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El Jet-Foil. Por José Manuel Ledesma

Las primeras embarcaciones rápidas que existieron en el Archipiélago canario, con experiencia negativa, fueron los hidroalas Cosario Negro y Reina de las Olas; por ello, cuando Trasmediterránea adquirió el primer Jet-Foil su compra causó un total escepticismo en los distintos ámbitos insulares.

El viaje de pruebas del Princesa Voladora (1980-1981) entre Las Palmas y Tenerife se realizó el 27 de julio de 1980, dándose la curiosa circunstancia de que la mayoría de las personas que iban a bordo marearon, pues nuestros pilotos no eran expertos en navegaciones con mal tiempo y menos a una velocidad de 43 nudos en mar abierto; por ello, la Boeing Marine envió a un maduro capitán hawaiano, quien enseñaría sus técnicas de operatividad de la embarcación sin movimientos bruscos.

Este hecho lo pudieron comprobar, el 7 de agosto de 1983, los primeros 32 pasajeros y 120 invitados que realizaron el viaje inaugural al mando del capitán José María Real Martí y el primer oficial Lorenzo Suárez Alonso, bajo la atenta mirada del capitán instructor Lorrin F. Thurston. A los tres meses de iniciado el servicio, la habilidad técnica y el nivel profesional de las tripulaciones del Jet-Foil pusieron en evidencia las verdaderas cualidades de la nave, al cruzar La Isleta a 43 nudos, con tiempo de NW, y con olas de más de cuatro metros de altura, considerándose desde este momento al Jet-Foil la embarcación de alta velocidad más cómoda del mundo para navegar con mal tiempo.

Un año después (14 de abril de 1981) el Princesa Voladora fue sustituido por el Princesa Guayarmina (1981-1991) y el 16 de enero del año siguiente se estableció el primer puente marítimo rápido entre las dos capitales canarias -de centro a centro, sin rodeos- con la incorporación del Princesa Guacimara (1981-1990).

El 20 de junio de 1987 se inició la línea Tenerife-Las Palmas-Morro Jable -las tres en línea- con una frecuencia de tres rotaciones semanales que, debido a su éxito, hubo de ampliarse a cinco y en la actualidad es diaria.

Los dos buques de procedencia norteamericana, Princesa Guayarmina y Princesa Guacimara, fueron vendidos a la sociedad Far East de Hong-Kong; y como la Boeing Marine había traspasado (1987) su factoría a Kawasaki Heavy Industries, Kobe (Japón), los sustitutos de estas dos naves, y que todavía permanecen entre nosotros, son de procedencia nipona: Princesa Dácil, comprado el 24 de julio de 1990 y el Princesa Teguise, adquirido el 7 de setiembre de 1991.

El 13 de junio de 1991, y con el ánimo de mejorar la calidad del servicio, se instala a proa de la cubierta principal la primera clase: formada por 28 confortables butacas, tipo ambassador, dotadas de dos canales de música, monitor de televisión y vídeo. Además de la elección de asiento, el pasajero dispone de teléfono móvil, prensa, revistas, etc… y de un desayuno, aperitivo, almuerzo o merienda, según el viaje.

 

Debido a los accidentes sufridos por el Jet-Foil Princesa Guayarmina el 21 de enero de 1984, en que perdió el strut de proa al colisionar contra un cetáceo, y el 4 de julio de 1991, a cinco millas del puerto tinerfeño, en el que hubo varios heridos; así, como el ocurrido al Princesa Teguise el 29 de febrero de 1992, cuando le faltaban dos millas para llegar a Punta Jandía, en el que un violento golpe en el strut de proa, previsiblemente contra un cetáceo, dio como resultado una veintena de heridos de diversa consideración y el fallecimiento de uno de los pasajeros, la factoría Kawasaki, realizaría las primeras pruebas del WDA (Wale Detecting Apparatus) que luego se instalarían, adaptados a los mares canarios, en las dos unidades existentes, demostrando que no es sólo un equipo de detección de cetáceos, sino que además es capaz de captar la presencia de cualquier otro objeto sumergido que aparezca en la proa del buque.

El WDA realiza la transmisión en forma de barrido por babor y estribor, como si de un radar sectorial se tratase, a una velocidad de 30 mili-segundos, y alcance de 500 metros; su presentación en un monitor en color es bastante parecido a un radar de superficie. Utiliza ondas ultrasónicas a través de un transmisor-receptor de 50 Khs., con una potencia de 228 decibelios.

Todo en el interior del Jet-Foil recuerda un avión. Butacas, con cinturón de seguridad, para 286 pasajeros. A los treinta nudos, todavía en la dársena o pista de despegue, el casco ya no roza el agua, sólo los “struts” de proa y popa lo mantienen sobre el nivel del mar. Cuando alcanza su velocidad de crucero, 43 nudos, unos 80 kilómetros por hora, la quilla queda a 1,5 metros del agua. La sustentación está configurada por dos alas completamente sumergidas en configuración “canard”, denominadas “foils”, la delantera, en forma de delta y la trasera en forma rectangular.

La propulsión se consigue por dos turbinas de gas capaces de desarrollar una potencia de 9.000 caballos de vapor en el despegue y 7.500 en velocidad de crucero. Estas turbinas, acopladas a dos cajas reductoras, accionan dos bombas de agua de alta velocidad generando, cada una, 90.000 litros de agua por minuto a una presión de 8,4 kilos por centímetro cuadrado. El consumo de la nave es de 41 kilos de combustible por milla navegada.

Sin embargo, el factor que diferencia al Jet-Foil de las otras embarcaciones rápidas es su complejo y avanzado ACS (Automatic Control System), que garantiza una navegación de alta velocidad con un continuo control de la estabilidad, lo mismo que una comodidad desconocida hasta ahora en la navegación marítima. El ACS está formado por varias computadoras de elementos que obtienen sus datos mediante diferentes sensores de estabilización dinámica situados estratégicamente. A estos impulsos de entrada a la computadora se le pueden añadir otras dos señales, la del piloto automático y la del control permanente, que pueden ejercer sus capitanes de la altura del buque sobre la superficie del mar. Todas estas señales de entrada generan en la computadora una serie de respuestas que, transmitidas por medios eléctricos a las cabezas de las servoválvulas de los actuadores hidráulicos, accionan el conjunto de “flaps” situados en los foils y en el timón del strut de proa.

Cuando en 1981 llegó el segundo Jet-Foil, Princesa Guayarmina, se le puso el nombre de Princesa Voladora II, pues su antecesor había llegado con el nombre genérico de Flying Princess, es decir Princesa Voladora; aunque comercialmente su nombre era sonoro, se consideró más conveniente que llevara el de una princesa aborigen con el fin de hacer de este buque algo propio de las islas; sin embargo, los nombres de los actuales Jet-Foil fueron elegidos mediante una encuesta popular en la que Princesa Dácil y el Princesa Teguise obtuvieron, respectivamente, el 37 y 33 por ciento de los votos.
Esta nueva generación de buques de alta velocidad llevan navegando entre las islas cinco mil días, habiendo trasladado a cinco millones de pasajeros, lo que nos permite deducir fácilmente que, a lo largo de sus quince años de existencia, han sido capaces de transportar un promedio de mil pasajeros diarios a través de sus cuatro rotaciones -seis desde el 25 de noviembre de 1994- entre Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife.

El récord de pasajeros transportados en un solo día (2.044) se logró el 26 de septiembre de 1993 con motivo del concierto ofrecido por el cantante Michael Jackson en la explanada del muelle de Santa Cruz de Tenerife.
Características técnicas del Jet-Foil Princesa Dácil 
Eslora: 27,40 metros. Propulsión: dos turbinas de gas.
Manga: 8,53 metros. Potencia Motores: 7.600 C.V.
Puntal: 2,59 metros. Velocidad: 43 nudos.
Calado: 1,53 metros. Pasajeros: 286.

 

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