocento se ha replanteado el uso de sus postes de radio con otra fórmula? ¿Al menos durante este tiempo de ‘vacas flacas’. ¿Por qué no una fórmula all news and entertainment, o all news and music? Lo más fácil ha sido tirar por la calle de en medio y arrojar el trabajo realizado hasta ahora, después de ocho años de historia (la radio es una carrera de fondo) por la borda, sin conmiseración hacia el personal que, a pesar de las dificultades financieras, ha hecho grande a Punto Radio, empezando por su estandarte mayúsculo, Luis del Olmo. Ahora, sin esfuerzo, sin gasto, sin riesgo, sin vergüenza, Vocento recibirá todos los años del orden de cinco o seis millones de euros por el alquiler de sus postes.
Con esta transacción, y si no hay nadie que lo remedie, ABC Punto Radio desaparecerá en breve, y con ella el sueño –el último sueño- de un tipo grande que ha hecho de la radio su amante, hasta llegar a dedicarle más tiempo que a su propia familia. Luis del Olmo ha trabajado como el que más por levantar esta pequeña cadena de radio de la nada y hacerle un hueco en el panorama radiofónico nacional. De poco ha servido. El año pasado, casi por estas fechas, poco después de anunciar a bombo y platillo el comienzo de la nueva temporada 2011-2012 de Punto Radio, Luis Enríquez, el CEO, decidió pegar un volantazo en su propia casa, desmontar el chiringuito y probar suerte con un nuevo equipo y hasta con un nuevo indicativo. Entraron Melchor Miralles, Isabel San Sebastián y Ángel Expósito y salieron Félix Madero, Rafa Martínez Simancas y José Miguel Azpiroz. Los tres últimos, profesionales del oficio radiofónico. Las nuevas voces incorporadas, neófitos del medio, aunque siento una sincera admiración por Expósito, y por sus ‘mil caras’, por conseguir reinventarse en la tele y en la radio, y mantener su poso de periodista no sólo sólido, sino hasta polivalente.
¿Para qué esa aventura? 
Vocento ni siquiera esperó a la salida del EGM para anunciar sus conversaciones con la Cope tendentes a alquilarle sus emisoras. Sabía que los números no le iban a sonreír y que no iba a alcanzar de nuevo aquel estadio feliz de los 600.000 oyentes, su máximo histórico. ¿Para qué sufrir, por tanto? –han pensado los responsables de Vocento-. Dejémonos de historias, de problemas, de falta de sueño, y vivamos de las rentas. Ésta no es la postura de una empresa de comunicación que me enseñaron en la facultad. A la palabra ‘empresa’ le acompañaba, entonces, un adjetivo que marcaba su actividad y la diferenciaba del resto de actividades económicas. Me refiero al adjetivo “periodística”. Pero está claro que esto pertenece a otros tiempos pretéritos.
Foto de la última campaña de ABC Punto Radio. ¿Se tapan la boca o la nariz?
Lo comenté en Twitter hace unos días. La situación a la que se ve abocada ABC Punto Radio, y sobre todo sus profesionales, los que nos han acompañado durante todos estos años, con la espada de Damocles apuntando a su cuello cada final de temporada, cuando arreciaban los rumores de cierre, automotivados, nos debería obligar, siquiera por solidaridad, a escucharles, a confesar en el próximo EGM que escuchamos ABC Punto Radio: a Jaume Segalés (¡gracias por la entrevista!) los fines de semana con sus “Protagonistas” (la marca más consolidada de la radio española), a mi compadre Goyo González, pletórico en el local de Madrid, a mi amiga y paisana Rosa García Caro en sus “Cinco Lunas” lunáticas, a Gonzalo Estefanía, al que tanto debo, en “La buena vida”, programa heredado de otra gran profesional, Elena Markínez, y así continuaríamos la lista con nombres de profesionales de primerísima fila, y prestigio, que han brillado con sus voces en la antena de ABC Punto Radio, de soltera Punto Radio.

Un sueño malherido, tal vez ya cadáver, el de Luis del Olmo; una estrategia equivocada, la de Vocento, alquilando sus postes, igual que una inmobiliaria “periodística”, y equivocando sus prioridades empresariales –papel frente a audiovisual- y una postura injusta, la de despedir a aquellos que han hecho que medio millón de españoles (póngase uno detrás de otro, en fila, para percibir mejor su fuerza) se sintieran a gusto escuchando esta cadena de radio.

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