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Los pediatras advierten del incremento de la tos ferina en Canarias

ACN PRESS.-La Sociedad Canaria de Pediatría Extrahospitalaria quiere informar a la población de las Islas sobre la situación de epidemia que atraviesa nuestro Archipiélago, a causa del aumento de número de casos de Tos ferina o tos convulsiva. Y, sobre todo, fomentar las medidas de prevención, especialmente la vacunación, para evitar el contagio de esta enfermedad que puede causar discapacidad permanente o la muerte entre los niños menores de un año.

Según los últimos datos emitidos por la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias, a través del sistema de Enfermedad de Declaración Obligatoria (EDO), en las Islas se han detectado 1.042 casos entre enero y octubre de 2012, frente a los 695 declarados en 2011 y tan solo 14 en 2010. Lo que sitúa a Canarias como la región de España con más incidencia de esta patología, con el 40 por ciento del total de enfermos a nivel nacional. Incluso el número de afectados podría ser mayor.

Por islas, Gran Canaria concentra el mayor número de afectados, con 482 casos; seguida de Tenerife con 470; Fuerteventura 38, Lanzarote 31, La Palma 12 y La Gomera 9. De los que 78 pacientes precisaron ingreso hospitalario (77 niños y 1 adulto) y entre ellos 14 han necesitado ingreso en la UCIP (Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos). Produciéndose el lamentable fallecimiento de una niña de apenas un mes de edad.

Por ello, conviene extremar las precauciones y cumplir el calendario de vacunaciones de manera estricta a partir de los dos meses de vida de los bebés. En el caso de la tos ferina, se necesitan tres dosis para una protección completa y, por lo tanto, hasta cumplir los 6 meses los menores estarán desprotegidos.

En este sentido, los especialistas coincidimos en que la mejor manera de evitar el contagio de esta enfermedad es mediante la “Estrategia NIDO o COCOONING”, que consiste en vacunar con difteria, tétanos y tos ferina acelular (Tdpa) tanto a las madres -inmediatamente después del parto- como a otros familiares que tengan contacto íntimo con los recién nacidos y niños menores de un año. Esto es padre, hermanos, abuelos, cuidadores y personal sanitario. Una estrategia que ya han puesto en práctica en otros países como Estados Unidos, Alemania, Francia, Australia, Bélgica y Costa Rica, con resultados positivos.

Asimismo, desde finales de 2011, las Autoridades Sanitarias de Estados Unidos aconsejan vacunar con la acelular (Tdpa), a todas las mujeres embarazadas en el tercer trimestre (después de la semana 20), para proteger a la madre y al recién nacido. Pues consideran que la vacuna es segura para ambos al contener proteínas purificadas de la bacteria -no gérmenes vivos-, que impiden la transmisión de la enfermedad.

Generalmente esta vacuna es bien tolerada, aunque puede producir algunos efectos secundarios transitorios como dolor e hinchazón en el sitio de la inyección, fiebre, dolor de cabeza, dolor de las articulaciones y dolores musculares.

Descripción de la enfermedad

La Tos ferina es una enfermedad infecciosa de las vías respiratorias altas, provocada por las bacterias Bordetella pertussis y altamente contagiosa, que ha repuntado en los últimos años en todo Occidente en general. Y en Canarias, tras años con una incidencia baja (14 casos en 2010), ha registrado un incremento importante especialmente en 2011 y más aún en 2012, con casos detectados en adolescentes y adultos.

Se caracteriza por la inflamación traqueobronquial y accesos típicos de tos violenta espasmódica, que produce sensación de asfixia y un ruido estridente durante la inspiración al intentar coger el aire. Si bien sólo llega a ser realmente peligrosa en el caso de los lactantes, hasta los seis meses de vida, pudiendo causar discapacidad permanente o la muerte de los bebés.

Contagio
Se trata de una enfermedad altamente contagiosa cuya detección resulta especialmente compleja, debido a la semejanza de los síntomas con los de otras patologías comunes y a su fácil propagación a través del aire. Basta con que una persona infectada estornude o tosa para que las pequeñas gotitas que contienen la bacteria diseminen la enfermedad de persona a persona, o a través del contacto con las manos contaminadas por las secreciones respiratorias.

El período de incubación, desde que se produce el contagio hasta la aparición de los primeros síntomas, oscila entre 7 y 21 días. Si bien la infección generalmente puede durar hasta seis semanas. Un paciente con tos ferina puede contagiar a otras personas hasta 21 días después de haber empezado a toser, sobre todo los niños mayores, adolescentes y adultos.

Síntomas
Los primeros síntomas de la tosferina son los propios de un catarro común: congestión nasal, estornudos y tos leve. Aunque en la mayoría de casos no se produce fiebre.

A los pocos días o dos semanas después, los episodios de tos empeoran, especialmente por la noche, y aparecen accesos violentos, repetitivos que dificultan la respiración y provocan sensación de asfixia. Tras el acceso de tos puede aparecer un fuerte silbido o ‘gallo’ al conseguir respirar y vómitos generalmente de flemas.

Durante estos accesos, los lactantes y niños pequeños pueden presentar cianosis facial (color azulado alrededor de la boca) y agotamiento posterior. Y aunque en los bebés pequeños la tos puede ser mínima o inexistente, éstos pueden dejar de respirar hasta 20 segundos o más por “apnea” –en el 60 por ciento de los niños menores de un mes-. Lo que en ambos casos requiere de consulta inmediata al Servicio de Urgencias.

En niños mayores, adolescentes y adultos la enfermedad puede pasar inadvertida ya que los síntomas no son tan llamativos y tener, únicamente, tos durante más de 2 semanas

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