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Entrevista a Pedro Blanco (y II). Por Gorka Zumeta

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“Maquillar la realidad sería una irresponsabilidad”

Julio César Iglesias me confesaba en una entrevista que él consideró un ascenso pasar de informativos a programas. Tú has trabajado en los dos formatos. ¿Dónde te sientes más cómodo? ¿Dónde te reconoces más?

-Yo he pasado, sí, de informativos a programas y he hecho el viaje de vuelta. En mi caso, he de reconocer que al presentar en ‘Hoy por hoy descubrí caminos que no había recorrido, lenguajes que no había tenido que emplear hasta entonces. Fue todo un reto para mí. Personalmente creo que disfruté más, tal vez porque se trataba de un terreno inexplorado, de la parte del programa que huía de la información. Y sin embargo no es poca la gente que todavía hoy me dice que se me reconoce más en la información que en el entretenimiento. Y a la información he regresado. Pero tengo la enorme suerte de poder seguir haciendo radio, de disfrutar haciendo radio.

  Pedro Blanco ha probado tanto los informativos como los programas, y en ambos géneros sale airoso  (Fotografía Cadena SER)

 

-Para ser un gran aficionado a los gazapos radiofónicos, tú eres el primero que te ríes de ti mismo –doy fe- pero ¿dónde está el límite del gazapo de radio, si lo hay?

-Me río y mucho de mis propios errores. Y me gusta hacerlo. Desde hace tiempo tengo asumido que ante el error lo más conveniente es la naturalidad, reconocerlo, asumirlo y, si es posible, desdramatizarlo hasta que se convierta en motivo de diversión. En el gazapo de radio no hay maldad, es un error, una equivocación sin voluntad hiriente así que creo que no hay límite.

-¿Cómo está tu sentido del humor, a pesar de todo?

-Está. Procuro no perderlo aunque vivimos tiempos en los que incluso la ironía, de la que antes hablaba, puede acabar siendo mal entendida. Hay que medir las palabras, cada vez más porque cada vez hay menos españoles que encuentren motivos para reír. Pese a todo, sigo creyendo que el humor es esencial en este oficio.

-Como oyente de radio, ¿sólo escuchas la SER, o también a la competencia? ¿A quién, si puede saberse? ¿Y de radio musical?

-Escucho fundamentalmente la SER, sí. Por hábito, porque es mi casas y por necesidad, es imprescindible saber qué y cómo se cuenta por la mañana para dar continuidad por la tarde. Aunque en esta nueva temporada he dedicado un tiempo, insuficiente todavía, a escuchar las novedades en la competencia, sobre todo RNE. Y en cuanto a la radio musical, desde hace ya un tiempo la música la busco en Spotify.

En la presentación de la nueva temporada de la SER, en medio de Jesús Gallego y Esther Bazán. Sentado Manu Carreño (Fotografía Cadena SER)

 

-Estamos en un momento muy difícil, en el que España está pasando por un trance económico, que está minando su economía y la moral de los españoles. ¿Qué opinas ante esa opinión generalizada de que los medios estáis extendiendo y alimentando en exceso el pesimismo social?

-Este es un debate que se afronta en las redacciones y es una preocupación extendida entre los periodistas y que comparto personalmente. Pero después de dedicar un tiempo a reflexionar sobre este asunto he llegado a la conclusión de que maquillar la realidad sería una irresponsabilidad por nuestra parte, un error imperdonable. Lamentablemente este país atraviesa por uno de sus momentos más difíciles en el que no están arrancando a jirones muchos de los avances conseguidos en las últimas décadas. No podemos, no debemos ocultarlo. No podemos, no debemos aplicar maquillaje para ocultar las marcas que ya han dejado los golpes que hemos recibido.

¿Qué podría hacer la radio –que puede hacer- para aligerar el peso de la crisis?

-En un bosque quemado suele haber un árbol, una rama que consigue sobrevivir al fuego. Tal vez esa deba ser, en parte, nuestra labor. Buscar ese árbol, esa rama que es presagio de nueva vida. Y de la misma forma que he defendido que los medios estamos obligados a ser, ante todo, realistas, también creo que podemos ejercer como un agente dinamizador, que debemos conservar ese espíritu constructivo que se nos atribuye. El periodismo puede ayudar a levantar sociedades mejores y ese debe ser nuestro papel en un presente sombrío pero ante un futuro todavía virgen.

-Tu mejor momento profesional en la radio seguro que está por venir, pero ¿recuerdas uno complicado?

-Recuerdo momentos de mucha tensión emocional, el 11M, el 11S, atentados de ETA, el accidente de Spanair, el funeral por los niños que murieron en un accidente de autobús en Soria. Pero profesionalmente, sin ninguna duda, el momento más complicado lo viví allá por el año 97. Era un recién llegado a la radio, editaba el ‘Matinal fin de semana. Recuerdo que apenas diez minutos antes de ir al estudio para comenzar el programa se confirmaba la muerte de Diana de Gales. Sentí vértigo, verdadero vértigo. Siempre es difícil contar con acierto lo inesperado pero mucho más para quien nunca lo había hecho.

-¿Qué te ha enseñado, personalmente, la radio? ¿Te ha hecho mejor persona?

-Me ha enseñado a escuchar, sobre todo a escuchar. La radio me ha demostrado la importancia de lo que los demás tienen que contar. He llegado a entender que el micrófono no es un púlpito, que la radio no es un monólogo, que la vida, en fin, es siempre un camino de ida y vuelta. Y no creo que me haya hecho mejor persona, quizá me ha ayudado a encontrar todas mis imperfecciones, a descubrir todas mis lagunas, a entender que soy una voz más que intenta, cada día, no contribuir a esta algarabía creciente.

 Charlando informalmente con el entonces Presidente del Congreso, José Bono, en un día de Jornadas Abiertas del  Congreso de los Diputados

 

-¿Eres hombre de consejos? ¿Qué les dirías a los becarios?

-Algo que les suelo decir cada verano y que ahora repito a mis alumnos. Si no les interesa lo que sucede a su alrededor, si no les interesa la actualidad, si no les importa lo que ocurre simplemente no quieren ser periodistas. Creo que es la primera condición que deben cumplir. Es imprescindible que tengan una curiosidad ilimitada, que se hagan preguntas cada día, que formen su opinión y que cultiven su propio punto de vista.

-No quería terminar sin preguntarte por tu gran afición gastronómica. ¿Serías feliz con un programa de cocina? ¿En radio o en TV? ¿Qué sabor que has probado no se te ha olvidado nunca?

-Sería feliz, sin duda. La gastronomía es uno de mis grandes placeres. No soy, en absoluto, un experto en la materia pero disfruto mucho en la mesa y he disfrutado los tiempos de radio que he dedicado a la gastronomía. Aunque, siendo sincero, asumir un programa de este tipo sería un atrevimiento por mi parte. Hay un sabor que me ronda el paladar y la memoria estos días, el del tomate de Tudela. No es una apuesta muy original pero en estos tiempos en los que hemos perdido el sabor de los alimentos, comer un tomate y disfrutarlo me reconcilia con la tierra y los hortelanos. 

 

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