FIRMAS Juan Velarde

Huelgas chipriotas, lusas y españolas. Por Juan Velarde

Una broma, un chiste malo, una astracanada de hoz y martillo, de pancarta reciclada y de todo lo que ustedes se imaginen. Así y sólo así se puede definir la última boutade de los sindicatos españoles, siempre que limitemos esa representación sindical a UGT y CCOO, que parece que son las únicas voces que se oyen porque han sabido aprovecharse y pervertir las leyes para dejar a otras representaciones en una representación ridícula, como es el caso de USO, por poner un simple pero meridiano ejemplo para que ustedes se hagan una idea de cómo se las gastan algunos por estos lares a la hora de monopolizar el discurso frente al Gobierno y la patronal.

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El caso es que el 14 de noviembre de 2012 tendrá lugar en España una nueva huelga general, la segunda en el mismo año, algo histórico en este país, puesto que nunca se había producido que en el mismo ejercicio tuviesen lugar dos convocatorias de este calado. Sin embargo, los Méndez y Toxo, los primeros antipatriotas, demuestran con actitudes tramontanas que no están por la labor de prestar la más mínima ayuda a un Ejecutivo que, por otra parte, tampoco está acertando en la forma de tratar la crónica enfermedad económica de la piel de toro.

España, en estos mismos momentos, está siendo vigilada, presionada y coaccionada desde las instituciones europeas para que exija el rescate. Rajoy, con sus tribulaciones de gallego que no se sabe si sube o baja por la escalera o si se va a quedar apostado en el tercer peldaño, desconcierta tanto a todos y a todo que hasta la prima de riesgo ya no sabe si bajar cuando no hay claridad en el presidente o si subir cuando hay un paquete de medidas razonable desde la fábrica de ideas y ocurrencias de la Moncloa.

Sin embargo, lo que diga la UE a estos dos sindicalistas se la trae al pairo y montan una cobarde huelga general. ¿Y por qué cobarde? Sencillo, porque no tienen siquiera el arrojo de convocarla por sí solos, sino que irán en compañía de los huelguistas de Chipre y Portugal, dos naciones que, válgame el cielo, tampoco están como para darse grandes alegrías y menos aún holganzas de 24 horas. Pero en fin, esto es lo que tenemos y normal que luego nos miren desde Europa como a unos bichos raros. Si es que nos lo ganamos a pulso.

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