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MODA. Mabel Sanz G-O, la sombrerera del glamour. Por Mónica Ledesma

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Elblogoferoz/Mónica Ledesma.-Creció rodeada de moda y jugando entre telas. Cada semana iba a su casa una señora a coser y ella se divertía sentada en el suelo jugando con los trozos que caían a su vera. Con cada retal que tenía entre sus manos creaba un mundo de fantasía y así fue como poco a poco comenzó a despertar en su interior la pasión por las manualidades. Lo que no imaginaba Mabel Sanz es que, años después, este primer contacto con las telas y esa maestría artesana innata en ella la llevarían a ser una de las pocas sombrereras tradicionales que quedan en España a la par que una firma que ha vestido las cabezas de glamour y elegancia de clientas tan importantes como la Infanta Cristina, Vicky Martín Berrocal o Penélope Cruz, entre otras, junto a los desfiles de de pret-a-porter y alta costura con grandes diseñadores.

Mabel Sanz G-O visitó esta semana Tenerife para impartir el curso Iniciación a las técnicas de la sombrerería. El tocado, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y dentro del ciclo Tendencia de moda. Complementos que complementan. 31, La Rue Cambon, un seminario bajo la dirección de la profesora Sara de la Cuesta, licenciada en Bellas Artes y especializada en moda. Aprovechando su paso por la Isla, la diseñadora hizo un hueco en su agenda y nos regaló un poco de su tiempo.

Mabel Sanz lleva veinte años dedicada a la sombrerería artesanal, aunque cuando era joven quiso ser filóloga y empezó a estudiar esta carrera a la par que Diseño, dos ramas que al final dejó a medias porque en realidad no le aportaban lo que su espíritu creativo pedía. “Tras dejar los estudios, como no encontraba trabajo decidí comprar una máquina de coser y empecé a hacer cosas de costura por mi cuenta, pero realmente lo que me encantaban eran los zapatos y los sombreros, una prenda esta última que me fascina”, explica la diseñadora.

La sombrerera Mabel Sanz posa durante la entrevista. /Foto: M.Ledesma.

La diseñadora lleva 20 años dedicada a la sombrerería y sus tocados han desfilado para Jesús del Pozo, Ágata Ruiz de la Prada o Juan Duyos, entre otros

Impulsada por la necesidad de saber más sobre el arte de vestir las cabezas, Mabel hizo un curso con una sombrerera tradicional y ahí aprendió todos los entresijos de este curioso mundo, hoy algo perdido entre la sociedad española pese a que aún quedan profesionales, como es su caso, que siguen dedicándose a este artesano oficio. “Actualmente quedamos unos cinco talleres en España que realizamos todo el proceso para la confección de un sombrero, pamela o tocado y seguimos trabajando como antes, con hormas de maderas, alambres y fieltros. Lo que hay ahora es mucha gente que se dedica a ensamblar piezas ya hechas, pero eso no es confeccionar sombreros”, matiza.

Varios diseños de tocados en color azul de Mabel Sanz.

Un año después de aprender el arte del tocado, en 1994, se decidió por abrir su propio taller en Madrid, Hutmacherin, y a establecerse por su cuenta. Así creó su propia marca Mabel Sanz G-O y la suerte ya se sentó a su lado. No obstante, la artesana resalta que para llegar al reconocimiento profesional del que hoy puede sentirse orgullosa no todo fue un camino de rosas, pues antes tuvo que tocar muchas puertas para darse a conocer. “Siempre fui una gran admiradora de Jesús del Pozo y he coleccionado su ropa desde que comenzó a diseñar y me decidí a contactar con el. Después de muchas llamadas por fin me recibió y cuando vio mis trabajos sin pensarlo me encargó todas las pamelas para su nueva colección. A partir de ese momento la colaboración ya fue asidua. Era mi ídolo, y el hecho de poder trabajar y aprender a su lado ha sido todo un privilegio”, recuerda.

Capelina de ala caída diseñada por Mabel Sanz para la colección de Juan Duyos.

“Puedo decir que a Jesús del Pozo le debo muchísimo, pues ha sido la persona de la que más he aprendido, la que más me ha ofrecido y la que me ayudó a proyectar mi carrera, ya que a raíz de colaborar con él en sus desfiles, otros diseñadores como Ágata Ruiz de la Prada, David Delfín, Juan Duyos, Lorenzo Caprile, Sybilla o Devota y Lomba se fijaron en mis creaciones y comenzaron a llamarme para trabajar con ellos. Una experiencia enriquecedora pero a la par espectacular y aterradora, ya que no podía creer que me estuvieran encargando a mí estos retos”, añade Mabel Sanz.

Salto a las pasarelas

Así fue como esta mujer, de apariencia frágil y delicada, dio el salto a la fama desde su pequeño taller de Madrid, pasando de la soledad bohemia que la rodeaban los fieltros, tules y plumas a ser el centro de cientos de flashes en las pasarelas de moda gracias a sus hermosos y románticos diseños en sombrerería. “Me he salido de mi misma y de ese aire romántico que da el estar en tu taller a solas dedicada a tu trabajo. Los desfiles me han enriquecido muchísimo como creadora y la verdad que cuando comencé en este mundo no sabía la decisión tan acertada que tuve en su día cuando decidí dedicarme a hacer sombreros”, destaca Mabel.

Cuestionada sobre cómo sobrevive una sombrerera en tiempos de crisis, tanto económica como social, ya que tanto la mujer como el hombre actual han dejado casi de lado en su vestir diario el uso de este complemento, la artesana afirma que “en realidad el sombrero es una pieza muy útil, aunque en el mercado sea lo contrario. Lo que sujeta hoy en día a mi taller son las bodas o determinados eventos donde ha habido un resurgir en la demanda de tocados, pues realmente los desfiles en los que participo no me ayudan económicamente sino en sujetar más la imagen profesional, dado que por la situación que atraviesa el diseño español y la reducción presupuestaria a la hora de invertir en pasarela, pues han hecho que por lo general mis colaboraciones sean por amor al arte”.

Complemento para bodas

A este hecho, se unen los propios hábitos sociales, sobre todo en el vestir. “Antes para ir al teatro o a la ópera las mujeres y los hombres se arreglaban para lucir sus mejores galas y el uso de tocados y sombreros era frecuente. Pero actualmente ya puedes ir hasta en vaqueros y además, el tiempo que antes empleabas para arreglarte hoy lo compartes entre el trabajo y las labores del hogar. Se ha perdido ese tiempo y el ritmo de vida más pausado que te permitía adornar tu imagen con más detalles. Ahora esta ampliación temporal para arreglarse uno está más limitada a ciertos momentos, como bodas, bautizos o comuniones”, comenta Mabel Sanz.

Otra de las creaciones de Mabel Sanz con sus característicos pétalos de flores.

Asimismo, la crisis también ha afectado al mundo del diseño y, en su caso se ha notado más, pues muchas mujeres prefieren ir a un evento con el pelo bien arreglado antes que pagar un alto precio por un tocado artesano, ya que sus creaciones rondan los 700 euros. “De todas formas, el sombrero no es sólo un elemento decorativo sino que es una prenda útil sobre todo en invierno para protegerte del frío y en verano para hacerlo del sol. El problema es que la gente que utiliza sombrero a diario hoy en día opta por cosas más básicas y prácticas”, subraya.

Sobre cuál es su secreto para hacer que sus sombreros o tocados vistan, en muchas ocasiones, más que el propio vestido, la diseñadora es clara. “Mantengo que hay un sombrero para cada persona. No existe uno que le siente bien a cualquiera, pues no se trata de ponerte una cosa en la cabeza y ya está, sino que hay que tener en cuenta el corte de cara, el volumen de pelo, el color de piel o el ancho de hombros, entre otras cuestiones físicas, aparte de la imagen subjetiva que cada uno tiene de sí mismo. Por ello, aunque yo hago mis colecciones, luego tengo que adaptar mis diseños a cada clientela y, sobre todo, a sus necesidades, ya que no es lo mismo que sea un encargo para una boda, un bautizo o una fiesta y de ello también depende la fecha y hora en que se celebre, al lugar y al vestido elegido”, subraya la creadora.

Trabajo desde cero

Es por ello que en su atelier todo nace desde cero y allí, desde la base de un alambre y el bies, va fluyendo entre sus manos todo un mundo de sensualidad en el que Mabel va ensamblando fantasías de rafia o sisal a la par que tiñe de color cada pequeño mundo que luce sobre una cabeza. “Para una sombrerera cualquier adorno o detalle tiene que ir en armonía con la base del sombrero. Por ello hago todas las piezas, desde el patronaje de pétalos a dar color a la organza de seda, plumas, las capelinas de parasisol o los fieltros”, explica Mabel. Un surtido de exóticos materiales del que se surte en Londres, París o Florencia y que contribuyen a dar forma a su peculiar estilo.

Uno de los tocados de la diseñadora madrileña.

Mabel Sanz es de las pocas sombrereras tradicionales que quedan en España y ha vestido las cabezas de importantes personalidades, como la Infanta Cristina

“Nunca he seguido las tendencias de la moda para hacer mis trabajos, aunque ello no significa que deje de estar informada de lo que marcan las pasarelas. Pero en mi caso tengo más en cuenta a las mujeres y a las necesidades de cada una que a la moda en sí. Hago cosas que me parecen bonitas en una búsqueda personal de mi creatividad y tengo mi estilo marcado, el cual definiría como sencillo y diferente”, afirma Mabel. Una mujer a la que le encanta investigar con nuevos materiales y que siempre está en búsqueda constante de adornos que aporten, además de belleza y coquetería, poco peso a sus creaciones.

“He hecho sombreros espectaculares para desfiles e incluso para clientas que han acudido a carreras de caballos, como las del Arco del Triunfo de París, pero realmente mi estilo es más limpio y prefiero quedarme corta que pasarme”, añade. Todo un trabajo de glamour que puede llevar varios días hasta que se logra engarzar la belleza a la elegancia.

En el cine

Curiosamente, un sector en el que aún no ha entrado Mabel Sanz G-O es el de la ópera y el teatro, aunque en cambio sí ha hecho pequeñas colaboraciones para películas. “Hice un sombrero para Penélope Cruz en la película El amor perjudica seriamente la salud, pues el vestuario que ella lucía era obra de Devota y Lomba. Como yo trabajaba con Modesto en su salón de costura haciéndole tocados, además de que somos vecinos de estudios, pues un día me pidió esta aportación y la hice encantada. También realicé varias pamelas para la película de Pedro Almodóvar La piel que habito, aunque apenas salieron en pantalla. Cosas del cine”, dice entre risas.

Vicky Martín Berrocal luce una de las pamelas de Mabel Sanz para un reportaje de la revista ‘Yo Dona’.

Pese a ello, es la colaboración en los desfiles pret-a-porter lo que ha llevado a Mabel Sanz no sólo a reforzar su imagen como marca sino a tener una clientela privilegiada, como la Infanta Cristina, quien llegó de la mano de Jesús del Pozo y para la que ha realizado muchísimos tocados y sombreros, aunque el más famoso, sin duda, fue la pamela de rafia en tonos ocre que lució en la boda de su hermano, el Príncipe Felipe con Doña Letizia Ortiz.

La Infanta Cristina encargó a Mabel Sanz la espectacular pamela que lució en la boda de su hermano, el Príncipe Felipe.

Mabel Sanz ha visitado esta semana Tenerife para impartir un curso sobre el arte del tocado en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo

Respecto a sus proyectos futuros, Mabel comenta que está el seguir colaborando con importantes diseñadores nacionales, como Josep Font, quien es el nuevo director creativo que ha dado continuidad a la firma de Jesús del Pozo tras la muerte de este reconocido artista del diseño. “A finales del pasado agosto colaboré con él en su desfile, lo cual fue muy emocionante. Además, estamos en contacto para seguir colaborando con la firma en su próximo pase que tendrá lugar en febrero. El hecho de que esta Casa vuelva a contar conmigo en su nueva etapa es todo un privilegio”, subraya la creadora.

Coqueto sombrero con pétalos en color rosa.

Asimismo, por primera vez en su trayectoria profesional Mabel Sanz se ha decidido a acudir a feria, y en esta semana tendrá su propio stand en Estampa 2012. “Acudo con mi nueva colección a esta feria del arte contemporáneo, aunque sinceramente tampoco es que busque una proyección internacional de mi firma, pues tal y como es mi manera de trabajar me sería imposible abrir más tiendas en otros rincones de España o del mundo porque no podría atenderlas, a no ser que me dedique a formar a personas y esto me llevaría mucho tiempo. De momento, prefiero seguir haciendo lo que más me gusta que no es más que seguir diseñando mis sombreros. Poder seguir en este camino, y más en estos tiempos, es todo un privilegio”, concluye.

 

 

 

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