FIRMAS Juan Velarde

El patán de Romney. Por Juan Velarde

Estados Unidos ha hablado y la democracia por excelencia del planeta Tierra, sólo superada seguramente por Suiza, ha decidido que Barack Obama repita mandato. 8 años de demócratas en la Casa Blanca, igualando lo conseguido por Bill Clinton, pero también gracias a que en el bando de los republicanos tenían a un inepto como candidato, a un patán de feria, a un americano anticuado, una especie de anticuario de la América profunda, el verdadero granjero del centro del país, un tipo que, visto lo visto, hasta ni sabía cuestiones fundamentales de seguridad aeronáutica, pero bueno en el país de las barras y estrellas es también la nación de las oportunidades y si un limitadito como Bush hijo ganó dos elecciones, también podría darse en este caso la ecuación. Pero no ha sido el caso.

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Dicen los finos y expertos analistas de la cosa yanqui que a Obama le vino de perlas la catástrofe del Sandy, que supo ponerla a su favor, que fue una semana en la que se puso el país por montera y seducir a los llamados indecisos. Comparado, por ejemplo, con la catástrofe del Katrina, el presidente y candidato a la reelección no dejó que aquello adquiriese tintes de improvisación y planeó cualquier intervención ante los millones de votantes de manera milimetrada. Y eso a los americanos les encanta. Gestión sí, pero también escenografía.

Y claro, cuando llega al ciudadano estadounidense que su candidato republicano, el señor Romney es capaz, por ejemplo, de poner en solfa a casi la mitad del potencial electorado acusándoles de no pagar impuestos y de que su programa ni está pensado para ellos ni tampoco tiene el mayor interés en los mismos o que, por ejemplo, se ponga a opinar del conflicto de Israel y Palestina como un imberbe parvulito, está claro que eso acaba deteriorando cualquier campaña de imagen por muy bueno que sean los publicitas que te busques para la campaña.

A fin de cuentas, Estados Unidos tenía que votar entre el pacifista-belicista y el granjero venido a más. Obviamente, guerras incluidas, uno se queda con Obama antes que con un personaje que dudo mucho superase en coeficiente intelectual a George Bush, aunque siempre puede haber sorpresas….desagradables y percatarnos de que la especie republicana empeora.

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