FIRMAS Salvador García

La colisión no fue tan nimia. Por Salvador García Llanos

Se dicen, se escriben, se afirman, se leen, se escuchan, se oyen tantas cosas a cualquier hora, en cualquier sitio del panorama mediático y de las redes sociales, que parece hasta ridículo el episodio de la suspensión de la Televisión Canarias de un programa de humor original del grupo “Abubukaka”.

Que la madre del cordero haya sido una frase o titular (sic) relativo al choque de dos magos como origen de Colisión Canaria, resulta, cuando máximo, chistoso. Con la cantidad de falsedades que circulan como información, y de opiniones sustanciadas sin el más mínimo fundamento o sobre tales falsedades; con el volumen de insultos y descalificaciones que se vierte sin pudor y en la casi absoluta impunidad; con todos los sesgos informativos habidos y por haber, que formara parte de un programa de humor un dicho como el aludido es de lo más natural y hasta un gag o un golpe malo, si nos apuran, que no todos los espectadores hubieran “pillado” y seguro que no hubiera molestado a los propios dirigentes de esa formación política que deben tener ya las espaldas bien adaptadas al aluvión de críticas que por si mismo genera tantos años de ejercicio en el poder político.

El episodio es tan burdo que los responsables de la RadioTelevisión Canaria deben estar lamentándose no solo de haber tomado la decisión inicial de no emitir, sino la posterior de hacerlo, mediando un comunicado que desborda lo insólito y pone de relieve que toda mala situación tiende a empeorar, sobre todo si se intenta revisarla o corregirla cuando se va a remolque y no hay gasolina argumental. Llevada al pie de la letra la explicación de que “los programas no deben atentar o menospreciar los valores históricos, culturales o lingüísticos”, sólo cabe preguntarse si se aplica el mismo criterio en el resto de la programación del canal autonómico donde hemos visto y escuchado auténticos dislates. Ese respeto y buen gusto exigido a los promotores del espacio, pensando en el espectador, of course, debería ser el norte práctico de todas las producciones y de todas las realizaciones, propias o contratadas. ¿Ha sido un valor permanente? El humor es cosa seria, lo hemos dicho en infinidad de ocasiones, pero frases más gruesas que esa, en todos los órdenes, se han colado sin la más mínima complicación. Y nadie se acuerda de ellas cuando se evaporaron.

Ahora no. Ahora el canal se ha hecho un flaco favor. Quedará marcado, sin necesidad ninguna, que diría el respetable mago, como un medio donde todo es posible, incluidas la tendenciosidad y la censura.

A estas alturas…

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