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MODA. Vanesa Cabeza, belleza a fuego lento. Por Mónica Ledesma

Elblogoferoz/ Mónica Ledesma.-Los rayos del Sol se cuelan tímidamente por el gran ventanal e iluminan caprichosos los tesoros que aguardan en su interior. Todo huele a nuevo, a lujo y a elegancia y, entre el suave color marfil que baña las paredes, tintinea el brillo coqueto de la pedrería que se abraza a los vestidos de ceremonia y fiesta que cuelgan de los estantes. De pie, cual perfecto maniquí, ella mira a su alrededor en busca de cualquier detalle que pueda romper la armonía de tan bello entorno.

Su estilizada figura se mueve de un lado para el otro cual sutil bailarina y en este grácil danzar su larga melena negra se enreda en caprichosos rizos que caen sobre sus hombros. Sus ojos, de un profundo color verde, invitan a bañarse en la alegría que transmite su sonrisa, mientras que sus manos hablan muchas veces más rápido que su voz. Inquieta, impulsiva y sobre todo creativa tiene tantas cosas que contar que quien profundiza en ella pierde la noción del tiempo y llega realmente a poder ver en su corazón. Vanesa Cabeza, con sólo 32 años, es una mujer a la que no sólo la belleza la ha acompañado en su vida profesional, sino que ha tenido de aliados al derroche de pasión e ilusión que pone en cualquier cosa nueva que emprende.

Vanesa Cabeza en Bounty Atelier, la tienda de ceremonias de la que forma parte. /Foto: M.Ledesma.

La modelo, actriz y presentadora tinerfeña, Vanesa Cabeza, comenzó con 13 años en el mundo de la moda, desde donde dio el salto a la televisión y al cine

Comenzó muy joven, con 13 años, y casi por casualidad como modelo fotográfica y publicitaria. Hoy, casi 20 años después, ha sido portada de grandes editoriales y catálogos de moda a nivel nacional e internacional, además de su reconocida faceta por el mundo de la interpretación, el cine, la radio y la televisión. “Un día, los responsables de la agencia de modelos Olé, Giuseppe y Fátima, vieron a mis dos hermanas por la calle y se acercaron para que comenzaran a trabajar con ellos, pero ninguna de las dos se decidió a ir. Un tiempo después, volvieron a coincidir y fue cuando comenzaron en Olé. Durante la entrevista les preguntaron si tenían más hermanas y ellas les hablaron de mí. Así fue como entré en el mundo de la moda, en el que la única que continué fui yo”, explica Vanesa.

“Desde pequeña siempre fui muy teatrera. En el colegio me apuntaba a todas las clases de baile y de teatro y recuerdo que en las reuniones familiares era la que siempre bailaba y cantaba. Es un mundo que me atrae, el de la interpretación, y al que casualmente llegué a través de mis trabajos como modelo de catálogo”, añade Vanesa Cabeza. “Cuando empecé en la agencia hice muchos trabajos publicitarios y editoriales de moda para revistas nacionales e incluso alemanas. A raíz de ahí me surgió la oportunidad de irme a Alemania a trabajar como modelo y junto a mi hermana Silvia fuimos a Múnich, donde estuve varios meses trabajando en moda”.

La modelo en un trabajo fotográfico.

Esta puerta le abrió al poco tiempo otra aún más grande, cuando le surgió la oportunidad de trabajar en Madrid como modelo. “Allí fue cuando empecé a descubrir que la cámara tenía algo especial para mí. Me crecía ante ella y sobre todo disfrutaba muchísimo cuando hacía trabajos publicitarios, pues era cuando tenía que interpretar. Mi primer anuncio para televisión lo hice para Telefónica y bajo la dirección de Alejandro Amenábar, así que imagina si soy antigua”, dice entre risas.

Protagonista en series

Mientras su joven vida en la capital de España se modelaba entre estilistas y maquilladores, Vanesa no imaginaba que al poco tiempo su vida daría un giro radical, cuando un día su representante la llamó para que acudiera al casting de la serie Nada es para siempre, que preparaba Antena 3. “Cuando me comunicaron que me querían como protagonista me quedé en estado de shock, porque yo no era actriz profesional. Me dio tanto miedo que no me presenté al casting, pero tanto insistieron que hice las pruebas y, después de nueve meses, al final me dieron el papel con la única condición de que tenía que cambiar mi acento canario por el castellano”, comenta.

Por este motivo, a Vanesa no le quedó más remedio que ir a clases de dicción para ir perdiendo el deje isleño en el hablar, ya que semanalmente los responsables de la serie le hacían una entrevista para ver su evolución. “Vivía obsesionada con este requisito y aunque al final conseguí pronunciar con un tono más castellano, no era yo misma, por lo que la productora y la cadena llegaron a un acuerdo y decidieron adaptar el guión para que continuara como canaria en la serie”, destaca la modelo y actriz.

Esta producción, en la que trabajó durante año y medio y para la que tuvo que desplazarse hasta Galicia junto al equipo de rodaje en el que destacaban, entre otros, las actrices Pastora Vega o Mercedes Sampietro, fue sin duda la gran escuela de Vanesa Cabeza en su incursión en el mundo de la televisión y, como ella asegura, lo que motivó su salto de modelo a actriz, ya que a partir de aquí comenzaron a llegarle nuevos guiones para otras series como Ciudad Sur y  Javier ya no vive solo, ambas de Globomedia, La vida de Rita o su último trabajo para TVE en Obsesión.

Fotografía de Alfonso Bravo en la que Vanesa Cabeza posa para Disform.

Afirma que cuando posa le encanta interpretar historias y que existe un feedback entre ella y la cámara que la hacen sentirse a gusto cuando realiza editoriales

“Cuando comencé como actriz tuve que formarme en la escuela La Barraca de Alicia Hermida y cursé varios seminarios sobre interpretación a caballo entre las tres series seguidas de las que fui protagonista. Pero, lo más sorprendente fue cuando llegó mi primer papel en el cine con la película Clara y Elena, junto a Verónica Forqué, Carmen Maura y Jorge Sanz. Una experiencia impresionante a la que siguieron otras más en la gran pantalla como El Traje o Óscar, una pasión surrealista”, relata Vanesa.

De vuelta a su hogar

Cuestionada sobre qué motivó su boom interpretativo, afirma que “creo que aporté frescura y algo nuevo en esos momentos. Pero fue tanto y tan seguido que comencé a agobiarme  con tantas horas de rodaje y desplazamientos que decidí hacer un parón en mi vida profesional”, apunta. Un día hizo las maletas y volvió a su tierra, dejando atrás la fama que en ese momento cosechaba.

“Me marché muy jovencita de Tenerife, con 17 años, y yo sentía que iba pasando el tiempo y que mientras mi vida profesional estaba completa, en cambio la personal tenía muchos vacíos. Soy una mujer muy familiar y aquí, en Tenerife, tengo a mis padres, mis hermanas, mis sobrinos, mis amigos y mi pareja. No quería perderme más reuniones familiares los fines de semana, y anhelaba vivir en mi casa  y poder disfrutar de mis amigos”. Fue así como la balanza de Vanesa se inclinó hacia el lado del corazón y por ello dejó su popularidad fuera de Canarias para regresar a su hogar.

La modelo con un vestido de M&M y el estilismo de Elena Casas./Foto. Veva Almenara.
La actriz atiende a la prensa en la presentación de la película ‘Óscar, una pasión surrealista’.

No obstante, aunque ella quería cerrar puertas éstas seguían abriéndose ante sus ojos como la llamada que recibió, cuando menos lo esperaba, de Tony Cruz, productor de Gestmusic, para ofrecerle un nuevo programa en Antena 3 bajo el nombre de Hazme reír. “Me marché a Barcelona a la entrevista y a partir de ahí comenzó mi faceta como presentadora de televisión. Iba semanalmente a grabar a la Península y luego regresaba a Tenerife. Así hasta que duró en antena. Fue una faceta de la que no me arrepiento y que me permitió luego seguir vinculada a la televisión, en este caso a la Canaria, con programas de cocina, de humor y de entretenimiento”, matiza Vanesa Cabeza.

Asimismo, su regreso a la Isla le permitió también retomar la senda de la moda que había dejado de lado, y comenzó a trabajar en importantes trabajos publicitarios como el calendario Peroni, las campañas de Appletiser y Montesano o en catálogos para diseñadores canarios. “Existe un feedback entre la cámara y yo y más cuando un fotógrafo te sabe guiar. Por eso me encanta trabajar con Alfonso Bravo, porque le gusta que las modelos interpreten mientras posan y es lo que yo hago. No poso sólo para enseñar el vestuario o una marca determinada. A mí realmente lo que me gusta es crear una historia, un personaje, y adaptarlo ante la cámara”.

Un mundo de fotogramas en el que disfruta al máximo sacando a relucir sus mejores armas: su belleza y sus dotes de actriz que la hacen transformarse sensualmente en una mujer camaleónica en cada posado. Pero, curiosamente, pese a las miles de fotografías que conforman su particular book, nunca ha hecho desnudos. “Lo más sexy fue para la revista FMH, cuando aún no había llegado a España”, añade.

La modelo, en un reportaje publicado en la revista FMH.

Vanesa Cabeza, que se define como una mujer activa, es una amante de la gastronomía, pasión que la llevó a abrir una tasca junto a su hermana mayor

Igualmente, tampoco se ha decantado por la pasarela. “Sólo he hecho un desfile para L’Oreal en el que un grupo de modelos acompañábamos a varias top españolas de aquel momento y, en mi caso, fue junto a Vanesa Lorenzo. Pero la verdad es que no soy muy alta, mido 1,72 centímetros, y quizás por eso he optado por ser modelo fotográfica”, destaca.

Lo cierto es que Vanesa respira moda y la siente fluir por su cuerpo, todo un mundo de fantasía y sueños que la ha llevado a producir varios desfiles en la terraza de la capital tinerfeña Isla de Mar o a embarcarse en su proyecto más reciente al frente de la nueva tienda de ceremonias y eventos, Bounty Atelier, junto al empresario José Francisco Álvarez, los diseñadores Marco y María (M&M), el estilista Juan Castañeda, el fotógrafo Alfonso Bravo y el decorador de eventos, Jesús Rodríguez.

Bounty Atelier y Dilequelaquiero

“Cuando me propusieron la idea, a cargo de unos profesionales a los que no sólo admiro sino que quiero y conozco desde que era pequeña, pues me ilusioné tanto que no pude negarme. Estoy fascinada con este proyecto, aunque la única condición que puse para estar al frente de la tienda es la de no dejar mis compromisos profesionales de lado”, recalca la modelo.

La tinerfeña también ha sido portada de revistas como Fama o Canarias Gráfica.

Vanesa Cabeza es una persona activa a la que la rutina, como dice, mata. “Me enamoran los proyectos. Necesito tener viva esa ilusión para sentirme realizada y cuando la pierdo tengo que cerrar ese libro y abrir otro”. Es por ello que esta mujer es un torbellino de ideas y sueños entrelazados que también acaba de poner en marcha, junto a su amigo Luis García Temprano, una  página web en la que parejas, amigos o familiares pueden dejar grabados sus mensajes de amor en la Red. “Dilequelaquiero.com nació porque los dos somos unos románticos y un día decidimos el por qué la gente no podía gritar al mundo sus sentimientos. De ahí surgió la web que, por el momento, está teniendo muy buena acogida”, subraya.

Vanesa junto a Luis García Temprano, con quien ha creado una web de amor./Foto: Veva Almenara.

Amor a su trabajo que ha llevado a Vanesa a vivir en una constante vorágine de glamour de la cual se escapa los fines de semana para su otra gran pasión, la gastronomía. “He nacido entre fogones, pues mis padres, mis tías y sobre todo mi hermana Zenaida, que estudió restauración, son grandes cocineros. Recuerdo que de pequeña ayudaba a mi hermana con los apuntes y aún guardo en mi memoria el sabor de las primeras croquetas que hice con ella”, suspira.

Un gusto por el buen paladar que la llevó hace unos años a montar junto a su hermana mayor una tasca en Tenerife, Eslabón Tasca Chill, donde ambas preparaban una cocina creativa que se saboreaba al ritmo de la música chill-out. “Un proyecto del que guardo muy buenos recuerdos y que, aún hoy, cuando nos encontramos con clientes por la calle, nos animan a volver”.

Coleccionista de autógrafos

Lo cierto es que Vanesa confiesa que los fines de semana disfruta al máximo cuando se baja de sus tacones, se pone el chándal y se va al mercado a hacer la compra. «Me encanta experimentar con nuevos platos y sabores. Además, soy una coleccionista de autógrafos de cartas de restaurantes, servilletas o fotos firmadas por grandes artistas de la cocina como Pedro Subijana del Akelarre en el País Vasco, Sergi Arola, Martín Berasategui MB, o Arguiñano entre otros”, revela la modelo. Un gusto con sabor que aferrado desde su niñez le sirve como válvula de escape a los focos, horas de maquillaje, peluquería y poses que se ciñen a su quehacer diario.

Vanesa Cabeza es una mujer sorprendente en todos los sentidos. Tenaz, trabajadora y sobre todo imparable, hoy en día asegura que no se arrepiente de la decisión que tomó años atrás, cuando decidió dejar a un lado la fama que comenzaba a cosechar como actriz a nivel nacional para volver al lado de lo que su corazón echaba en falta: su familia y su isla. Ella sigue caminando entre sueños y proyectos. Y, como dice, todo se andará. De momento, sus pies lo hacen sobre nubes de glamour en forma de Atelier.

La modelo en una sensual pose para el trabajo de estilismo de Elena Casas./Foto: Veva Almenara.

 

 

 

 

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