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PERIODISMO HISTORICO. Ejército español, Sáhara y desalojo. Por Miguel Leal Cruz

La situación en el territorio español sahariano a partir de noviembre de 1975 no puede ser más desalentadora para los propios pobladores españoles, saharauis, y otros residentes en lo que aún era Sáhara Occidental, pero, fundamentalmente, para los mandos y conjunto del Ejército allí destinados y con órdenes de mantener la seguridad e integridad del territorio asignado…

El apoyo militar español a la evacuación del territorio en conflicto, definitivo a desde la citada fecha, se le denomina Operación Tritón por la intervención destacada de la Fuerza Anfibia Operativa (FAO) dependiente de las fuerzas de la Marina de Guerra española. Una de sus flotas estaba destacada en la zona y actuaba en estrecha colaboración con otras fuerzas ofensivas: AJEMA

La orden superior emanada especifica que las Fuerzas del Ejército de Tierra disponen evacuar estos territorios asignados, mediante la intervención de dicha fuerza anfibia bajo cobertura y apoyo otras terrestres que ocupaban una cabeza de Playa en el litoral del Aaiún. Con dicha planificación estratégica quedaría asegurado el embarque de los últimos contingentes de las fuerzas españolas y cobertura civil.

Como ya se ha dicho, en esta misión tendría enorme protagonismo el Mando Unificado de Canarias que había llevado a cabo previamente la denominada “Operación Golondrina” que aseguró la evacuación de todas las unidades que tenía desplegadas en el Sahara, sólo meses antes.

El escritor gran canario Emilio González Déniz en su libro “Sahara” analiza en profundidad con datos contrastados cuánto difícil fue para el Ejército español dejar el territorio que siempre defendió eficazmente y con orgullo. Eran órdenes superiores pero no de la cúpula militar en torno a Franco y de su entorno castrense sino del entramado civil con poca iniciativa tras la recaída del Jefe del estado. No correspondía a una decisión militar sino civil, se decía en medios de prensa, y entre los mismos componentes de las Fuerzas Armadas, por obvio.

Es evidente que será la población civil española, e integrada, en gran mayoría,  por canarios, la que sufrirá más directamente el problema creado…

Tras esta forzada evacuación del territorio a descolonizar quedarían allí las vivencias de muchos canarios (entre otros muchos españoles de todas las regiones) que con tanta precisión nos describe José Luis Reina, estudioso de esta zona, en artículo para La Opinión de Tenerife, 12 de octubre de 1999, quien dice:  En El Aaiún, desde el casinillo o casino militar hasta los “baruchos” y otros establecimientos que fueron creados y regentados en el territorio por los primeros colonos, las infraestructuras irán mejorando paulatinamente y centros de ocio vedados para los nativos hasta los años setenta pasados. Los canarios se agrupan en mayoría en torno al Círculo Recreativo donde se festejaba la Virgen del Pino, así como alfombras para el Corpus y las primeras luchadas del deporte vernáculo…

Es por esto que, nada más abandonar los españoles el territorio saharaui (casi definitivo a primeros de 1976) entre los que se encontraban los canarios anteriormente referenciados, se consolida el  enfrentamiento (hasta aquel momento larvado) entre marroquíes invasores y los saharauis del Frente Polisario. El Aaiún se convirtió en una localidad sitiada con enorme preocupación para la población autónoma, que aún no acertaban a comprender por qué España había marchado, puesto que hasta el último momento fueron protegidos por los militares españoles…

Muchos saharauis fueron maltratados por la fuerza marroquí ocupante, según se conoció posteriormente a través de informes publicados.  Gran parte de la población netamente autóctona, la mayoría con Documento Nacional de Identidad español, que no pudieron o quisieron acompañar a los grupos que iniciaron la repatriación a través de Canarias, y sus puertos, fundamentalmente, huye hacia el desierto temiendo represalias marroquíes. Se instalan en campamentos improvisados aprovechando los restos de infraestructuras abandonadas por el Ejército español, campamentos estos que serán bombardeados por la aviación marroquí (en febrero y marzo de 1976), como represalia a otros actos bélicos achacados al Frente Polisario causando numerosas víctimas en muertos y heridos, entre los pobladores instalados en Um Dreiga y en Tifariti.

Los saharauis se refugian en territorio argelino, previo acuerdo con el Frente de Liberación (FLN) instalándose en otros campamentos próximos a la localidad de Tinduf, y allí permanecen en mayoría hasta hoy (amén de otros lugares del propio Sáhara, y de Canarias) bajo auspicios de la ONU y de la ayuda internacional…, a la espera de las soluciones viables esperadas.

 

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