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Sáhara ex español. ¿Otro crimen de estado? (I). Por Miguel Leal Cruz

Connotado con documento histórico-social (bien logrado técnica y periodísticamente) emitido por la TV Canaria, martes 30 pasado, en torno a la vicisitudes protagonizadas por el líder independentista canario Antonio Cubillo, y por paralelismo, a más de proximidad, con el entorno geo-político que aún constituye el problema saharaui, no resuelto, analizamos las relaciones concomitantes entre ambos, desde aquellas fechas.

Como se hizo saber hace algún tiempo en una conocida emisora de radio, con nombre de isla mítica (radicada en la ciudad de La Laguna) que, en virtud de dictamen de la ONU, la misma siempre se ha mostrado ampliamente comprometida con la defensa de la postura saharaui (desde su peculiar línea editorial), se reitera, una vez más, misma teoría al respecto, que no es otra que la expuesta como “producto” de ponencia personal en las XIII Jornadas de Estudio de Fuerteventura y Lanzarote, 2007, en artículo ahora publicado en papel, Tomo I, p. 569 a 606 de las mismas Jornadas, que se han editado por los Cabildos de ambas Islas tan próximas al teatro de operaciones.

Por tanto, y desde perspectiva histórica y periodística objetiva (que es lo nuestro), se exponen razonamientos difíciles de refutar como cualquier entendido en política internacional puede apreciar, por las siguientes premisas:

1.-El Régimen de Franco, en noviembre de 1975, consideró que la independencia del Sahara tendría lugar en breve plazo, según Solís Ruiz y otras autoridades del régimen.

2.-Estados Unidos, que contribuyó a la Marcha Verde (se sabe que ondeaban banderas de esta nación) por intereses estratégicos, Francia por añoranza africanista y de relación comercial y política, al igual que España, que  se pronuncia “con la boca pequeña”, al igual que la UE. Ninguno de ellos apoya, claramente, el referéndum que se acordó en los tratados preliminares, y que ahora resulta menos viable que nunca por la dispersión de aquellos que fueron censados por España, aunque permanezcan tras más de tres décadas, en Tinduf, y en propio territorio saharaui, e incluso en Canarias y Península.

3.-La crítica situación mundial, al borde una confrontación atómica, según dice y reitera Fidel Castro, hace inviable ahora cualquier arreglo, incluido otro Plan Baker (el tercero). Esto es lo que tenemos, surge el poderoso, tanto a nivel local o global, sobre el menos pudiente. No obstante, parece existir el buen deseo de una solución política y administrativa al deseo de todos… Hace poco en Nueva York, bajo auspicios de la ONU, y ahora, a través del ex ministro Moratinos, en Argel con el tercero en discordia, y obstáculo fundamental por razones ideológicas, estratégicas o políticas…
Esta es nuestra opinión, que pretende ser académica como se intenta siempre, y que admite otras posturas…, evidentemente.

Si bien, para esta región tan próxima en lo geográfico, pero tan lejana, por ahora, en lo político, económico, e incluso religioso, se ha de acudir al origen que provoca el litigioso proceso que se dilata en el tiempo por su propio status geopolítico internacional (que alcanza a este Archipiélago).

Desde la década de los años cuarenta del siglo pasado el líder alauita Mohameh V, tras cercano enfrentamiento tribal interno, y con la oposición francesa y española administradoras del territorio norteafricano, es restaurado en su legitimidad como Rey, por el gobierno de Paris. Recuperado el trono marroquí, la nueva situación política dará lugar a acuerdos con los gobiernos español y francés en 1956.

Consecuencia de los mismos, culmina el fin del Protectorado en este territorio adjudicado a España en la Conferencia de Berlín desde 1884 , que le daba hegemonía sobre Sahara Occidental, estableciéndose, en 1912, las fronteras con el territorio asignado a Francia hasta la independencia de ambos territorios, para conformar el reino de Marruecos en 1956.

El monarca de la citada familia alauí, asumió el título de rey en 1958. España tras breve enfrentamiento bélico entre fuerzas de ambos países no exento de carácter cruento para ambos bandos hubo de ceder asimismo el territorio de Sidi Ifni, antesala para reivindicaciones posteriores sobre Río de Oro y Sahara (hoy República Saharaui).

Se ha de referenciar el acontecimiento militar conjunto entre fuerzas españolas y francesas que se llamó Ecouvillón. A decir de José Luis Reina, Cuadernos del Ateneo de La Laguna, 5, artículo, dicha operación significó la primera colaboración política entre franceses y españoles con dominio en la zona, y tuvo continuación durante el año 1960 para hacer viable el proceso de independencia de Mauritania.

A instancias de Marruecos y de su rey Mohamed V, la ONU aprueba diversas resoluciones que instan a España a descolonizar Sahara Occidental y, curiosamente, organizar un referéndum de autodeterminación, así como a considerar los intereses de los países vecinos. Esto implicaba dar apoyo a las apetencias territoriales marroquíes sobre el territorio; con el también aval interesado de los Estados Unidos, aliado de España por acuerdos militares desde 1950 entre Franco y Eisenhower.

Tras fallecimiento del monarca, le sucede su hijo Hassan II (1956), quien diez años más tarde hubo de enfrentar un levantamiento interior de carácter militar (e incluso en 1971 en que superó un atentado contra su vida), circunstancias que impulsaron al monarca a retomar la política nacionalista de su padre, y nada mejor que reivindicar los territorios saharianos al sur, de soberanía española,  constituidos en una provincia más : El Sahara Español, muy vinculado históricamente a este Archipiélago, como se ha dicho.

La “marroquinidad” del Sahara Occidental constituyó un fácil pretexto que utilizó Hassan II para avivar las conciencias musulmanas en torno a Alá y sus profetas, al modo tradicional. De este modo se potenciaba la propia monarquía alauí, con gobierno sólido y oposición institucionalizada. A esto contribuyó la obvia connivencia de los mismos países árabes, con la añadida protección de los Estados Unidos en pro de los citados intereses estratégicos en la zona, y, también aliados de España, como se conoce.

 

Miguel Leal Cruz. Periodista e Historiador.

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