FIRMAS Juan Velarde

A Rajoy le gustaría perder la Esperanza. Por Juan Velarde

Siempre se ha dicho de Esperanza Aguirre que es una política que no se calla nada, que le llama a las cosas por su nombre, que puede resultar en muchas ocasiones irreverente, ser el verso suelto del PP, la mosca cojonera de cualquier formación política, pero al menos se la ve venir. Si anuncia que va a hacer una subida de algo, por mucho que nos fastidiase a los ciudadanos, iba y lo hacía. Al menos, nunca estaba con esas medias verdades, que son la peor de las mentiras, asegurando que no iba a tocar tal o cual tasa y luego, por detrás, clavada que te crió.

Por eso, Aguirre ha podido darse el otro día el lujazo de espetarle a Rajoy que se deje de opinar sobre el euro que la Comunidad de Madrid va a empezar a cobrar por receta porque si alguien ha sido incumplidor en ese aspecto, en el de anunciar bajadas de impuestos y luego hacer lo contrario, ha sido el actual inquilino de la Moncloa. No está, desde luego el presidente del Gobierno para dar lecciones de administración económica a nadie, eso es evidente, de auténtico cajón de madera de pino.

Rajoy tiene ya bastante trabajo con solventar los problemas que tiene España y debería, en todo caso, mostrarse más enérgico con quienes están contribuyendo a crear un clima enrarecido. Parece que al gallego le satisface o le pone a cien eso de que vengan desde Cataluña a amenazarle con la independencia si no hay más dinero. Y encima nos tenemos que enterar los ciudadanos de rebote y gracias a una pregunta en el Senado, que si no a día de hoy estaríamos ignorantes de lo que sucedió en ese último encuentro con Artur Mas en la capital de España.

Por supuesto, para que nadie se llame a engaño, que Esperanza le haya atizado a Rajoy y que desde estas líneas alabe la enésima andanada de la ya ex lideresa no quiere decir que defienda en este caso lo del euro por receta. Me parece otro atropello más al bolsillo de los ciudadanos, una nueva forma de recaudar a manos llenas que, insisto y mantengo la teoría, esto va camino de que nos obligarán a pagar una tasa por el aire que respiramos. Esto es así, nos guste o no.

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