FIRMAS Juan Velarde

Los puentes de Rajoy. Por Juan Velarde

Mariano Rajoy vuelve a engañar a los españoles. Sí, ¿se acuerdan ustedes que en el discurso de investidura prometió, entre otros tantos aspectos, que se iban a articular los mecanismos necesarios para que en España se acabase con el cachondeo de los festivos entre semana por el perjuicio que laboralmente causaban a la productividad y al normal funcionamiento de las empresas? Pues bien, prácticamente un año en el poder y en este santo país nos hemos vuelto a comer con papas fritas otro festivo que no permite hacer absolutamente nada, salvo que seas funcionario y hayas sabido guardar racionalmente días de vacaciones para asegurarte una escapadita de cuatro o cinco días.

Rajoy anunció desde el estrado del Congreso de los Diputados que si iba a buscar un mecanismo por el cual todo aquel festivo que cayese en martes, miércoles o jueves sería trasladado siempre a un lunes o un viernes para que no se rompa el ritmo comercial ni la actividad laboral en despachos ni en la propia administración pública. Ya sabemos que no a todos los ciudadanos les gusta se carguen o dinamiten los llamados acueductos, pero tampoco podemos negar la mayor de que este pasado jueves 1 de noviembre de 2012 ha supuesto una torta bien dada a nuestra economía porque, y esto es así, mañana son muchas las empresas que están a medio gas ante la inminente llegada del fin de semana y en la administración, ni les cuento, un despiporre de marca mayor.

Pero claro, ¿qué podemos esperar de un país donde hasta no hace mucho tiempo había encuestas en los que se le preguntaba a la gente si estaría dispuesta a sacrificar el descanso en sábado o domingo a cambio de no perder su empleo o no ver mermadas sus potencialidades salariales y el resultado del mismo sondeo era aterrador arrojando que muchos no estarían por la labor de levantar ni media ceja en esos días de asueto? Pues eso, que así nos va.

Eso sí, aquí lo cachondo es que esos mismos que ponen el grito en el cielo porque haya que trabajar un sábado o un domingo son también los mismos que se cabrearían como monos si un sábado en la noche los garitos, bares, cafeterías o quienes tienen que atender las comisarías o los hospitales estuviesen chapados. Ellos no quieren trabajar, pero sí quieren divertirse y entonces ‘obligan’ al resto a currar. Como mínimo resultaría paradójico, pero bueno es que España está llena de paradojas, entre ellas que pese a lo rematadamente mal que lo está haciendo este Gobierno, aún está peor valorada la oposición.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario