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MODA. Elisa Salas, la Maharani de la coquetería. Por Mónica Ledesma

Elblogoferoz/ Mónica Ledesma.-El cielo de Nueva Delhi se cubría con hilos de oro y las cúpulas del palacio del maharajá jugaban a cosquillear la barriga de las caprichosas nubes que se mecían, aún dormidas, por el suave viento que anunciaba un nuevo día. El lento despertar de las calles llegaba envuelto en aroma de especias y flores hasta el balcón de la maharani, cuyas dependencias comenzaban a teñirse de colores al contacto de los rayos de sol que se filtraban a través de las vaporosas gasas. Ella se acercó hasta el ventanal y con sus manos bordadas del bello color de la henna se abrazó a la fría columna de marfil. Cerró lentamente los ojos y dejó que sus sueños volaran hasta el otro extremo del mundo.

En Asturias, el cielo pintaba de gris las nubes del amanecer y las calles se cubrían de brillo con cada pequeña gota de agua que comenzaba a caer sobre el asfalto. Olía a café, a leche y a bollos recién hechos. Ella se asomó a la ventana de la cocina, agarró entre sus manos una pequeña taza de té y cerró por un instante los ojos para soñar con un país lejano, de fantasía y de vivos colores. Sin apenas darse cuenta su corazón fue absorbiendo los sueños de una lejana princesa que, años más tarde, el destino los haría transformar en collares, pulseras y pendientes de elegante coquetería bajo el nombre de Maharani.

Elisa Salas creció enamorada de las historias y cuentos que la hacían viajar con su mente hasta la India. No sabía por qué sentía esa atracción por la cultura hindú, pero la vida le brindó años después parte de la respuesta a su pregunta. Cuando terminó sus estudios como periodista y publicista en su tierra natal se trasladó a vivir a Tenerife, donde actualmente reside y donde conoció a su pareja, un hindú que la ha ayudado a conocer aún más ese mundo con el que soñaba desde pequeña. Su vinculación con la comunidad india de la Isla, a través de su familia política, la fue adentrando en costumbres, ritos y tradiciones que desconocía y que acrecentaron la pasión que sentía. “Los colores, los tejidos que visten, el cómo se adornan las mujeres y la suntuosidad de las joyas con las que se cubren fue despertando en mí toda esa curiosidad que tenía desde cría y de ahí comenzó a nacer mi inquietud por fusionar ese estilo con el europeo”, explica la diseñadora.

La diseñadora Elisa Salas posa tras la entrevista. / Foto: M.Ledesma

La diseñadora Elisa Salas creó su firma Maharani hace menos de un año sin sospechar el éxito que iban a tener sus piezas inspiradas en la cultura hindú

“Desde siempre he sido muy creativa y me ha encantado todo lo relacionado con el diseño y las manualidades. Desde jovencita customizaba mis camisetas y hasta montaba mis pequeñas piezas de bisutería despiezando las de mi madre. Así comencé, como hobby y a modo de juego, a crear mis propios collares y pendientes de una manera autodidacta. Pero cuando vi que a mis amigas les gustaba lo que hacía y que comenzaban a realizarme encargos ya me lo tomé un poco más en serio”, añade Elisa Salas.

No obstante, durante un largo tiempo Elisa combinó su faceta vocacional de diseñadora de complementos con la de su trabajo en el departamento de marketing de la emisora Radio Club Tenerife y para el grupo Prisa. “Tenía una vida laboral estable, pero es cierto que también llega un momento en tu vida en que necesitas cambios. Cuando cumplí los 40 años empecé a cuestionarme ciertas cosas y me tomé un largo tiempo para decidir qué quería hacer. Un día, una buena amiga vió las piezas que había hecho y que tenía colgadas de percheritos en casa y me animó a mostrar mi trabajo en público. Fue así como el pasado mes de febrero realicé mi primer showroom, y la verdad es que tuve mucho éxito”.

Gargantilla de turquesas, diseño de la firma Maharani.

A partir de este momento, Elisa ya tuvo claro cual iba a ser su nuevo futuro y, aunque aún su firma no ha cumplido un año, ya se ha constituido como empresaria y ha registrado su marca de moda, que como no podía ser de otra manera se engloba bajo el nombre de Maharani. “Es un proyecto que está empezando y en el que tengo depositada muchas ilusiones. Me llena que a la gente le guste lo que hago, que se lo pongan y que lo luzcan. Mi filosofía es que exista rotación en mis piezas y por eso creo que mis precios no son excesivos, pues oscilan entre los 12  y los 90 euros, para que las clientas tengan la posibilidad de combinar varias creaciones y así contribuir a esa rotación que es la que persigo”, destaca la creadora.

Creaciones exclusivas

Piezas limitadas y casi exclusivas que Elisa Salas ha sabido engarzar de elegancia y glamour, haciendo un guiño al mundo hindú suavizado con las tendencias más europeas. Colgantes en oro matizado o piedras semipreciosas que juegan a enhebrarse entre pasamanería, terciopelos, cristales y borlones, construyendo pequeñas obras de arte que hacen a cada mujer que las luzca sentirse como princesas de un cuento. “Todas llevamos una maharani dentro y tenemos derecho a sentirnos princesas. Es lo que intento transmitir con mis piezas, que quienes la lleven se sientan más guapas y seguras de sí misma en su día a día”.

Con sus diseños busca contribuir a que las mujeres se sientan princesas y que puedan cambiar su look con complementos llenos de elegancia y colorido

Pendientes de jade en plata con baño de oro de la colección Privée./ Foto: Alberto Mahtani

La creadora destaca que cada pieza que crea lleva horas de dedicación, un trabajo minucioso en detalles y cuyo resultado es un colofón de sutil belleza para la mirada. “Me encanta mezclar materiales y hacer cosas llamativas pero muy ponibles y funcionales. Trabajo sola en un pequeño taller que tengo en casa y allí paso mucho tiempo jugando a montar mis producciones. No soy de hacer colecciones en serie por temporada y es por ello que mis diseños no se suelen repetir, salvo algunos concretos pero de los que sólo hago tres o cuatro piezas a lo máximo. Además, también me encargo de negociar directamente con los proveedores que me surten del material que necesito y que mayoritariamente son de Península e India”, subraya Elisa.

Pulseras de ágatas de colores de Maharani.

Un mundo de sueños realizados de manera artesanal que lucen en forma de pendientes, collares, gargantillas y pulseras de los que penden desde flecos a cristales o piedras semipreciosas como ágatas, turquesas, amatistas, perlas, jades y ónix montados sobre ligeras cadenas de hilo o tela, el llamado cordón hindú, que además permite regular la extensión de cada pieza para adaptarse a la necesidad de la mujer, permitiendo así tener un collar largo, mediano o gargantilla en una única pieza.

Dos líneas

“Actualmente, tengo dos líneas en venta, una llamada Essential, que englobaría más lo básico del día a día, y otra denominada Privée en la que ya me adentro un poco más en el mundo de la joyería, con modelos más sofisticados para ocasiones especiales”, comenta la diseñadora. “Las piezas que llevan joyas semipreciosas están todas montadas en pasamanería y tengo otras, como unos collares de perlas grandes, muy barrocas, que van sobre cadenas de tela, y que les transfiere un toque chic y moderno. Además, ahora estoy experimentado con la alta joyería mediante unos collares de jade montados en plata con baños de oro mate, aunque tampoco es un sector en el que quiero centrarme demasiado”, puntualiza.

Derroche de creatividad que Elisa plasma en cada uno de sus diseños y que la llevan a montar hermosas y únicas piezas cada semana. “No tengo un catálogo fijo porque estoy constantemente generando nuevas piezas, precisamente por esa filosofía con la que nació Maharani que no es otra que la de la rotación de mis diseños en cada mujer”. Creaciones que la diseñadora vende a través de Facebook (www.facebook.com/Maharanibyelisasalas)  y mediante la página web de su marca que pronto verá la luz. “No tengo en mente abrir tienda propia, pues soy más de promocionar mis productos en la Red, en showroom o en tiendas multimarcas que me cedan espacios para exponer mis piezas, como es el caso de DLolas en Santa Cruz”, matiza. Una forma de hacer llegar sus diseños a cualquier rincón del mundo, como los múltiples encargos que ha recibido de distintos rincones de la Península.

Gargantilla Bordoux de pasamaneria que luce la modelo Vanesa Cabeza. / Foto: Alberto Mahtani

Cada pieza está elaborada a mano con materiales traídos desde la India entre los que destacan las piedras semipreciosas, la pasamanería y el cristal

Aunque no pertenece a ningún colectivo de moda, ya que de momento ha optado por recorrer este camino a su ritmo, Elisa Salas es consciente de que ante los difíciles tiempos que corren emprender un nuevo negocio sin recibir ayudas es para “hacer un monumento a los que deciden dar este paso”, pero no obstante hay que seguir avanzando para intentar hacerse un hueco en el mercado. Es por este motivo por el cual cuatro diseñadoras, entre las que se encuentra ella, han decidido agruparse y crear el denominado Espacio Efímera, una iniciativa que consiste en exponer sus creaciones en determinados lugares y por tiempo limitado para dar a conocer sus productos sin necesidad de abrir una tienda. Un proyecto que ya ha comenzado su andadura este pasado fin de semana en Santa Cruz tras la unión de las firmas Mayca Ayong, LocaPlaya, Alonso&Alonso y Maharani y que sus artífices prevén continuar celebrando durante los próximos meses por varios puntos de la Isla.

Ventas por Internet 

Asimismo, Elisa añade que “lo que me gusta es el contacto directo con las clientas, a las que además intento asesorar en sus peticiones de piezas”. Recomendaciones que, también, ofrece a sus seguidores a través de la red social en la que cuelga pinceladas sobre la cultura hindú o sobre la historia de célebres maharanis, como Anita Delgado, una cupletista que fue la única española que llegó a ser princesa india o la de otra maharani que visitó Tenerife hace muchos años.

Gargantillas de terciopelo de colores con fornitura en oro mate.

Cuestionada sobre si piensa extender su marca a otro tipo de complementos, Elisa Salas no descarta poder ampliar su oferta a anillos, cinturones o pañuelos. “Esos son mis sueños, mis ilusiones, pero de momento voy disfrutando de lo que he logrado en tan poco tiempo. Solo quiero transmitir con estos diseños mi visión personal, mi gusto y mi pasión por la cultura hindú pero siempre desde el respeto a la misma. No quiero que me engloben como una diseñadora indie porque no soy hindú, lo único que intento es dar pinceladas de mi amor por ese país a través de mis creaciones”, concluye.

Pendientes de oro viejo con ágatas de colores.

Lo cierto es que Elisa Salas no solo ha hecho realidad sus sueños sino que ha logrado, gracias a sus exquisitos diseños, transformar en princesa a cualquier mujer. Sus ojos transmiten la alegría y el amor que siente por lo que hace, en un refinado trabajo que afortunadamente ha comenzando su andadura acompañado de éxitos. Hace menos de un año, esta mujer dulce pero valiente decidió dar un giro completo a su vida sin saber lo que el destino le depararía y aunque aún tiene pendiente en su maleta de ilusiones la mayor de todas: visitar el país que nutre su creatividad desde niña, de momento sigue mirando por la ventana para no dejar escapar a la maharani que una mañana, hace muchos años, se alojó en su corazón para siempre.

 

 

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