FIRMAS Marisol Ayala

Cosas mías (22). Por Marisol Ayala

Pues mira que hace tiempo que no me daba a mi por vomitar en el teclado…es decir contar esto que llamo cosas mías y que son tan mías que las comparto. Puedo.  He decidido que en el fragor del trabajo, metida en más líos de los convenientes, ya es hora de empezar a decir que “no”.  Una  tiene millones de defectos pero uno de los que más me afecta es mi disposición a meterme en todos los líos que encuentro a mi paso, y no; voy  a ver si soy capaz de decir “no”. Les aseguro que desde el mes de junio no he parado, pero de verdad. Un trabajo denso y duro ha presidido mi vida y la de un compañero de trabajo; a eso añádanle mis trabajos en C-7, radio, blog, columnas personales, nuevo periódico, etc, etc. Y eso que tengo amigos que me alivian de muchas tareas. Pero no. Vamos a ir aflojando y distinguir los asuntos, lo importante de lo que no lo es. ¿Y por qué hoy esta reflexión tan sesuda?, pues porque la semana pasada me preocupó mucho no haberme acordado de la cena que mensualmente, desde más de 15 años, tengo con mis amigas queridas. Me tocaba organizarla a mí, es decir, elegir restaurante y convocar. Me olvidé, tenía la cabeza en otra cosa. Eso no puede ser porque es gente me importa y las quiero. No, no.

Mis hijos, Adai y Miki en Berlín.

Y allá va una noticia que salvo la familia y alguno más no lo sabe nadie. En julio seré abuela. Debuto  en esa categoría y no sabría decir como me lo he tomado, pero como ustedes me conocen saben que no miento; ilusión y miedo porque sin conocer al bebé ya comienzas a tener ese sentimiento de protección hacia Ceci, mi nuera. Estoy contándolo y se me erizan los pelos, lo prometo. Ya saben que la relación que tengo con mis hijos es muy buena, buenísima, de manera que el futuro papá, Adai, pensó con acierto que una noticia de ese calibre tenía que dársela a la “viejita” (yo…) mirándola a la cara y ni por teléfono, ni nada. Así se me presentó en Las Palmas –trabaja en Lanzarote– y cuando lo vi me asusté porque no lo esperaba. “¿Qué haces aquí mí hijo…?”… “…quería decirte a la carita que vas a ser abuela…”…Noqueada por lo inesperado pero feliz de ver a mi hijo emocionado; a mi hijo y a su hermano, Miki, que lo comparten todo de manera que Ceci tendrá en nosotros a los mejores guardianes de su bebé. Un segundo después estaba llamando a Ceci para hacerle un mimo. Muy feliz los dos.

Me pregunto si el hecho de debutar como abuela me ha descolocado, pudiera ser, pero lo cierto es que andamos en la casa tan contentos como la ocasión lo requiere.  También en este anuncio tan bonito tuvo un protagonismo especial el whatsapp, nuevas tecnologías; como casi todos ya, los primos, mis sobrinos y mis hermanas han creado un grupo en esa red que en unas horas horas pueden alcanzar los 400 comentarios. Un horror.

Llega la ternura….

Pues mi hijo decidió convocar a la familia a una hora exacta con el reclamo de “les voy a dar una noticia”. Todos atentos. Fue curioso porque en la media hora previa al anuncio hubo más especulaciones que en política. Preguntas formuladas a ver si acertaban: “¿Te cambias de sexo?”, ¿te marchas a la China?, ¿te ganaste la lotería?, “¿han decidido matar a tu madre, Adai?”…imaginen cuando sonó la flauta. Un terremoto de cariño y alguna lágrima de mis hermanas que me las conozco y tienen el lagrimal flojo, especialmente Alicia que con el futuro papá tiene una relación especial. Bueno, ahora que todo salga bien y a otra cosa. Conste que esto es una exclusiva a la altura de un “Hola” no crean, jajajá!!. Lo sabe poquísima gente. Me consta que la madre de Cesi está tan contenta como nosotros así que mejor  recibimiento al bebé, imposible. Prometo –aviso a navegantes- no convertirme en esa abuela que en cada reunión se empeña en hacerle saber al mundo que tiene la nieta/o más listo, guapo, inteligente, gracioso…¡No!. Lo desteto.

Para los que no conozcan esta sección les diré que siendo un blog privado, servidora aprovecha para volcar en él episodios de mi vida que no tienen más entidad que ser eso, “cosas mías”.

Ya saben que estuve unos días en Londres donde vi más canarios que en la fiesta de la Cañadulce en Jinámar. Ya les anuncio que pretendo ir a Argentina; un país por el que siento una atracción especial, tanto como con Chile. Veremos si podemos viajar antes de que venga el bebé porque entonces ya habrá que hacer otros planes.

Vamos a otra cosa. Hace dos semanas almorcé con un buen y viejo amigo, el cirujano Hani Mhaidli tipo especial al que quiero mucho. Muchas confidencias a lo largo de los años nos han unido. Hablamos de la sanidad porque mi amigo anda preocupado dado que la crisis está afectando a lo que más le importa, sus enfermos. Mañana lo llamo para decirle que seré abuela.

También me senté hace unos días con Rafael Inglott mejor psiquiatra e inmejorable amigo. Hablamos de lo mismo; de la situación de la sanidad y de las miserias humanas. Fue uno de esos almuerzos donde nos juramos sin decirlo amor eterno porque con Rafa, integridad, coherencia, compromiso, he tenido durante años una relación muy cercana. Sin tener que vernos cada mes, ni siquiera cada año, el sabe donde estoy y yo donde está él.

Más de una vez he requerido sus consejos porque en ocasiones, como todo bicho viviente, he pisado una pastilla de jabón y me he ido al suelo. Y ahí ha estado Rafa para minimizar, poner mi cabecita y mandar a parar. Lo quiero y lo sabe. Él ha sido abuelo hace unos meses y reconoce que se le cae la baba. Fíjate un hombre tan listo.

Con Rafa hablé de que hace poco recibí  la carta de una  asociación  de vecinos de Ciudad Jardín (Las Palmas de Gran canaria) quejándose de los indigentes que malviven en una plazoleta de ese barrio y cuya presencia les molestaba. Querían denunciarlo. Me molestó tanto ese tono, ese desprecio, ése “te echo a la policía” que sin dudarlo contesté el correo y le dije lo que pienso. Que es inmoral atacar a los débiles, y que si lo que quieren es quitarlos de la vida lo tienen fácil; en la trasera de sus chalets hagan una caseta y denle cobijo. Hablamos de eso, de más ricos y más pobres. Qué poco me conocen quienes pretenden que me sitúe en contra de quienes menos tienen. Qué poco… Cuando me sale el rejo solidario me pongo borde pero hay cosas por las que no pasaré nunca. ¿Y dónde van estos pobres?. ¿dónde…?. ¿Los gaseamos?.  Una cosa es que se les exija limpieza y civismo y otra es que alguien se atreva a decir que afean el paisaje. No me jodas.

Pepa González cantando con Chachón, Tino Montenegro y Maricarmen Suárez

Hablemos de cosas más divertidas. Ya saben, y si no lo saben se lo digo yo, que este fin de semana, el 15, nos veremos un grupo de amigas en Cuasquías para celebrar que otra amiga, que sufrió una fractura y lleva tres meses en casa, puede moverse ya y vernos. Motivo de felicidad. Y el domingo tengo almuerzo, paella, con unos amigos muy queridos. Pensábamos vernos en un restaurante pero ellos, tan dispuestos y decididos, dicen que mejor en su casa, a nuestra bola. Me ilusiona mucho porque son de esa gente que te regala la vida; si fuera sincera les diría que estoy rodeada de buena gente, cada cual en su papel, y que el negocio rentable de la amistad se va ampliando.

Y el lunes –se me amontona el “trabajo” y hubo que elegir ese día -porque llegan las fiestas familiares- fiestón/musical en la casa de una amiga a la que estamos invitados unas 12 personas entre ellas, recuerden su nombre, Pepa González la mujer que mejor canta boleros en las islas.

Para que escuchen como canta, denle al play del enlace siguiente y escucharán el bolero “mucho corazón” que grabó con el grupo Los Que No Escarmientan.

Ya la escucharán mejor ese día porque el motivo de esa reunión del lunes es para organizarle un homenaje en el Cuasquías donde Pepa será acompañada por Chachón y dos músicos más, Fefo de Armas y Alejandro y donde habrán sorpresas que ni puedo decir porque son eso, sorpresas. La historia de Pepa merece un reportaje porque es la historia de una generación de mujeres que pudieron abrirse camino en la música pero que -eran otros tiempos- el “hombre de la casa” dijo que “o la música o yo”, muy propio como digo de una época. Vamos a reflotarla; a brindarle un mimo por lo que queremos llenar Cuasquias a rebosar. Se lo merece. Nené Calvo es la que ha dado un paso al frente y nos ha ido llamando para echarle una mano, Por Pepa, lo que haga falta.

Con Alexis González

Esto se me hace muy largo pero me da pena de no contar que estuve viendo a Jabicombé en el Guniguada, que allí abracé a Alexis, su amigo del alma, a Kevin y a gente conocida. Con Jabi no soy nada objetiva porque le tengo mucho cariño. Tienen que verlo cuando se despoja de su melena rubia a lo Bárbra Streisand y aparece un hombre de poca estatura peladito, con sus playeras, la sudadera,  tan poca cosa…emociona verle y emociona más saber como ha defendido su vida.

Y poco más. Que la Navidad, ya lo saben, no me gusta nada y que alguien amenaza con colocar un árbol en el salón. Si eso ocurre es que mi autoridad materna ha caido en picado.

Todo sea por el anuncio de mi debut como abuela.

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