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El XXXIV Encuentro Coral Ciudad de La Laguna. Por Leandro Trujillo Casañas

Este acontecimiento musical que se viene celebrando en el pórtico de la navidad desde hace treinta y tres años, ha pasado por múltiples vicisitudes has alcanzar esta edad que es propia de una enérgica madurez de la treintena. Dio su primer paso en 1979 con cuatro coros: Orfeón La Paz, Coral Polifónica de Las Palmas, Coral Universitaria y Liceo Taoro, consolidándose después con el tiempo. Digamos que el proyecto del gran Encuentro Coral de la Ciudad de La Laguna se fue construyendo mediante una inteligente dialéctica, la experiencia indicaba el camino a seguir que consistía en edificar un marco para queLa Laguna se convirtiera, siguiendo los modelos de Cuenca, Praga o Barcelona, por ejemplo, en una meca del canto coral en esta cita de los últimos días de cada otoño. Su nacimiento fue bien recibido y a medida que iba subiendo peldaños de calidad y participación se encontró con el aplauso y el apoyo general de un amplio auditorio que se salía de los límites de nuestra hermosa ciudad, alcanzando más amplios horizontes puesto que su celebración aparecía en los más prestigiosos calendarios tanto españoles como europeos.

No podemos extendernos en los muchos logros alcanzados, pero refresquemos la memoria para decir que el Canto Común enla Iglesia dela Concepción llegó a incluir diecinueve coros en 1984: quince de Tenerife, uno deLa Palma, dos de Gran Canaria y uno de Navarra y más de seiscientas voces, dicho sea para apoyar lo que vamos diciendo. Sin embargo, la última década ha visto la paulatina decadencia del encuentro, con algunos momentos de resurgimiento que han sido esporádicos y discontinuos. Las últimas ediciones se han celebrado dentro de una preocupante debilidad que presagia su desaparición después de una lenta y prolongada agonía. La continuidad de esta importante manifestación se ha sostenido de forma precaria, tambaleante, gracias a una inexplicable resistencia a desaparecer que se manifiesta cuando es inminente el peligro de suspenderse definitivamente. Lo que alienta este afán de ser, de seguir existiendo, diríamos que proviene de un deseo colectivo de las corales y de los corazones y señoríos de quienes han unido sus voces y sus esfuerzos en un continuo relevo durante tres décadas, porque debemos subrayar la propedéutica influencia que ejerce el canto coral sobre los sentimientos de colaboración colectiva.

El pasado domingo, cuando nos acercamos ilusionados a la Iglesia de Santo Domingo, para ser testigos de la muestra de los coros participantes y del canto común, un responsable de la organización nos entregó el programa de mano y un mensaje:  «…queremos que el encuentro no se caiga …». Lo interpretamos como una voluntad que se evidencia en actitud favorable hacia la continuidad del Encuentro Coral Ciudad de La Laguna, compartida por la Concejalía de Cultura, por el colectivo de las corales de toda la isla y, lo que es importante, por el deseo cívico de que así sea, expresado por este pueblo amante de la música y de la cultura. El domingo pasado nos sentimos reconfortados al recibir un persistente aire de superación de las dificultades y la voluntad de dar vida a este importante acontecimiento del numeroso público allí congregado, en el que se notaba la presencia de visitantes de otros países, también desde la disposición y calidad de las corales y de la excelente presentación del periodista Zenaido Hernández Cabrera.

La muestra se desarrolló con muy buena organización sin interrupciones y de forma muy fluida, con la discreta explicación del maestro de ceremonias, los coros fueron pasando por el crucero del templo, que hubiese necesitado algo más de iluminación, para interpretar las dos piezas que le correspondían según el programa. El concierto nos gustó, fue una vez más la gratísima experiencia emocional de siempre y finalizó con el simbólico canto común en el que el numeroso colectivo coral interpretó, con el acompañamiento de la Orquestadel Conservatorio Superior de Música de Canarias, el Gloria – Misa KV 317 Misa de la Coronación (W. A. Mozart) y el Adeste Fideles (John Francis Wade), bajo la dirección de José María de Vicente. Este brillante broche final, nos ha convencido de que el Encuentro Coral Ciudad de La Laguna tiene garantizada su continuidad, debe mantenerse en esta época difícil para que pronto levante de nuevo su potente vuelo benefactor.

*Leandro Trujillo Casañas, ex concejal y primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de La Laguna (1979-1985)


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